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CRISIS EN ESPAñA

Guerra ideológica, listas negras y asesinato de la reputación

Luego de 19 años sin recibir la visita de un monarca, Felipe VI y la reina Letizia han querido de forma presencial mostrar su respaldo a los ceutíes tras la invasión de más de 80.000 personas

Por Jorge Ignacio Pérez

Ocurre de nuevo a la vuelta de un año: el presidente Pedro Sánchez fue recibido entre abucheos e insultos durante el desfile militar por el Día de la Hispanidad, presidido por los reyes de España horas antes del viaje de los monarcas a Ceuta para apoyar a la población local.

El rey y la reina han querido de forma presencial mostrar su respaldo a los ceutíes tras la invasión de más de 80.000 personas -mayormente marroquíes- hace dos meses y medio. Y alejándose de Sánchez, el rey ha tomado decisiones importantes respecto a Ceuta y se ha reunido en contactos de emergencia con altos mandos militares.

"Pedro Sánchez, hijo de puta". Con estas palabras, los asistentes al tradicional desfile, que se realizada cada año por el Día de la Fiesta Nacional, increparon al líder del Ejecutivo, quien se ha visto obligado a adelantar para el 29 de noviembre las elecciones generales, presionado por los más de 16 casos de corrupción que le rodean, algunos de máxima gravedad como el denominado "Cloacas del PSOE".

¿Dónde están los invasores?

Luego de 19 años sin recibir la visita de un monarca, Felipe VI y la reina Letizia llegaron este martes a la ciudad autónoma de Ceuta, donde pasarán una noche antes de viajar a Melilla, el otro enclave español situado al norte de África y que Marruecos reclama como suyo.

En Ceuta, las autoridadesn junto a los militares españoles han desalojado los campamentos ilegales donde miles de marroquíes, mayormente jóvenes, se habían instalado en las playas y otras zonas de la ciudad desde el 30 de julio pasado, día de la invasión. Según mostró el canal nacional Antena 3, los invasores se han desplazado hacia el monte y también a barrios periféricos, de manera que el problema continúa, aunque los ceutíes se mostraron optimistas con la visita del rey.

Sánchez ha dejado claro que su agenda va por otro lado y no viajará a la ciudad autónoma para evitar unirse a los monarcas. Lo mismo sucedió en 2024 cuando el temporal conocido como Dana arrasó la localidad de Paiporta, en Valencia, y el mandatario socialista se vio obligado a huir de una manifestación de [indignados] que le lanzaba pelotas de fango por no haber enviado a tiempo equipos de socorristas.

En cambio, los reyes permanecieron a pie de calle y, aunque también bajo presión, prefirieron escuchar a los damnificados de esa catástrofe que dejó al menos 237 muertos, según cifras oficiales.

Este lunes, justo después del abucheo que recibió en el desfile de los ejércitos de Aire, Mar y Tierra, Sánchez confirmó que buques de guerra de Marruecos entraron en aguas de Ceuta los días 30 y 31 de julio, junto con la llegada masiva de emigrantes. El régimen de Rabat niega haber organizado la entrada masiva no sólo a territorio español, sino de Europa, mientras el Parlamento Europeo calificó el suceso de invasión.

Guerra ideológica

Según recientes sondeos de los medios realizados por Sigma 2 (El Mundo), GAD3 (ABC) y SocioMétrica (El Español), el Partido Popular (PP, derecha), el principal de la oposición, aventaja al PSOE en intención de votos. En España, si un partido quiere gobernar con mayoría absoluta, necesita [al menos 176 escaños]. Los números indican que el PP no llega en estos momentos, pero si se asocia con Vox los sobrepasa.

En plena precampaña electoral, con el Congreso disuelto, una Diputación de emergencia para sacar decretos por la puerta trasera (léase medidas ejecutivas que no se sabe bien si son anticonstitucionales); una jueza que ya declaró en una audiencia haber sufrido acoso y persecución por parte de un clan de narcotraficantes presuntamente contratados por el Gobierno, y unas promesas de resolver el grave problema de la vivienda, los españoles se refugian en las redes sociales para hacer catarsis.

