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La condena a muerte de Morsi aumenta la polarización en Egipto

La sentencia representa la culminación de la ola represiva desencadenada tras el golpe y que se ha saldado con la muerte de más de 3.000 personas y el arresto de otras 40.000.

El Cairo.- Ricard González

Un año, diez meses y dos semanas después de haber sido depuesto en un golpe de Estado, el ex presidente islamista Mohamed Morsi, el primero elegido en elecciones libres en la historia de Egipto, fue condenado el sábado a la pena de muerte en un juicio en el que estaba acusado de conspirar con milicias extranjeras. La sentencia representa la culminación de la ola represiva desencadenada tras el golpe y que se ha saldado con la muerte de más de 3.000 personas y el arresto de otras 40.000, la mayoría miembros o simpatizantes de los Hermanos Musulmanes, el partido de Morsi.

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Este es la segunda sentencia contra Morsi de los cinco procesos abiertos contra él tras su derrocamiento. En el primer fallo, dictado el pasado mes de abril, el ex presidente fue sentenciado a 20 años de cárcel por haber ordenado la intimidación y tortura de decenas de opositores en unos incidentes callejeros sucedidos durante su presidencia, en diciembre del 2012. Por su parte, para Mohamed Badie, el Guía Supremo de la Hermandad, también condenado el sábado, esta es la segunda sentencia a la pena capital.

Los cargos de este juicio están relacionados con el asalto a varias cárceles egipcias durante la Revolución de enero del 2011, lo que permitió la liberación de miles de reos, entre ellos varios dirigentes de los Hermanos Musulmanes. Según la versión de la policía, avalada el sábado por el juez, la milicia palestina Hamás y la libanesa Hezbolá se encontraban detrás del asalto, que habrían planificado con la Hermandad.

Los Hermanos Musulmanes rechazaron la legitimidad del tribunal y consideraron la sentencia “politizada”. “Según la Constitución, esta Corte no está autorizada legalmente a juzgar al presidente electo del país. Por eso, la sentencia es nula”, defendió Abdel Maugud Dardery, un ex diputado del brazo político de la Hermandad que vive exiliado en Estados Unidos.

Diezmados después de casi dos años de dura represión, no es de esperar una reacción de ira por partede los seguidores de Morsi en las calles de Egipto. Con la estrategia de disolver cualquier manifestación sin contemplaciones, incluso abriendo fuego contra los manifestantes si es necesario, el Ministerio del Interior egipcio ha conseguido recuperar un control casi completo de las calles.

Según algunos analistas políticos, es improbable que se acaben aplicando las condenas de muerte contra los principales líderes islamistas de los Hermanos Musulmanes. De hecho, la sentencia aún podría ser conmutada el próximo 2 de junio. De acuerdo con la ley egipcia, todo sentencia la pena de muerte debe ser revisada por el Gran Muftí de la República, una de las máximas autoridades religiosas del país. Una vez recibida su opinión, el juez puede cambiar el veredicto.

Ahora bien, esto no significa que la sentencia de hoy no tenga consecuencias. Sin duda, servirá para radicalizar los seguidores de los Hermanos Musulmanes, sobre todo los más jóvenes, intensificando todavía más la polarización que padece Egipto. Tras el golpe de Estado, el país árabe más poblado experimenta el azote de una insurgencia islamista que se ha cobrado la vida ya de más de 500 miembros de las fuerzas de seguridad, entre policías y soldados.

El principal responsable de los atentados es Ansar Bait al-Maqdis, una oscura organización yihadista que ha jurado lealtad al ISIS. Este grupo, que ya actuaba antes del golpe del 2013, decidió en aquel momento redirigir sus acciones contra el gobierno egipcio en lugar de Israel, su enemigo jurado. Aunque los Hermanos Musulmanes aseguran que defienden la lucha no violenta contra el régimen militar del presidente Abdelfattá al Sisi, algunas informaciones apuntan que sus elementos más radicalizados podrían haberse alistado a grupos armados. Sin duda, veredictos como el actual, que ponen en duda la independencia del poder judicial en Egipto, pueden empujar a más jóvenes a abrazar un islamismo radical y violento.

Durante las próximas horas, es de esperar una reacción de rechazo a la sentencia por parte de la mayoría de países occidentales, entre ellos EEUU. No obstante, en un gesto de realpolitik, los gobiernos occidentales han decidido ya abrazar el gobierno de Al Sisi, considerado un elemento de estabilidad en una región en llamas. El presidente Obama restableció hace un mes la plena asistencia militar a Egipto suspendida tras el golpe de Estado. Egipto recibe cada año más de 1.000 millones de dólares en ayuda militar, siendo el segundo receptor luego de Israel.

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