Putin, un astuto y peligroso homo sovieticus
Forjado bajo un régimen monopolístico y autoritario, el presidente ruso añora el poderío imperial creado por Lenin tras la Revolución Bolchevique
A Vladimir V. Putin le gusta mucho practicar el judo y por televisión se le ha visto hacerlo a menudo. No rechaza la fuerza como recurso para doblegar al enemigo. Pero, como buen u2018homo sovieticus u2019, también sabe jugar al ajedrez y ahora se ha embarcado en una agresiva partida contra Estados Unidos a propósito de Ucrania. El juego, de consecuencias inciertas, ha comenzado con mucha agresividad. Lo mejor sería que nadie ganara y todo terminara en tablas. Pero, u00bfquién es este hombre de 61 años que tiene ahora al mundo en vilo?
Putin es un genuino producto Made in USSR que considera sin pudor que la desintegración de la Unión Soviética, ocurrida el día de Navidad de 1991, fue"la mayor tragedia del siglo XX". Fruto de esa nostalgia, restauró en su primera llegada al Kremlin el himno soviético, aunque con un texto revisado a los nuevos tiempos que corren. A Putin le gusta la propiedad privada pero añora la fuerza y el poderío casi imperiales que emanaban del país-continente creado por Lenin tras la Revolución Bolchevique.
","Criado en un régimen monopolístico, corrupto y autoritario, Putin hizo campaña en 2000 a la Presidencia con la promesa de que sería un líder u201cfuerte, valiente y capaz u201d. Jugaba con cierta ventaja, pues era el candidato oficialista. Su antecesor en el cargo, Boris N. Yeltsin, le había nombrado poco antes su delfín después de usar y tirar a varios políticos más progresistas y preparados. Yeltsin le entregó la púrpura del poder a cambio de que le garantizará a él y a su familia la inmunidad. Putin utilizó perfectamente el trampolín que le ofrecía y ganó en la primera vuelta al candidato eterno de los comunistas, Guennadi A. Ziuganov. Pero, u00bfcómo había llegado hasta los muros del Kremlin? Procedía del influyente clan de Leningrado (ahora San Petersburgo), donde se había convertido en asesor de Anatoli Sobchak, entonces presidente de la Diputación de la ciudad báltica fundada por el zar Pedro I. Más tarde, ocupó el puesto de jefe del Comité de Relaciones Exteriores del Ayuntamiento y luego el de vicealcalde. Siempre con Sobchak.
","Antes de regresar a su localidad natal a principios de los 90, Vladimir Vladimirovich había hecho una pequeña carrera como espía en el extranjero. Tras terminar sus estudios de Derecho, en 1975, había ingresado inmediatamente en las filas del temible y todopoderoso Comité de la Seguridad del Estado, más conocido por sus tres siglas KGB. Especializado en u201cespionaje exterior u201d y después de aprender alemán, fue destinado durante cinco años (1985-1990) a la difunta República Democrática de Alemania en calidad del director de la sucursal en Dresde de la Casa de Amistad RDA-URSS.
","En el KGB Putin aprendió que la economía centralizada soviética no funcionaba en absoluto y que la ideología era una farsa, pero también creía que la democracia y la sociedad civil son simplemente una cortina de humo ideológica adoptada por Occidente. Lo que importa en el mundo u2013sea el Este o el Oeste- son el dinero y el poder y esas eran las cosas que él tenía que consolidar. En esos términos lo ha definido la prestigiosa revista británica The Economist.
","Cuando Sobchak perdió influencia en San Petersburgo, Putin -que ya militaba entonces en el partido progubernamental Nuestra Casa Rusia- bajó a Moscú ya que había sido recomendado para entrar en el aparato de la Administración presidencial, una especie de gobierno en la sombra. En 1998 ya era probablemente una de las figuras más influyentes del Kremlin. Su consolidación absoluta llegó de la mano de la empresa que le dio cobertura en Dresde, pues fue nombrado director del Servicio Federal de Seguridad (FSB). Allí terminó de colocar a sus amigos de la era de Leningrado, algunos de los cuales siguen en su gobierno.
","Reservado, tranquilo, astuto, concienzudo, orgulloso, en ocasiones demasiado pagado de sí mismo, amante de los deportes, siempre ha protegido celosamente su vida privada. Se casó con Ludmila Shkrebneva en 1983 con la que tiene dos hijas, Maria (1985) y Ekaterina (1986). Su separación matrimonial y sus presuntos romances han sido carne de las revistas del corazón rusas al igual que el (oficioso) nacimiento de su primer nieto. Cuando le preguntaron si era abuelo o no, él se limitó a decir de una forma seca que u201ceso no es relevante para el país u201d.
","Para Anatoli Rajlin, su entrenador de judo durante 11 años, el actual jefe del Estado de la Federación Rusa es un oponente peligroso, difícil de prever, que combate no con la fuerza física sino con la del ingenio. u201cFue un chico capaz de soportar el dolor u201d, dijo. Si Rajlin no se equivoca, la partida de ajedrez que libra Putin contra Barack Obama suena demasiado inquietante.
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