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MUNDO

Europa, entre la espada y la pared

El Viejo Continente habla independencia energética y probabilidades de la invasión de Rusia a Ucrania, mientras Estados Unidos también paga su precio
Por JESÚS HERNÁNDEZ

jhernandez@diariolasamericas.com
@JesusHdezHquez

MIAMI.- En Europa, donde se libra la batalla contra la invasión de Rusia a Ucrania, los líderes del Viejo Continente hablan de una declaración de unidad y firmeza, con menos dependencia del petróleo y el gas ruso, además de sacrificios económicos por venir, mientras Estados Unidos también paga su precio, desde la distancia, con intereses políticos, de libertad, que atañan a todos.

Unos preguntan cuáles son las probabilidades de la inaudita guerra, en pleno siglo XXI, que algunos creyeron posible y otros no, cuando la Inteligencia estadounidense la advirtió durante semanas.

De momento, muchos miran el alto coste económico que representa aislar a Rusia, a merced del embate mundial que significaría expandir la guerra.

“En España y medio Europa ya sumábamos 7.4% de inflación tras el paro de la economía y los gastos adicionales que tuvimos por la pandemia de coronavirus, y ahora esto”, comentó a DIARIO LAS AMÉRICAS el profesor de Derecho de la Universidad de Lleida, en España, Ferran Espaser.

Asimismo, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, dice que ahora, aunque tarde, “es más urgente que nunca que demos pasos decididos hacia la construcción de nuestra soberanía, la reducción de nuestras dependencias y el diseño de un nuevo modelo de crecimiento e inversión”.

“Estados Unidos y Gran Bretaña se pueden dar el lujo de embargar el petróleo ruso, porque solo les representa el 7 o el 8% de las importaciones energéticas. Pero en Europa es otra cosa. Aquí el petróleo y el gas ruso representan entre el 20 y 50% para muchos países”, mencionó el profesor Espaser.

Probabilidades

Entretanto, las inteligencias europeas y los gobiernos regionales hablan y especulan sobre el futuro de la invasión rusa en los medios de comunicación del continente europeo.

“Yo diría que hay tres probabilidades”, señaló el académico español.

“Una es que [Vladimir] Putin intensifique la agresión, tras chocar con la resistencia ucraniana que posiblemente no esperaba. Y esto, unido a la ayuda militar que reciben y el aislamiento económico internacional que golpea a Rusia pudiera hacer que Putin se repliegue, aunque me cuesta creerlo porque ese hombre es porfiado, tal como lo fue [Adolfo] Hitler”, argumentó.

La otra posibilidad, que el catedrático coloca en segundo lugar, es que la guerra “suba de tono y que la capital ucrania finalmente caiga en manos rusas, cuando comenzaría una guerra de guerrillas que estaría alimentada por más armamento militar occidental”, como los misiles tierra-aire Stinger, que tanto daño hizo al ejército invasor soviético en Afganistán en los años 1980 hasta que tuvieron que retirarse.

En tercer lugar, el profesor Espaser sitúa “que Rusia avance y desafíe a la OTAN”, lo que provocaría entrar en contacto directo con las fuerzas militares occidentales, y por ende otra guerra mundial, aunque posiblemente peor, nuclear.

“Después de Ucrania, Putin podría apostar por Moldavia”, el estrecho territorio de apenas 11.700 millas cuadradas, equivalente al pequeño estado de Ohio en Estados Unidos, que también fue territorio soviético y no forma parte aún de la OTAN.

“Si Putin logra ocupar Ucrania y Moldavia después, ampliaría su frontera político-militar desde el extremo este del mar Báltico hasta el mar Negro, con Bielorrusia incluida, de cara a Polonia, Eslovaquia, Hungría y Rumanía, que sí son miembros de la OTAN”, expuso el catedrático.

El resto sería secundado por el plan inicial de Putin: “Dividir a Europa y separarla de Estados Unidos, lo que conllevaría al fin de la OTAN”.

“Es una situación muy difícil, un momento único en los últimos 80 años de historia, y no quisiera estar en los zapatos de quien esté al frente de la Casa Blanca”, amplió.

China

El gigante asiático, China, que siempre fue contrincante de Rusia, desde el zarismo hasta la época soviética, se muestra ahora “neutral y cómplice”, tal como lo califican muchos expertos en materia internacional.

Cuando las primeras bombas rusas cayeron en Ucrania, la embajada china recomendó a sus ciudadanos en el país europeo colocar la bandera nacional muy visible en sus vehículos.

Unos días después, la recomendación dio marcha atrás: mejor no muestren su origen. Semejante cambio de posición respondió, según comentan en Europa, a que el color rojo identifica a grupos prorrusos; pero también porque se desconoce cuál es la verdadera posición de China en este conflicto internacional.

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