MIAMI.- Tras 10 meses de guerra con Hamás en Gaza y ataques sucesivos de Hizbulá en el norte, Israel se alista para lo peor sin perder de vista la amenaza de Irán y otras fuerzas vecinas. Entretanto, refugios y hospitales se preparan para atender las necesidades de la población en circunstancias adversas.
¿Cómo se prepara Israel para un ataque mayor?
Ejército, refugios y hospitales se alistan para atender las necesidades de la población, en medio de una difícil situación que suma agresiones con proyectiles, bombas suicidas y secuestros de personas
La nación hebrea, con cerca de 10 millones de habitantes y una extensión territorial similar a El Salvador, ha vivido un estado de alarma perenne desde que fue creada en 1948, y por ende la población, al igual que la palestina, conoce los riesgos de su existencia.
Con más de 1.5 millones de refugios repartidos por el país, los israelíes viven atentos al sonido de sirenas que anuncia el peligro de inminentes ataques.
Unos son habilitados en las paradas de autobuses en vías rurales, otros en las ciudades. En resumen, son estructuras protectoras robustas con puertas resistentes en la mayoría de los casos y aberturas que permiten la entrada de aire, que sirven como refugios de seguridad en tiempos de ataques.
La defensa civil en Israel se ocupa de una variedad de amenazas militares y terroristas a la población civil, que incluyen atentados suicidas y coches bomba, proyectiles como misiles, cohetes y morteros, y secuestros de personas.
A diferencia de los israelíes, los palestinos, en este ya milenario enfrentamiento, que no cuentan con la infraestructura de Israel; viven a merced de lo que sus gobernantes pidan y quieran ofrecer.
Bastaría conversar con algunos de los dirigentes de Palestina para saber que solo importa acabar con Israel.
Las amenazas contra la nación hebrea, según reportan datos históricos, se originan en prácticamente todos los países y territorios fronterizos con Israel, así como en Irak e Irán.
Entretanto, el Ejército israelí, que además de material bélico sofisticado cuenta con algo más de 635.000 soldados entre personal activo y reservistas, está en pie de guerra.
Varios frentes
¿Cuán preparado está Israel para librar varios frentes de batalla? Es una pregunta que muchos hacen.
“Israel está preparado, pero debiéramos saber cuán preparado está en todos los aspectos”, declaró a DIARIO LAS AMÉRICAS el especialista en asuntos del Medio Oriente y exfiscal de Israel Mookie Tenembaum.
“Una guerra con Hizbulá implicaría un sacrificio aún mayor para la población civil. No solo la que está cercana a la frontera con el Líbano, sino incluso Haifa y Tel Aviv, y si entra Irán pues podría ser todo el territorio israelí”, apuntó.
“No sería fácil, pero Israel no deja de sorprender. Cuando uno cree que se acabaron las sorpresas, Israel vuelve a sorprender, tanto la inteligencia como el contraespionaje, la fuerza y defensa aérea y terrestre y los grupos élites”, resaltó.
Y ahora, “que usan inteligencia artificial, yo diría que eso puede llegar a ser la diferencia más grande”, subrayó.
No obstante, la ayuda de Estados Unidos, de una manera u otra, podría ser determinante.
Hace apenas un par de días, altos militares estadounidenses se reunieron con sus homólogos en Israel para analizar la situación y aportar asesoramiento.
“Hay elecciones presidenciales en Estados Unidos y no creo que Joe Biden haga mucho más de lo que hace, aunque pudiera sorprender como hizo cuando defendió a Israel de los misiles de Irán en abril”, junto a otros países, incluso uno árabe, Jordania, recordó.
“Imagino que hay muchos haces en la manga. Y eso es lo más importante. Quién sabe si Israel planea invadir el sur de Siria para romper el nexo entre Irán y el Líbano”, valoró.
Hospitales
Los centros hospitalarios desempeñan la segunda gran tarea durante una guerra y hospitales en Israel cuentan con un plan B en caso de ataques.
Durante una visita al hospital Rambam, en Haifa, situado a 60 millas de las fuerzas terroristas de Hizbulá, conocimos como el personal de apoyo es capaz de instalar un centro ambulatorio completo en el estacionamiento subterráneo del inmenso centro médico.
Adaptado para admitir cambios, el hospital conoció los peligros de la guerra durante el conflicto con Hizbulá en 2006 y logró crear un centro médico a tres niveles debajo de la tierra y generar su propia energía y almacenar suficiente oxígeno, agua potable y suministros médicos.
“Cuando asumí el cargo de director, en 2006, teníamos la segunda guerra del Líbano encima”, recordó el exdirector ejecutivo y exdecano de la Facultad de Medicina, el cardiólogo intervencionista Rafi Beyar.
Durante la guerra, el hospital fue blanco de cohetes de Hizbulá. “Caían alrededor del hospital todos los días y tuvimos que mantenernos operativos bajo el fuego”, recordó el galeno.
“Teníamos que atender a los pacientes de todos modos porque éramos el único hospital grande en el norte del país”, subrayó.
Como director del hospital, Beyar decidió trasladar a pacientes a pasillos improvisados y habilitar el sótano para recibirlos.
Entonces, “tomamos la determinación de que teníamos que estar mucho mejor preparados para atender a los pacientes, los heridos y todos, ante cualquier situación que pudiera suceder”, y la directiva del centro médico optó por convertir el estacionamiento subterráneo en un hospital cuando fuese necesario.
“Usamos máquinas que lavan y desinfestan todo a fondo. Y después de la limpieza todo el espacio está reluciente, perfectamente condicionado y climatizado. Entonces, trasladamos las camas, el equipo, incluso el equipo quirúrgico, y en unas pocas horas el hospital subterráneo está listo con 2.000 camas”, detalló.
Luego afirmó: “Ningún otro hospital en el mundo tiene ese tipo de instalación”.
“Tenemos la capacidad de trasladar a los pacientes al hospital subterráneo y continuar tratándolos de manera regular”, resaltó.
Incluso durante el pico más alto de la pandemia de COVID, el Rambam abrió el hospital subterráneo. “Eso nos permitió separar a los pacientes de COVID de los demás y que el hospital arriba continuara funcionando de manera regular”, destacó.
Hoy el Rambam Health Care Campus es más que un hospital: “Es un activo estratégico para el Estado de Israel”, acentuó.
“Es el centro de traumatología número uno de Israel, uno de los mejores del mundo”, enfatizó.
“Hemos ampliado el hospital a nueve institutos y una escuela de medicina, gracias a que la mayor parte del dinero provino de nuestros amigos, de donaciones de todo el mundo y, finalmente, del Gobierno”, recalcó.
“Aquí tratamos a pacientes de todo Israel, incluso a niños de Gaza, y todos trabajamos juntos para salvar vidas. Cerca del 30% de nuestros trabajadores son árabes. Es un equipo intercultural que está conformado por judíos, musulmanes y cristianos que aportan sus médicos, enfermeras y personal de apoyo”, concluyó.
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