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ANÁLISIS

Macron, contrincante de Marine Le Pen, promete "una nueva Francia"

La presentación este jueves de su programa electoral completo fue un momento clave para esta joven estrella de la política que se posiciona conscientemente fuera de la clasificación tradicional de izquierda y derecha

PARÍS.- El lugar en el que el transversal Emmanuel Macron presenta su programa para la Presidencia de Francia ya es un mensaje: El Pavillon Gabriel se encuentra a un paso del Palacio del Elíseo, el centro del poder que parece al alcance de la mano de este político de Centro de 39 años.

Para muchos, Macron es la encarnación de una Francia abierta al mundo, el campeón que combatirá a la populista de derechas Marine Le Pen, que le ha declarado a su vez la guerra a la Unión Europea (UE).

En las encuestas de cara a la primera ronda trepó al segundo puesto, y en la segunda vuelta ganaría según estos datos de forma cómoda a Le Pen. La presentación este jueves de su programa electoral completo fue un momento clave para esta joven estrella de la política que se posiciona conscientemente fuera de la clasificación tradicional de izquierda y derecha.

Desde hace semanas, sus adversarios le reprochan que sus declaraciones son demasiado vagas, sus promesas endebles. "Bla Bla Land", lo resumió un conservador haciendo un juego de palabras con la película "La La Land".

Macron se presentó ante un gran cartel que ponía "EM!", las iniciales de su nombre que son también las de su movimiento "En Marche!". Y prometió "construir una nueva Francia" y llevar al país "completamente al siglo XXI".

Son grandes palabras, apela al deseo de un renacimiento después del colapso de las oxidadas estructuras de la economía gala. Pero a la vez se esfuerza en responder también a la necesidad de los franceses de mantener la protección del Estado social ante los efectos negativos de la globalización. "Libertad y protección" es su hilo conductor, asegura Macron. El intento de un centro radical.

Esta pirueta genera a veces formulaciones muy extrañas, del tipo de que Francia es un país que no se puede reformar. "Por eso no proponemos reformarlo", aclara, sino que hay que hacer una "transformación radical".

Como se esperaba, a nivel económico sus propuestas son social-liberales. En un país donde las protestas son habituales es de esperar que muchas de ellas no sean sencillas de imponer, desde la equiparación de todos los sistemas de pensiones a una mayor liberalización de los derechos laborales.

Además de la financiación de muchas de sus medidas, como más policías y la anulación del impuesto a la vivienda para el 80 por ciento de los hogares, Macron quiere ahorrar 60.000 millones de euros. Pero no dice de dónde saldrá este dinero.

Los adversarios del dirigente encontraron rápidamente su línea de ataque. Los socialistas calificaron sus intentos de ahorro como "política de austeridad" y el Frente Nacional los equipara con lo que ha hecho hasta ahora el impopular François Hollande. Se trata de una acusación que lo persigue, al fin y al cabo Macron fue dos años ministro de Economía con el actual presidente socialista hasta que el año pasado decidió presentar su propio proyecto.

El dirigente debe además su meteórico ascenso de las últimas semanas a que el favorito inicial, el conservador François Fillon, se ha visto muy golpeado por las denuncias sobre el presunto empleo ficticio a su mujer en el Parlamento.

La estrategia de defensa de Fillon, que ha sido poner en cuestión la independencia judicial y hablar de un "asesinato político" no está resultando. Es una campaña electoral contra la Justicia, un "plan suicida" según el diario Libération.

¿Queda libre entonces el camino para el futuro presidente Macron? Es muy pronto para decirlo. Cuanto más fuerte se vuelva, más duros serán los ataques contra su persona. El jefe del instituto de análisis de la opinión pública y asesoría empresarial PollingVox, Jérôme Sainte-Marie, alertó hace poco en el diario Le Figaro de que la clara defensa del candidato de Europa y del liberalismo es riesgosa ante el enorme escepticismo de muchos franceses.

Y la campaña electoral francesa ha tenido estas semanas tantos giros inesperados que los pocos puntos de ventaja de Macron sobre Fillon no son ninguna garantía.

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FUENTE: dpa

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