MADRID.- Las turbulencias políticas en Venezuela se convirtieron en argumento de enfrentamiento interno en España, donde la izquierda cruzó duras acusaciones con el resto de las fuerzas debido a las diferentes reacciones ante la retirada y posterior devolución de competencias a la Asamblea Nacional venezolana.
Líderes de Podemos justifican el golpe de Estado al Parlamento de Venezuela
Los conservadores del Partido Popular (PP), los socialistas del PSOE y los liberales de Ciudadanos equipararon la crisis a un "golpe" del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y criticaron el silencio de la alianza de izquierda Unidos Podemos, que evitó condenar lo ocurrido y acusó en cambio de oportunismo al resto de los partidos.
"Se nos hace extraño que se utilice este tema por parte de diferentes fuerzas políticas en nuestro país para desviar la atención como cortina de humo y para ocultar sus miserias", reprochó el lunes el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, sobre la crisis institucional abierta en Venezuela cuatro días antes.
Siguiendo la línea del líder de Podemos, Pablo Iglesias, Echenique pidió "prudencia y altura de Estado para analizar la compleja situación" en Venezuela y defendió el diálogo, "como el papa Francisco, (el ex presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez) Zapatero o Ban Ki-moon (ex secretario general de la ONU)".
Juan Carlos Monedero, fundador de Podemos, fue más allá y justificó la polémica decisión del Tribunal de Justicia venezolano: en un artículo explicó que el órgano actuó así porque la Asamblea estaba "en situación jurídica de desacato, de manera que no puede -ni quiere- firmar ningún acuerdo, lo que pone en riesgo financiero" al país.
Los matices de Podemos rompieron la condena unánime de las otras tres principales fuerzas políticas de España, que hablaron de "golpe de Estado" o "ataque" a la democracia. Incluso el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, salió de su cautela habitual y sostuvo el viernes que lo ocurrido en Venezuela "rompe la democracia".
El tema pasó a ser así rápidamente un arma de enfrentamiento interno y en particular el PP desafió a Podemos por su silencio. "A quienes tienen como ejemplo el régimen de Venezuela y las políticas venezolanas, aquí no los queremos", lanzó María Dolores De Cospedal, ministra de Defensa y poderosa secretaria general del PP.
El coordinador general del partido conservador, Fernando Martínez Maíllo, exigió una respuesta firme de Podemos al Gobierno de Maduro. "¿Cuánto tiempo vamos a esperar a que Pablo Iglesias y Podemos condenen lo que está pasando en Venezuela?", se preguntó, consciente de que esa condena no llegaría.
Sin embargo, el uso de la situación de Venezuela como argumento de debate no es nuevo en España, en particular desde que Podemos revolucionó la política española con su espectacular irrupción en 2014 con un discurso de izquierda y desafiante con el sistema.
Las acusaciones de que el partido recibía financiación de Venezuela -nunca demostradas en la Justicia- y la afinidad de Iglesias con posturas chavistas se convirtieron en un dolor de cabeza para el líder y su formación, que por eso fue borrando el tema de su agenda, con excepción de crisis puntuales como la actual.
"Nuestra posición es de responsabilidad frente a los que irresponsablemente han tratado de utilizar los asuntos venezolanos como elemento de política interior de España", resumió Iglesias en una entrevista reciente con dpa en la que se mostró imparcial sobre la situación del opositor detenido Leopoldo López: "Hay algunos que dicen que es un preso político y otros que es un terrorista".
Podemos sí tomó postura en otras polémicas latinoamericanas, pidiendo por ejemplo al Gobierno de Rajoy "no convalidar un golpe de Estado" cuando Dilma Rousseff fue destituida en Brasil en septiembre o reclamando la liberación de la activista argentina Milagro Sala durante la reciente visita del presidente Mauricio Macri a Madrid.
El partido de Iglesias resulta por eso particularmente polémico para muchos de los más de 180.000 venezolanos que viven en España, una inmensa mayoría de los cuales emigraron de su país desde la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999 y mantienen una visión muy crítica con el chavismo. Cientos de ellos se manifestaron el domingo en el centro de Madrid con lemas como "abajo la dictadura".
"La mayoría de los venezolanos que están aquí son de la oposición", explicó a la agencia dpa Daniela, una periodista venezolana asentada en Madrid. "A los inmigrantes les parece asombroso y patético que esa gente pueda tener credibilidad, sobre todo cuando la prensa española ha informado tanto sobre el tema. La gente sabe lo que está pasando en Venezuela", concluyó.
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FUENTE: dpa
