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@JesusHdezHquez
Ucrania, en medio de una compleja situación
MIAMI.- Misiles rusos continúan golpeando a Ucrania, mientras los muertos, los heridos y la destrucción siguen sumando, ante los ojos de Occidente que hace lo que considera oportuno para evitar una confrontación nuclear.
“Rusia destruye a la población civil todos los días, mata a niños ucranianos, dirige misiles contra objetivos civiles. Donde no hay (objetivos) militares. ¿Qué es esto sino un acto de terrorismo?", preguntó el presidente del país europeo Volodímir Zelenski.
De hecho, varios proyectiles alcanzaron un edificio de oficinas y otros residenciales cercanos en Vinnytsia, una histórica ciudad que está situada a 268 kilómetros (167 millas) al suroeste de la capital, Kiev.
El nuevo ataque es interpretado en la prensa europea como “un preocupante hecho que pudiera volver a poner el centro del país en la mirilla rusa”.
Otros creen que pudiera ser “una maniobra para confundir o simplemente inquietar”, como planteó el general alemán jubilado Romy Meir.
Entretanto, los decesos siguen sumando. Hasta el momento, se contabilizan más de 12.000 civiles muertos, incluyendo unos 900 menores.
Por otra parte, el número de militares muertos también crece, aunque las cifras pudieran ser inexactas. Rusia informa de 36.000 soldados ucranianos abatidos, mientras Ucrania contabiliza 24.000 militares rusos eliminados.
Negociaciones
Ante la intransigencia de Rusia, que aún no claudica a las sanciones económicas internacionales, las negociaciones para el alto al fuego no proceden.
Moscú pide a Kiev rendirse, pero tampoco lo logra.
Sin embargo, Turquía, que lucha por hacerse de un lugar en el panorama europeo, aseguró que “un acuerdo para reanudar las exportaciones de grano ucraniano está a punto de realizarse”.
Ucrania y la ONU, sin embargo, se limitan a citar grandes avances en las negociaciones y la creación de un centro de coordinación conjunto.
Ucrania es uno de los mayores productores de granos del mundo, pero Rusia bloquea desde hace tres meses la salida de cereales, lo que encarece el precio del trigo y acelera la probabilidad del riesgo de hambruna en el mundo.
Ayudas
Mientras tanto, Europa, Estados Unidos y otros países continúan enviando ayudas a Ucrania, a pesar de las necesidades económicas que presentan en sus respectivos orígenes, con una galopante inflación que no parece terminar pronto.
“Sabemos que la inflación es mala, dura. Que nos hace gastar más dinero a todos, pero pensemos que los ucranianos la están pasando peor. Yo prefiero inflación a bombas”, parafraseó el militar jubilado.
De esta manera, la Unión Europea, junto a Japón, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos suman unos 29.600 millones de dólares en ayudas.
Acorde con informes extraoficiales, la cifra total de ayuda del mundo a Ucrania supera los 60.000 millones de dólares entre armas, dinero y otros recursos.
"Esta asistencia ayudará al gobierno democrático de Ucrania a suministrar servicios esenciales al pueblo" de ese país, resaltó la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, en una nota.
Según estimaciones del Banco Mundial, la guerra, que comenzó con la invasión de Rusia a su vecino en febrero, podría provocar que la economía ucraniana se contraiga hasta en un 45% en 2022.
Actualmente, el país del este europeo tiene un déficit presupuestario que crece 5.000 millones de dólares cada mes, exacerbado por su incapacidad para recaudar fondos o acceder a financiamiento en los mercados externos.
Peligros
Los países occidentales no paran de apoyar a Ucrania, pero el precio a pagar continúa empeorando la situación en Europa.
El Viejo Continente no es productor ni de petróleo ni de gas natural, y aunque desarrolló fuentes de energía renovable, como solar, eólica y nuclear, sigue dependiendo de la importación de ambos combustibles. Sobre todo, Rusia que, como era de esperar, utiliza ahora los preciados productos para castigar a los europeos.
Por ello, la Unión Europea se replantea el consumo de combustible y no solo aprueba la energía nuclear como verde, sino que pide restringir desde este verano el consumo de gas ante la crisis energética.
La Unión Europea reclama limitar el uso del aire acondicionado a 25 grados (77F) y la calefacción a 19 grados (66F) y estimula a las industrias con capacidad a usar otras fuentes de energía para ahorrar gas natural cuanto antes.
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