MIAMI. – El estreno en México de un documental dedicado al artista y preso político cubano Luis Manuel Otero Alcántara terminó entre golpes, empujones y denuncias de intolerancia luego de que un grupo de manifestantes irrumpiera en la proyección e interrumpiera una actividad concebida para acercar al público a la historia de una de las figuras más influyentes del activismo artístico cubano de las últimas décadas.
Violencia y censura marcan estreno en México de documental sobre Luis Manuel Otero Alcántara
El cineasta cubano Ernesto Fundora aseguró a DIARIO LAS AMÉRICAS que un grupo identificado con el Partido Comunista Mexicano irrumpió en la proyección dedicada al artista y preso político cubano, dejando al menos tres personas lesionadas. El realizador anunció acciones legales y denunció un intento de impedir la difusión de la obra.
Videos, fotografías y declaraciones compartidas con DIARIO LAS AMÉRICAS por el cineasta cubano Ernesto Fundora muestran momentos de tensión registrados el pasado 20 de mayo en el Centro Universitario Cultural de Ciudad de México, donde se presentaba Luis Manuel Otero Alcántara: Estamos conectados, una producción que recorre la trayectoria personal, creativa y cívica del fundador del Movimiento San Isidro.
La exhibición formaba parte del recorrido internacional de la obra, presentada meses atrás durante su lanzamiento mundial en Miami. En aquella oportunidad, Fundora explicó en entrevista con nuestro medio que el proyecto aspiraba a mostrar dimensiones poco conocidas del creador cubano más allá de la confrontación política y de los titulares generados por su encarcelamiento.
La película reconstruye momentos decisivos de su vida, desde sus intervenciones artísticas en espacios públicos hasta las protestas que lo convirtieron en uno de los símbolos más reconocibles del reclamo por libertades civiles en Cuba.
Según relató el director, alrededor de quince jóvenes identificados por los organizadores como integrantes o simpatizantes del Partido Comunista Mexicano ingresaron al recinto portando banderas, palos y equipos de amplificación mientras lanzaban consignas a favor de Fidel Castro, Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel.
Los asistentes también fueron objeto de insultos y descalificaciones. De acuerdo con el testimonio del realizador, los manifestantes los calificaron de “gusanos”, “escorias contrarrevolucionarias” y “agentes de la CIA”, al tiempo que intentaban impedir el desarrollo normal de la actividad.
“La intención era reventar la proyección. No llegaron para debatir ni para intercambiar ideas. Llegaron con el propósito de impedir que el documental pudiera verse”, manifestó.
La confrontación verbal escaló rápidamente, sostiene Fundora, hasta convertirse en agresiones físicas contra parte del público.
“No se conformaron con boicotear la exhibición. Empezaron a golpearnos con palos y con las propias banderas”, expresó.
Fundora, aseguró que al menos tres personas resultaron lesionadas. Entre ellas figura él mismo, quien mostró imágenes de inflamaciones visibles en el codo, la muñeca y otras zonas del cuerpo que atribuyó a los golpes recibidos durante el incidente.
“Me atacaron varios individuos al mismo tiempo. Tengo lesiones en el brazo, en la espalda y en la muñeca”, relató.
La denuncia incluye además a otro participante que, según explicó, fue empujado violentamente contra una columna, así como a un pintor que habría sufrido una herida sangrante en el cuello.
Pese a la tensión, los organizadores optaron por evitar una respuesta física para impedir una escalada mayor.
“Tuve oportunidad de defenderme de otra manera y no lo hice. Preferí apartarme y protegerme porque no quería que aquello terminara peor”, comentó.
Más allá de las lesiones, el cineasta interpreta lo ocurrido como un intento deliberado de impedir la circulación de discursos críticos sobre Cuba en espacios académicos y culturales.
A su juicio, la irrupción buscaba generar miedo entre los asistentes y desalentar futuras actividades relacionadas con el documental y con la situación de los derechos y libertades en la isla.
“Lo que buscan es evitar que determinadas historias lleguen a la gente, especialmente a los jóvenes. No quieren que existan otras miradas sobre Cuba fuera de la narrativa oficial”, argumentó.
Otro de los elementos cuestionados por el director fue la respuesta de las autoridades locales. Según explicó, la actividad se desarrollaba en una institución privada con autorización previa y durante la emergencia se realizaron varias llamadas a los servicios correspondientes sin que hubiera una intervención inmediata.
“Las patrullas aparecieron cuando todo había terminado. Eso también merece una explicación”, señaló.
Así mismo, anunció que presentará denuncias formales para que se investiguen los hechos y se determinen responsabilidades por las agresiones denunciadas.
Para el cineasta, el episodio trasciende un altercado aislado y plantea interrogantes sobre las garantías para desarrollar actividades culturales vinculadas a asuntos políticamente sensibles dentro de una democracia.
“La gente se sintió intimidada, sorprendida y acorralada por la violencia. Eso no debería ocurrir en un espacio dedicado al intercambio de ideas”, sostuvo.
Lejos de cancelar futuras presentaciones, el equipo responsable de la producción confirmó que mantendrá las exhibiciones previstas en instituciones culturales y universitarias mexicanas durante las próximas semanas.
“Vamos a seguir mostrando este trabajo. No nos van a silenciar”, concluyó Fundora.
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