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Elecciones en EEUU

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Se dieron con todo en el último debate previo a las elecciones presidenciales.  Pero Donald Trump deja una enorme incógnita en la tranquilidad de los estadounidenses: ¿aceptaría no ganar las elecciones?
Por LUCÍA NAVARRO

“Lo veré en su momento” dijo Donald Trump cuando Chris Wallace, el moderador del tercer debate presidencial le hizo la pregunta. No recuerdo haber escuchado en otras contiendas políticas en el país algo similar al “te dejaré en suspenso” que entregó el millonario quien, a “dientes y regañadientes” intuye que “podría no salirle bien en noviembre”. Aunque, según allegados al magnate, Trump no respondió considerando la cerrada elección que, al final, dio el triunfo a George W. Bush (R) después de semanas de pelea de su contrincante, Al Gore (D)

Aunque Hillary Clinton mantuvo la cordura infinitamente mejor que el republicano, la demócrata no se libró de uno que otro moretón por decisiones del pasado. A pesar de sus más de 30 años de experiencia en el servicio público no ha de cesar en su esfuerzo por convencer que puede encaminar al país hacia una mejor dirección. Me parece que Trump cometió errores que lo hará blanco de nuevos dardos y que a todas luces mostró que es “un rookie”.

La mala vibra se notó desde que entraron al escenario de la Universidad de Las Vegas. No se saludaron y su contacto visual fue bastante limitado. Parecían un par de niños que querían caerse a puños mientras el catedrático hacía las preguntas en un examen profesional. De no haber sido por la habilidad del moderador, Chris Wallace, probablemente hubiésemos tenido algo similar a los dos debates anteriores.

Entramos en la última parte de la campaña presidencial. Si el tercer debate no convenció a los indecisos, puede ser tiempo de que consideren a otros aspirantes a la presidencia. Quienes más se acercan a Trump y Clinton son el exgobernador de Nuevo México, Garry Johnson, por el Partido Libertario y Jill Stein, por el Partido Verde.

No queda mucho tiempo para conocer a fondo sus plataformas de campaña pero por lo menos deberían intentarlo para que decidan de acuerdo con su conciencia. Sería lamentable que la contienda siguiera afectando nuestra cotidianidad y nuestro sentido de seguridad no solo en Estados Unidos sino en el resto del hemisferio.

Tras el bochornoso espectáculo de los debates, Trump se mantiene -aunque tambalea- y Clinton sale avante por tercera ocasión. Creo que es hora de enfocarnos en la recta final de la que pasará a la historia como la más sucia y agotadora campaña política de la época contemporánea en Estados Unidos. Solo espero que tanto demócratas como republicanos se pongan las pilas y, dentro de cuatro años, nos ofrezcan opciones que impliquen menos escándalos, desconfianza e inseguridad porque por lo menos en esta vuelta, las alternativas que tenemos no parecen convencer del todo.

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