MIAMI — La medida adoptada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de incorporar 77 nuevos jueces de inmigración permanentes y cinco temporales, para llegar a un total de 700 magistrados, representa un paso hacia adelante que podrá ayudar a descongestionar las solicitudes de asilo en los tribunales de inmigración.
De acuerdo con la organización Transactional Records Access Clearinghouse (TRAC) de la Universidad de Syracuse en Nueva York, hasta marzo de este año, había 3,288,186 casos pendientes en las Cortes de Inmigración, de los cuales 2,318,797 son solicitudes que no han sido revisadas y/o resueltas.
Los solicitantes de asilo se encuentran a la espera de audiencias o de la decisión final sobre sus peticiones de asilo en los tribunales de inmigración. Esa espera podría llevar hasta 10 años.
La Oficina Ejecutiva de Revisión de Inmigración (EOIR), una agencia del DOJ, dijo en un comunicado que el nombramiento de los 77 jueces es la promoción más grande de nuevos magistrados en la historia del país.
La EOIR ha contratado a 153 jueces de inmigración permanentes en este año fiscal, la cifra más alta registrada en un solo año en los récords de la agencia.
Impacto en el derecho a la defensa
Las abogadas de inmigración, María Herrera Mellado e Isidora Velásquez, ven positivo el nombramiento de más jueces, una medida que ayudará a agilizar los trámites; sin embargo, presentan algunas objeciones.
Herrera Mellado consideró que “sigue siendo extremadamente grave” el atraso de las Cortes de Inmigración. Pese a los intentos del gobierno por acelerar los procesos mediante la incorporación de más jueces y ajustes administrativos.
La especialista explicó que en algunos estados las audiencias continúan programándose con varios años de espera, situación que mantiene a miles de inmigrantes en incertidumbre jurídica.
“Muchas personas permanecen largo tiempo sin saber cuándo tendrán resolución y enfrentan dificultades para trabajar o estabilizar su situación inmigratoria”, afirmó. “Muchas personas permanecen largo tiempo sin saber cuándo tendrán resolución y enfrentan dificultades para trabajar o estabilizar su situación inmigratoria”, afirmó.
Agregó que las autoridades están priorizando ciertos casos vinculados con detenciones recientes, antecedentes penales o solicitudes consideradas “frívolas”, mientras paralelamente avanzan mecanismos para acelerar deportaciones expeditas.
Sin embargo, advirtió que estas medidas también generan preocupación entre abogados y organizaciones civiles debido al posible impacto sobre el debido proceso y el derecho a una defensa adecuada.
Mientras que Velásquez indicó que el aumento de personal podría acelerar las decisiones en las cortes, aunque advirtió sobre posibles consecuencias derivadas de la falta de entrenamiento especializado.
“Estamos viendo jueces con poca experiencia que vienen con una mentalidad más enfocada en continuar procesos de deportación”, sostuvo. “Estamos viendo jueces con poca experiencia que vienen con una mentalidad más enfocada en continuar procesos de deportación”, sostuvo.
A su juicio, la reducción de casos pendientes no necesariamente refleja un sistema más eficiente, sino también un incremento de denegaciones y autodeportaciones.
Advirtió que estas medidas también generan preocupación entre abogados y organizaciones civiles debido al posible impacto sobre el debido proceso y el derecho a una defensa adecuada.
Florida con el mayor retraso
De acuerdo con la distribución geográfica, Florida es donde hay mayor retraso en la revisión de los casos, con 518,639. Luego está Texas, donde 361,760 migrantes esperan una decisión; seguido de California con 348,273; Nueva York con 316,199 y New Jersey que contabiliza 230,090 peticiones.
De acuerdo con la Corte de Inmigración de Florida, en 2022 el atraso se duplicó hasta llegar a 300.000 casos cuando en 2021 se contabilizaban 150.000. Mientras que en 2024 se registró el pico más alto de solicitudes por resolver cuando se superaron los 550.000 casos en un estatus de falta de resolución.
Entre los cinco países, cuyos connacionales prefieren el estado de Florida están: los cubanos: 90,274, seguidos por 53,907 haitianos; 36,359 venezolanos; 27,693 nicaragüenses y 20,105 guatemaltecos, todos en espera de resolución de sus casos.
Pero no son solos los hispanos, los que se inclinan por el calorcito de Florida, también hay rusos, se contabilizan 2.742 solicitudes. Son el último eslabón de la cadena de 13 nacionalidades que registra la Corte de Inmigración de Miami.
La medida está en el medio del debate entre quienes afirman que el presidente Donald Trump está en camino de restaurar el Estado de Derecho en el ámbito migratorio y quienes opinan que se están endureciendo las políticas migratorias con deportaciones e imponiendo mayores restricciones a la figura del asilo.
La Casa Blanca ha presionado por endurecer los criterios para que los jueces de inmigración revisen las solicitudes de los extranjeros, especialmente las de los casos asilos.
EOIR destacó que, desde la llegada del presidente Trump, las cortes de inmigración han reducido su carga de casos pendientes en dichos tribunales en más de 447.000 casos, disminuyendo la carga pendiente de aproximadamente 4 millones a menos de 3,53 millones.
FUENTE: Con información de Cortes de Inmigración