Harvard’s John F. Kennedy School of Government, M.P.P., ‘75
Comisionado de Miami-Dade, Distrito 7
Corea del Norte, un cambio de régimen
En un artículo reciente, mi antiguo profesor Graham Allison (de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard) propuso una alternativa pacifica al alardoso cascabeleo del norcoreano King Jong-Un. El bien expuesto argumento de Allison está basado en la premisa de que la acción militar sea la última opción.
De aquí se deriva que China, “el gorila de 800 libras” de la región, se convierta en la clave de la solución del conflicto.
Claramente el objetivo primordial de China es evitar cualquier tipo de conflagración que desate una escalada nuclear, en la cual se vea obligada a tomar partido. Allison percibe a China como una nación cuasi capitalista, ignorando su conexión ideológica con Corea del Norte. De hecho, no se enfoca en que haya un cambio de régimen en ninguna de las dos.
No debemos de antemano descartar la opción de un cambio de régimen. A veces es viable y en otros casos, como en Iraq, Afganistán y Libia, se paga un alto costo en vidas y recursos.
En Corea del Norte se dan todas las condiciones a favor de un cambio de régimen:
- Corea tiene una historia de península integrada, unificada por la cultura, el idioma y la religión. El colapso del régimen de Kim previsiblemente unificará las dos Coreas bajo el mismo tipo de gobierno libre y estable similar al de Corea del Sur. Tal como ocurrió a Alemania, la federal y la llamada democrática, tras la caída del muro de Berlín.
- Corea del Norte es un vecino incómodo y sin aliados. Una acción contra este régimen no alinearía a nadie.
- El relativo poderío militar de Corea del Norte y la fuerza combinada de aquellos a los que pretende intimidar (EEUU y Corea del Sur), hace que una incursión militar sea previsiblemente rápida y efectiva.
- El inmovilismo no mantendrá el statu quo; todo lo contrario, estimulará la escalada alimentando el comportamiento agresivo del régimen. Tarde o temprano el ejército norcoreano tendrá la capacidad de lanzar misiles nucleares con alcance a todas partes de Asia, Europa e incluso América.
Otro aspecto positivo de un enfrentamiento bélico con Corea del Norte es que serviría de lección a otros regímenes similares como Siria, Irán y Cuba para que entren por el aro.
Durante la guerra fría el Presidente Eisenhower acuñó el término “efecto dominó” para referirse a la expansión del comunismo por el mundo y la estrategia para detenerle. La guerra fría se acabó pero el peligro continúa. Es hora de provocar un tsunami que barra con los enemigos de la libertad y nos traiga una paz duradera.
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