El caso Skripal proporciona apoyos a la primera ministra Theresa May 
30 de marzo de 2018 - 09:03
Hay quejas de que "Londres busca el apoyo de sus aliados pero no quiere pagar un precio demasiado alto por desafiar a Rusia", escribió el miércoles el diario británico The Guardian

LONDRES.- La primera ministra británica, Theresa May, esta viviendo estos días una transformación. Si bien en los últimos meses se la veía con rostro sombrío, ahora comparece de nuevo segura de sí misma. El misterioso envenenamiento del exagente doble Serguei Skripal y su hija Yulia en la ciudad inglesa de Salisbury le está proporcionando apoyos tanto en política interior como exterior.

En los últimos tiempos nada parecía ir bien para May. En junio pasado convocó unas elecciones anticipadas de las que esperaba salir fortalecida, aunque ocurrió lo contrario. Perdió la mayoría que tenía y ahora su Ejecutivo depende del apoyo del ultraconservador Partido Unionista Democrático (DUP) de Irlanda del Norte.

Por si fuera poco, su Gobierno está dividido respecto al "Brexit", la salida del país de la Unión Europea. Hay ministros que defienden una línea dura, como el de Exteriores, Boris Johnson, o el del "Brexit", David Davis, enfrentados a otros más proeuropeístas, como el del Tesoro, Philip Hammond.

La disputa se ha librado ante la opinión pública, en largos artículos de periódico en los que miembros del Gobierno se lanzaban dardos entre ellos. Como consecuencia, la negociación del "Brexit" con la UE avanzó muy lentamente. A nivel interno May temía que se produjese una revuelta y en el exterior Reino Unido quedaba cada vez más aislado.

Pero el trágico caso Skripal ha supuesto un cambio. Londres apunta al presidente ruso, Vladimir Putin, como instigador del atentado, ya que según las autoridades británicas este se produjo con el agente nervioso Novichok, desarrollado en la antigua Unión Soviética.

Como sanción, Londres expulsó a una veintena de diplomáticos rusos, a lo que Moscú respondió con una medida similar. En una intensa actividad diplomática, May buscó después el apoyo de aliados como Estados Unidos, Alemania o Australia y lo consiguió en la cumbre de la Unión Europea (UE) de la semana pasada. La premier británica presentó nuevas informaciones decisivas sobre el ataque, "muy buenas y confiables", afirmó la presidenta lituana, Dalia Grybauskaite.

Más de 20 países, entre ellos Estados Unidos, anunciaron la expulsión de más de un centenar de diplomáticos rusos. Pero por ahora no se hicieron públicas esas nuevas informaciones, algo por lo que protesta Rusia, que niega estar involucrada en el ataque.

Rusia tardó varios días en responder a la medida, pero el jueves anunció la expulsión de 60 diplomáticos estadounidenseS y el cierre del consulado norteamericano en San Petersburgo.

¿Cómo responderá Londres a esta medida? Hay quejas de que "Londres busca el apoyo de sus aliados pero no quiere pagar un precio demasiado alto por desafiar a Rusia", escribió el miércoles el diario británico The Guardian. Los críticos apuntan que la expulsión de diplomáticos rusos y el anuncio de que Londres no enviará representantes del Gobierno ni la Casa Real al Mundial de fútbol es apenas una gota en medio del océano.

May insinuó en el Parlamento que podría congelarse el patrimonio que los magnates amigos de Putin tienen en Reino Unido. Y la ministra de Interior, Amber Rudd, anunció que se volverá a investigar 14 casos de muertes misteriosas con un posible vínculo con Rusia.

Sean cuales sean las medidas que anuncie contra Moscú, May parece segura de ganar y se remite una y otra vez a la "solidaridad de los aliados". Tanto otros países como los defensores de un "Brexit duro" están de su lado. Sólo el líder de los laboristas, Jeremy Corbyn, alertó de sacar conclusiones apresuradas y pidió que se evite una nueva Guerra Fría. Corbyn fue criticado incluso en su propio partido y grupos judíos lo acusaron de tendencias antisemitas.