“Sin democracia la libertad es una quimera.” Octavio Paz.
Antes de la democracia: La Cuba que necesita curarse
Los cubanos viven tristemente bajo el síndrome de la fatiga histórica. Viven en la desesperanza a causa del discurso vacío y el cinismo defensivo de una cúpula completamente desconectada de la realidad del cubano de a pie
Tras más de seis décadas de comunismo en Cuba, añadiéndole su feroz y sanguinaria historia pasada y reciente. Pretendiendo de este modo los gobernantes de turno querer perpetuarse mucho más tiempo en el poder. Tenemos que comprender que la Democracia es más que un sistema propiamente de gobierno; creo que es un alto estándar de libertad consciente, igualdad de oportunidades y participación de toda la ciudadanía. En política, la Democracia representa el equilibrio entre los Derechos individuales, Derechos Humanos Universales y el Bien común, que hay que proteger y salvaguardar para que exista una nación prospera y estable.
Actualmente el colofón de los apagones prolongados, la inflación incontrolable y la fragmentación de las familias no solo nos demuestran los síntomas decadentes de la economía, sino la manifestación de un cuerpo nacional enfermo y con metástasis profundas.
Los cubanos viven tristemente bajo el síndrome de la fatiga histórica. Viven en la desesperanza a causa del discurso vacío y el cinismo defensivo de una cúpula completamente desconectada de la realidad del cubano de a pie. Por consiguiente este síndrome de agotamiento, desgaste psicológico y físico, produce reacciones de apatía, explosiones emocionales desordenadas y perdida de la estructuración humana-espiritual.
El declive estructural y fallido del sistema que desgobierna en la Isla y mucho más profundo es el panorama sombrío de la Isla, presa de un sistema anacrónico y diabólico. El deterioro Institucional revela una verdad evidente ante los ojos del mundo, que el modelo esta determinado y lo es por esencia al fracaso y final inmediato.
Todos soñamos y anhelamos el día definitivo de la libertad y de vivir en democracia real. Pero no es menos cierto, que antes de vivir este deseo debemos y necesitamos con urgencia sanar el miedo al cambio. La responsabilidad ante la libertad y el respeto por la dignidad humana empiezan por uno mismo, después de este primer paso necesario, debemos servir con coherencia a la Patria, que lo urge con imperativo categórico. He aquí que la sociedad civil dentro de la Isla, las Instituciones religiosas y fraternidades, los que vivimos en el exilio tenemos que jugar un papel importante e imprescindible para reconstruir la Cuba que soñamos y queremos.
Cuba necesita comprender que el verdadero camino a la libertad y a la dignidad se hace desde la profundidad de creer que es posible y se puede lograr con valentía, disposición para realizarlo con las capacidades de cada uno al mejor servicio de una Patria libre.
La transición ocurrirá cuando cada cubano sea consciente de que es protagonista de su propia historia personal y social. Sanar no es olvidar, es hacer justicia sin que gane la impunidad. Hoy como tantos otros cubanos dignos de nuestra historia Patria escribo desde la responsabilidad y convicción de que seremos libres y la democracia vendrá. Seamos el alma de la República renacida y la Patria nos contemplara orgullosa.
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