MIAMI. - La llegada a La Habana de una aeronave vinculada al gobierno de Estados Unidos, que inicialmente generó especulación en plataformas de rastreo aéreo, estuvo asociada a una acción federal para recuperar a un menor estadounidense en medio de una disputa de custodia, según un reporte publicado por The New York Times sustentado en documentos judiciales.
Vuelo oficial de EEUU a La Habana revela caso de custodia infantil bajo investigación federal
Un reporte de The New York Times, basado en documentos judiciales, vincula la llegada de un avión del Departamento de Justicia a Cuba con la recuperación de un menor estadounidense presuntamente sustraído por su progenitora
La información detalla que el vuelo, identificado como un Boeing 757 conectado al Departamento de Justicia de Estados Unidos, siguió una trayectoria directa poco habitual desde Virginia hasta Cuba, lo que activó alertas entre observadores de aviación y analistas independientes.
De acuerdo con el expediente citado, el objetivo era localizar y trasladar a un niño de 10 años cuya salida de Estados Unidos habría ocurrido sin autorización legal. El caso está bajo la órbita del FBI, que indaga un presunto secuestro parental.
La denuncia federal, presentada días antes en un tribunal en Utah, sostiene que el menor habría sido llevado fuera del país por uno de sus progenitores y la pareja de este, en un recorrido que incluyó Canadá y México antes de llegar a territorio cubano.
La cobertura añade que la intervención se desarrolló bajo estricta discreción, con la participación de autoridades estadounidenses y, presuntamente, algún nivel de coordinación con instancias cubanas, aunque los detalles sobre ese intercambio no han sido divulgados oficialmente.
Un funcionario estadounidense, citado por el medio antes mencionado, bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad del caso, indicó que la aereonave aterrizó en la isla como parte del operativo para asegurar el retorno del niño.
El reporte también recoge alegaciones sobre las motivaciones del traslado, incluyendo la posibilidad de que la víctima fuera sometido a un proceso médico relacionado con identidad de género, según consta en los registros oficiales, un elemento que añade complejidad y que permanece sujeto a verificación dentro del proceso.
Casos de custodia internacional suelen gestionarse a través de canales diplomáticos o jurídicos, y la participación directa de agencias federales en territorio cubano es considerada poco frecuente.
Más allá del desenlace inmediato, el episodio vuelve a colocar bajo la lupa los mecanismos de cooperación puntual entre Washington y La Habana en asuntos sensibles, en un contexto bilateral marcado por tensiones, pero donde persisten canales limitados para la gestión de situaciones específicas.
Hasta el momento, ninguna de las agencias involucradas ha ofrecido una declaración pública detallada sobre lo ocurrido. El caso, aún en desarrollo, podría arrojar nuevas luces sobre los límites y alcances de esa cooperación en escenarios de alta sensibilidad.
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