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Reseña

Lectura crítica de "Socialimperialismo chino": la advertencia que Occidente no puede ignorar

La expansión de China se ha convertido en uno de los grandes desafíos geopolíticos del siglo XXI

Por JOSÉ J SANMARTÍN

Esta reseña presenta Socialimperialismo chino como una obra clave para comprender la expansión de la influencia china y sus implicaciones para Occidente. El libro examina cómo el régimen chino combina economía, ideología y proyección estratégica para construir dependencias estructurales, cuestionando la idea de que la apertura económica conduciría a una moderación política del sistema. Su lectura se plantea como esencial para decisores, analistas y ciudadanos informados.

Introducción

La expansión de China se ha convertido en uno de los grandes desafíos geopolíticos del siglo XXI. En este contexto, Socialimperialismo chino propone una mirada crítica sobre el alcance de la influencia del régimen chino y los riesgos estratégicos derivados de relaciones económicas desequilibradas, ofreciendo un análisis de creciente relevancia para Occidente.

Socialimperialimo chino es un libro convertido ya en hito analítico en su campo, en tanto se formulan explicaciones y soluciones a dilemas de honda influencia. Occidente se debate ante un conjunto de desafíos nunca vividos con la presente crudeza. La colaboración económica con la actual República Popular China es una tentación comercial prácticamente irresistible por parte de Occidente.

En el argumentario justificativo aparece la idea -en puridad, el deseo- respecto a que la consolidación de una clase media aburguesada en el régimen comunista forzará una moderación en los designios gubernamentales. No obstante, como queda de manifiesto diáfanamente en el libro, esa atemperación afecta más a la sociedad (si acaso) que al núcleo del poder político.

El vigente sistema chino se basa en un ultranacionalismo en lo patriótico, en lo económico, pero también en lo histórico. La reescritura del pasado constituye un nutriente básico en todo autoritarismo, así como la construcción onírica de un futuro idealizado, que nunca llega, que nunca cesa. Tamaña simulación mefistofélica es la base atractora de una arquitectura ideológica de pensamiento único, perfeccionada bajo el disfraz de libertad económica. Porque en la China de hoy, la economía sirve al régimen antes que a la sociedad. Esto es, la cúpula dirigente hace una práctica personal típicamente capitalista, pero mantiene la estructura comunista para continuar el usufructo del poder político.

En este contexto, el neoimperialismo chino busca la captación de recursos y voluntades, bienes y almas… dentro del país, pero también fuera. Las tentaciones conducen al pecado, y este a la subordinación, incluso al colapso. Los autores revelan los sinuosos mecanismos, bajo una múltiple carcasa de diferentes capas, que ese expansionismo chino aplica de forma tan inteligente como peligrosa para Occidente. El posicionamiento de China en ámbitos decisivos para las economías occidentales implica la creación de un macrocosmos de servidumbre hacia Pekín.

Sin embargo, la apertura a un mercado libre comportará normas iguales y transparentes para competir todos en condiciones justas. Semejante escenario queda aún lejos, como demuestran los autores de este valioso libro. La economía china debe despolitizarse; en tanto no quede anulado el lastre de la hiperideología (Ortega y Gasset dixit), China no podrá ser asumida y valorada como potencia relevante. La fiabilidad es el mayor activo en diplomacia, pero también en economía. A ese respecto, la Inteligencia china puede desempeñar una función vertebradora altamente positiva, en tanto dispone de expertos capaces en Inteligencia Económica.

En la situación actual, el programa económico (inversiones, compras, adquisiciones y fusiones, entre otras medidas activas) impulsado por China genera desconfianza por su falta de complementariedad hacia su propio desarrollo y al de sus socios internacionales (incluyendo no pocos Estados occidentales).

China camina hacia una recesión industrial si no se adoptan contramedidas que eviten esa crisis sistémica. El imperialismo aplicado en las últimas décadas ha sido enormemente caro. Sin pretenderlo, China va quedando aislada en un mundo que necesita de alianzas fuertes entre Estados. El uso de la Economía como parte de la ideología política ha encajonado a China a China en un callejón sin salida, con el agravante de perder la aquiescencia o la solidaridad -según cada caso- de países que ahora contemplan al gigante asiático como un enemigo infiltrado que busca perjudicarles.

Los acuerdos comerciales deberían ser el fundamento para entendimientos de rango superior entre países. De conseguir alianzas firmes e intensas, no importan las propias capacidades militares o industriales que se tengan, porque tarde o temprano llegará la decadencia.

El unilateralismo, aun cuando sea en materia económica, marca siempre un autodebilitamiento que sólo puede ser revertido desde tratados equilibrados configuradores de mejores interacciones para el desarrollo de todos, desde la lealtad y el respeto a las instituciones nacionales de cada Estado.

Las inversiones chinas, por ejemplo, deben enfocarse en lo que realmente necesita la economía china, no en colocar peones geopolíticos a medio y largo plazo. Porque ese dinero quedará inevitablemente perdido en cuanto el Estado receptor detecte un proceso infiltrador de naturaleza agresiva para sus intereses nacionales.

Los capitales de la República Popular han de dirigirse a la atención de objetivos prioritarios de la sociedad civil china, que tiene necesidades urgentes. De ahí la pertinencia de este libro, que recomiendo encarecidamente como lectura obligada para los operadores y los decisores, mas también para el resto de la sociedad informada.

Conclusión

La reseña concluye que Socialimperialismo chino es una obra de referencia para comprender cómo la proyección china trasciende lo económico y alcanza dimensiones estratégicas y políticas. Más que una advertencia, el libro constituye un llamado a reflexionar sobre soberanía, seguridad y equilibrio en las relaciones internacionales.

Autor

Dr. José J. Sanmartín, investigador sénior | Enlace para Europa. Profesor de Ciencia Política en la Universidad de Alicante y presidente de Radix Intelligentia, es ampliamente reconocido como uno de los principales expertos de España en materia de desinformación y seguridad cognitiva. Colaborador de Crystal Code y miembro del Consejo Asesor de la Harvard Business Review (HBR) en los Estados Unidos, aporta una destacada trayectoria académica que incluye dos doctorados, uno en Filosofía por la Universidad de Murcia y otro en Ciencia Política por la UNED, así como sendos másteres en Políticas Públicas y en Derecho de la Unión Europea. Miembro vitalicio de diversas asociaciones académicas internacionales, el Dr. Sanmartín ha realizado investigaciones en la Universidad de Harvard y en la Universidad McGill, y ha presentado ponencias en importantes congresos científicos, incluidos los celebrados en Oxford. Es autor de más de sesenta publicaciones científicas indexadas, contribuyendo de manera significativa al estudio del comportamiento político, la comunicación estratégica y la guerra de la información.

Publicado originalmente en el Instituto de Inteligencia Estratégica de Miami, un grupo de expertos no partidista especializado en investigación de políticas, inteligencia estratégica y consultoría. Las opiniones son del autor y no reflejan necesariamente la posición del Instituto. Más información del Miami Strategic Intelligence Institute en www.miastrategicintel.com

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