Al instalar las dictaduras del socialismo del siglo 21 como expansión de la dictadura de Cuba en Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia, reemplazaron los elementos de la democracia por el terrorismo de Estado, falsificación de institucionalidad, suplantación de constituciones, leyes, órganos, funcionarios, sistemas de justicia y educativos e incluso conducta social. Ante su final, las dictaduras “han convertido el concepto de transición en una narrativa de manipulación para ganar tiempo reteniendo el poder”, por lo que urge reemplazar la agenda de transición por la de “restitución de la democracia”.
Cambiar los procesos de transición por la restitución de la democracia
La instalación de dictaduras y la sustitución de la democracia por el terrorismo de Estado y la manipulación son ejes centrales en el análisis de la situación actual de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Ecuador.
En sentido estricto, la transición política es “un proceso de radical transformación de las reglas y de los mecanismos de la participación y de la competencia política, desde el autoritarismo o dictadura hacia la democracia”. En sentido general, es “un proceso de cambio mediante el cual un régimen preexistente, político y/o económico, es reemplazado por otro, lo que conlleva la sustitución de los valores, normas, reglas de juego e instituciones”.
Los elementos esenciales de la democracia, obligatorios desde 2001 por la Carta Democrática Interamericana son: “el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos”.
Hay 5 países en las Américas donde se perpetró la desaparición y suplantación de todos los elementos esenciales de la democracia: Cuba la dictadura jefe del sistema de delincuencia organizada trasnacional que tiene más de 67 años detentado el poder; Venezuela que bajo mando de Hugo Chávez rescató en 1999 a la dictadura cubana y puso los medios para la expansión dictatorial, quedando Venezuela como dictadura satélite central; Bolivia que sobre el golpe de estado de 2003 tomó el gobierno Evo Morales el 2006 y suplantó la República en 2008 creando el estado plurinacional; Nicaragua con Daniel Ortega que retomó el gobierno en 2007 reinstalando la dictadura; y Ecuador que con Rafael Correa a partir de 2007 y por más de 10 años instaló un estado plurinacional dictatorial.
Se reemplazó la democracia por terrorismo de Estado, persecuciones, presos y exiliados políticos, crímenes, corrupción, usurpación constitucional e institucional, narcoestado, opositores funcionales y dictadura electoralista: en Cuba la dictadura sobrevivió y se expandió hasta llegar a ser jefe de Latinoamérica en su expresión más bochornosa en la Cumbre de las Americas de Panamá 2015; en Venezuela que hizo de dictadura líder hasta la muerte de Chávez en 2013 y que luego instaló a Nicolás Maduro; en Bolivia que fue sometida por Evo Morales y luego por Luis Arce; en Nicaragua que se convirtió en régimen de propiedad de Ortega/Murillo; y en Ecuador sometido por Correa hasta que Lenin Moreno cambió.
El primer quiebre de las dictaduras -que el más reciente informe del Departamento de Estado llama comunismo del siglo 21- se produjo en Ecuador cuando el presidente Lenin Moreno optó por la democracia. Desde 2017 en que Moreno inició la restitución de los elementos esenciales de la democracia, Ecuador afronta un proceso de transición para el que la presidencia de Moreno no alcanzó, que llevó al acortamiento de mandato del presidente Guillermo Laso, al asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio y a la dura tarea de desmontar el narcoestado del presidente Daniel Noboa. Con el golpe de estado de 2019 contra Moreno y gravísimas crisis que se reflejan hoy la resistencia del narcoterrorismo, el correísmo que es la expresión de la dictadura que permanece, sigue siendo un factor de poder político. Casi 10 años de una transición que no termina, que mantiene impunidad e inestabilidad institucional.
Bolivia 2019 con la renuncia de Evo Morales por fraude y crímenes infraganti produjo el gobierno de Jeanine Añez, una esperanza fracasada por el continuismo con mensaje de transición. El resultado fue Luis Arce, el operador de Morales que disputándole corrupción llevó a la dictadura a desmoronarse en 2025 dando lugar a Rodrigo Paz, al que entregaron el gobierno pero no el poder y quien ahora corre el riesgo de cargar las culpas de más de 20 años de dictadura por continuar siendo el jefe del narcoestado plurinacional. No hay transición y cambio menos.
Venezuela en proceso de liberación desde la captura del dictador Nicolás Maduro el 3 de enero 2026 por Estados Unidos, afronta un inédito proceso de desmontaje del narco terrorismo y de la delincuencia organizada en el poder por medio de sus propios mafiosos, bajo tutela estadounidense. El termino transición está en el centro de la discusión para acabar la dictadura, hay importantes avances, pero los miembros del régimen dictatorial siguen detentando el gobierno y manipulado el poder.
Con transición comenzada hace casi 10 años en Ecuador, con el fracaso en Bolivia, con Venezuela en curso, con Cuba bajo ultimátum de Estados Unidos y Nicaragua en dictadura plena, la realidad objetiva muestra que la transición como proceso, permite sobrevivir al sistema dictatorial, con una retirada ordenada, ganando tiempo e incluso contraatacando. Las dictaduras no se han desmontado, no han terminado, en el mejor de los casos entregan el gobierno y retienen el poder, y cuando merma el poder retornan al narco terrorismo de sus orígenes.
La teoría enseña que hay “dos grandes modalidades genéricas de transición: la reforma y la ruptura”, y la realidad prueba que la modalidad de reforma -en aplicación- mantiene el sistema, las leyes de la dictadura, la impunidad y la participación de la delincuencia en la política.
*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy
NULL
