SIDNEY.- REDACCIÓN DLA / AGENCIAS
Jornada de terror en Australia termina con tres muertos
SIDNEY.- El secuestro en un café situado en el centro financiero de Sídney, el lunes, que acabó con la intervención de la policía dejó un saldo de 17 rehenes, seis heridos y tres muertos entre ellos el agresor.
El asedio mortal comenzó de la forma más incongruente, en una soleada mañana de lunes en el interior de un bonito café en el corazón de la ciudad más grande de Australia. Un iraní armado irrumpió, tomó a 17 personas como rehenes y obligó a algunos a sostener una bandera con una declaración islámica de fe sobre el mensaje de "Feliz Navidad" en una de las ventanas del local.
Todo terminó después de la medianoche con una andanada de disparos que dejó a dos rehenes y el pistolero muertos, cuatro heridos y una nación enorgullecida durante mucho tiempo en su paz, sacudida en lo más profundo.
Tras pasar horas temiendo por su vida, la joven empleada del Café Lindt de Sídney tenía el susto pintado en la cara. Con los brazos extendidos corrió hacia los policías, a punto de derrumbarse. Había conseguido escapar del infierno en el que se convirtió la cafetería cuando un iraní radical identificado como Man Haron Monis tomó como rehenes las personas en la cafetería.
"Vi sus ojos, estaba loco", contó por su parte Craig Stoker al Daily Telegraph. Este testigo acababa de comprar un café en la cafetería Lindt, en el centro de Sídney, cuando se chocó con el que luego resultaría ser el secuestrador. "¿También tengo que dispararle a usted?", le increpó el hombre tras el encontronazo. "Me quedé helado", admitió Stoker.
Un hombre peligroso
El secuestrador era un hombre peligroso con antecedentes penales, según la prensa. Se trata de un refugiado iraní acusado como cómplice del asesinato de su ex esposa y de abusos sexuales a mujeres que acudían a la clínica que tenía en Sídney, en las que las trataba como "sanador". Además, el año pasado fue condenado a trabajos comunitarios después de haber enviado cartas ofensivas a familiares de soldados australianos caídos. Los motivos del secuestro de hoy son por ahora una incógnita.
A través del cristal de la cafetería se pudo ver durante el día cómo trataba a sus rehenes. Obligaba por turnos a dos personas a sostener una bandera negra con la "Shahada", la profesión de fe islámica, escrita en letras blancas: "No hay más dios que Alá y Mahoma es su profeta". Justo por debajo podía verse el cártel de "Feliz Navidad" que adornaba el local. Una empleada del café que hoy no trabajaba reconoció a una de sus compañeras. "Su cara es como una máscara", aseguró ante las cámaras de televisión.
Los rehenes
¿Cómo han superado el día los rehenes? ¿Dónde estaban cuando la policía asaltó el lugar, en medio de la noche y tras 16 horas de secuestro? Algunos lograron salir de allí poco antes, otros fueron sacados poco después por miembros de los servicios sanitarios. Para los familiares comienzaba una angustiosa espera. En un primer momento la policía no decía nada sobre posibles víctimas y heridos, hasta que casi tres horas más tarde confirmaba la muerte del secuestrador y de dos de los rehenes.
El día había empezado en Sídney como cualquier otro, con la Martin Place decorada con motivos navideños y mucha gente dispuesta a comprar regalos. El sol brillaba en un límpido cielo azul, en medio del verano australiano. Como Stoker, muchos de quienes se dirigían a la oficina hacían una rápida parada en la cafetería para comprar un café.
Frente al Café Lindt se encuentra la redacción del canal de televisión Channel 7. Poco antes de las 10 de la mañana, los redactores vieron gente salir corriendo de la cafetería y encendieron las cámaras para grabar. Se veían manos contra las ventanas y apareció la bandera. En pocos minutos, la policía había llegado al lugar.
La redacción de Channel 7 se tuvo que apartar para que la policía estableciera un puesto de comando. A mediodía (local) salieron huyendo de repente tres rehenes, y después otros dos. La policía contactó con el secuestrador. "Estamos negociando con él", explicó la subjefa de policía, Catherine Burn.
Esa situación se prolongó durante horas. Al parecer el secuestrador quería hablar en directo con el primer ministro, en radio o en televisión. La policía se mantuvo a la espera al principio con la intención de poder lograr un final sin violencia.
Todo el mundo se había preparado para unas largas negociaciones, pero de repente todo ocurrió con rapidez y en medio de la noche, la policía asaltó la cafetería. Lo hicieron porque estaban convencidos de que, de no haber actuado, "habría habido más muertes", confirmaron después las autoridades.
Las víctimas: una abogada y un gerente
Una abogada y el gerente del local son los dos rehenes que murieron este lunes en el secuestro. El secuestrador también murió.
La australiana Katrina Dawson, de 38 años, ejercía de letrada de Sídney y era madre de tres niños, y su compatriota Tori Johnson, de 34, trabajaba de gerente del establecimiento asaltado, según la cadena local ABC. El canal 9 de la televisión local informó que al parecer Johnson intentó desarmar al secuestrador, identificado como Man Haron Monis o el jeque Haron, cuando este comenzó a disparar, lo que motivó la intervención policial.
Los heridos
Los heridos son cinco mujeres, tres de ellas con heridas de bala, y un agente policial que fueron atendidos en hospitales de la zona. Todos ellos permanecen en condición estable, confirmó la policía en un comunicado.
Entre los rehenes se encontraba la empresaria brasileña Marcia Mikhael, quien durante el secuestro escribió en su página de Facebook que el secuestrador "ahora nos está amenazando con matarnos. Necesitamos ayuda ahora mismo. El hombre quiere que el mundo sepa que Australia está bajo el ataque del Estado Islámico".
Luto nacional
El primer ministro australiano, Tony Abbott, y el presidente del estado de Nueva Gales del Sur, Mark Baird, ordenaron izar a media asta la bandera nacional en los edificios públicos en señal de respeto y luto por la dos "víctimas inocentes". Abbott dijo el martes que Monis tiene "una larga historia de crimen violento, obsesiones extremistas e inestabilidad mental".
La calle peatonal de Martin Place se ha llenado de ofrendas florales, una de ellas un ramo de rosas depositado por el ciudadano Allen Jing, de 25 años, quien expresó emocionado que era un cliente regular del establecimiento asaltado.
Miembros de la comunidad musulmana depositan unos ramos de flores este, 16 de diciembre de 2014, cerca al local Lindt Chocolate Cafe, Sídney, Australia ( Foto EFE)
"Es difícil explicar cómo te hace sentir algo como esto, creo que solamente estoy contento de estar con vida", dijo Jing a la cadena local ABC.
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