ESTAMBUL.- dpa
Turquía, una vez más objetivo del terrorismo
Al menos cinco personas murieron y 36 resultaron heridas en un atentado suicida, el segundo que se registra en una semana
La avenida comercial Istiklal de Estambul suele estar concurrida los fines de semana. Los turistas pasean mirando vidrieras, los locales se encuentran durante el día en los cafés y por la noche en los numerosos bares de las calles aledañas.
Justamente allí, en el corazón de Estambul, se inmoló este sábado un atacante suicida que mató a cuatro personas y provocó heridas a 36. Por el momento se desconoce quién o por qué cometió el ataque terrorista, el segundo que se registra en el país en una semana.
Tosun Merey había entrado poco antes en un centro comercial cerca del lugar y escuchó un estallido. "No fue muy fuerte", relató el hombre, de 76 años. "Al principio pensé que era un mueble pesado que se había caído desde algún lugar alto".
Pero rápidamente se supo que la situación era seria. El centro comercial fue cerrado y Merey pudo volver a salir casi media hora después. Según contó, tenía previsto ir a otro negocio sobre Istiklal a comprar pan. "Si lo hubiera hecho seguramente habría resultado herido".
Poco después del atentado, Istiklal se llenó de ambulancias. En la calle se veía a personas tiradas, sobre el asfalto había manchas de sangre.
Varios helicópteros sobrevolaron la zona durante horas. Las fuerzas de seguridad cerraron la calle comercial y mantuvieron a los periodistas alejados de la zona, lo suficiente como para que no alcanzaran a ver el lugar del atentado.
Al igual que en ataques previos, las autoridades impusieron un bloqueo informativo temporal. El viceprimer ministro Numan Kurtulmus condenó duramente el atentado. "El verdadero objetivo de este ataque es toda la humanidad", dijo.
El ataque del sábado probablemente no se saldó con más víctimas por el horario en el que se registró. A eso de las 11:00 horas había muchos que aún se encontraban en sus casas. Además había una alarma terrorista concreta, que provocó que el consulado alemán en Estambul y la embajada en Ankara permanecieran cerrados el jueves y viernes.
Pese a que el gobernador de Estambul acusó a los alemanes de alarmistas, las advertencias fueron el tema principal de conversaciones entre los jóvenes turcos. Y fueron tomadas en serio.
El viernes, el metro, los bares y diversas calles de la ciudad estaban casi vacías. Los jóvenes se aconsejaban no salir a la calle hasta el lunes.
Por el momento nadie se adjudicó el atentado de Estambul. Las sospechas recaen sobre la milicia terrorista Estado Islámico (EI) o los Halcones de la Libertad del Kurdistán (TAK), un grupo escindido del proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).
El TAK se adjudicó el atentado del domingo pasado en Ankara que dejó 37 muertos y aseguró que fue en represalia por la "masacre en Kurdistán". El Ejército turco emprende una fuerte ofensiva contra el PKK en el sureste del país. El TAK anunció que cometería nuevos atentados contra turistas.
La agrupación también es responsable del atentado del 17 de febrero contra un convoy militar en la capital en el que murieron 30 personas. El conflicto kurdo se trasladó así a las ciudades turcas.
El Gobierno turco responsabilizó al EI por varios atentados en el país, como el que del 12 de enero, en el que un atacante suicida se inmoló en medio de un grupo de turistas y mató a 12 alemanes.
En el ataque de este sábado murieron al menos dos israelíes y 24 extranjeros resultaron heridos, un nuevo golpe para el importante sector del turismo en el país.
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