De paso, para dejar en "negro sobre blanco" un vacío del Estado de Derecho que no habían visto o escuchado desde que se instauró la Democracia.

Las redes arden. Hay quien confiesa no haber guardado un minuto de silencio por Maricarmen, la anciana de 87 años cuyo proceso de desahucio de la vivienda le ha servido a Sánchez para desviar la atención de lo grave que ha sido la invasión a Ceuta o, por ejemplo, del caso de "las joyas de Zapatero".

El diario "El Mundo" ha publicado un perfil de Diego Rubio, el jefe de gabinete de Sánchez y "arquitecto" de la actual estrategia de comunicación de la Moncloa. Nacido en Extremadura en 1986, Rubio niega ser político y prefiere que le llamen "servidor público", un "académico de paso" u "hombre de ideas".

A él le atribuyen haber detectado que la conmoción provocada por el desahucio de Maricarmen podía transformarse en una oportunidad política. Por su parte, el periódico "La Razón" lo sitúa entre los principales estrategas que vieron que el "caso Maricarmen" permitía desviar el foco de atención de Ceuta, del desgobierno de Sánchez y trasladarlo hacia el de la vivienda, uno de los más críticos ahora mismo entre un cúmulo de arbitrariedades y caos sociopolítico en España, junto con el bajísimo salario promedio nacional ante la inflación, de los que Sánchez no se ha ocupado en sus ocho años de gobierno.

Los medios puntualizan que Rubio es el autor de la investigación académica titulada "La ética del engaño: secretismo, transparencia y engaño en los orígenes del pensamiento político moderno".

El “ultra” solo para la derecha

La crispación ha llegado al punto de un anuncio incendiario muy criticado en redes. Se trata de la portavoz del partido de izquierda Más Madrid, Manuela Bergerot, quien aseguró en un pleno que "en las calles de Madrid no va a haber paz".

La crisis social ha llevado a varias personas a denunciar en redes estar incluidos en "listas negras" de periodistas y comunicadores, y muchos comparan lo que podría venir con lo que ha pasado en Cuba y Venezuela.

En septiembre pasado, el digital "El Confidencial" publicó un informe elaborado por la Oficina de Comunicación del Ministerio del Interior que clasificaba ideológicamente a 281 periodistas, directores y tertulianos.

Aunque el gobierno de Sánchez evita en sus presentaciones públicas usar referencias a Cuba y Venezuela, ha movilizado miles de perfiles en redes -tanto reales como bots- para llevar adelante algo bastante parecido a la denominada "Batalla de ideas" que el castrismo sacó a relucir con la caída del Muro de Berlín.

Descalificaciones personales y lo que se denominó el "asesinato de la reputación" de la personas son métodos bastante conocidos y utilizados ahora por los seguidores de Sánchez. Lo más común es dejar comentarios sin ánimos de debatir, sino preguntar directamente: "Por qué no dejas a Sánchez tranquilo y hablas de Trump?".

Es curioso cómo el prefijo "ultra" les sirve únicamente para etiquetar a la derecha, pero no se la cuelgan a los partidos con los que Sánchez pretende gobernar otra vez en coalición bajo un Frente Amplio, que ya propuso a Ada Colau, la exalcaldesa comunista de Barcelona, como cabeza principal. En su relato, estos partidos nuevos son "la izquierda de la izquierda" o "la izquierda alternativa". Nada de ultras ni radicales.

Luego de que el Parlamento rechazara los dos decretos con los que Sánchez pretende controlar el mercado de la vivienda y criminalizar a los dueños (el 90% de las viviendas de alquiler pertenecen a particulares), al presidente no le quedó más remedio que adelantar elecciones y desacreditó el trabajo de un Congreso elegido por la voluntad popular.

Un internauta no tardó en repetir las palabras del Nobel de Literatura José Saramago cuando se desencantó del castrismo: "Hasta aquí hemos llegado".

Cronistabnc@gmail.com

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