Todavía no hay indicios de cómo finalizará el año 2020 para Estados Unidos, y solo faltan 12 semanas para las elecciones presidenciales del 3 de noviembre.

Y es que hay demasiadas incógnitas: ¿Qué pasará con la crisis sanitaria? ¿Cómo fortalecer la economía? ¿Se calmarán las protestas violentas? ¿Se podrá conjurar la interferencia de ciertas potencias extranjeras en las elecciones presidenciales? ¿Recuperará Washington su liderazgo? ¿Aumentarán las tensiones con China? ¿Hasta qué punto?

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La realidad es que estamos ante las circunstancias políticas, económicas y sociales más inciertas que se hayan vivido en mucho tiempo y que escapan a cualquier intento por anticipar sus efectos.

Si bien es cierto que los votantes están todavía prestando más atención al tema del COVID -19 que a la economía y las protestas raciales, esa tendencia está cambiando, pues ahora esperan recibir información sobre las elecciones presidenciales, sostiene una reciente encuesta del Pew Research Center.

“En la encuesta del 4 al 10 de junio, la mayoría de los votantes contactados dijo que es muy (28%) o algo importante (30%) para ellos recibir mensajes de las campañas presidenciales sobre temas importantes. Aproximadamente cuatro de cada diez dijeron que no es demasiado importante (25%) o nada importante (17%)”, según el Centro Pew.

Parece claro que bien sea que Donald Trump repita como presidente o que Joe Biden llegue a la Casa Blanca, en la mente de todos está ¿Cómo y cuándo desaparecerá esta incertidumbre sobre el futuro?

El candidato demócrata Biden ha llevado a cabo una de las campañas electorales más silenciosas y discretas que se recuerden, aunque eso podría cambiar luego de que su equipo de campaña dijo que invertirán 280 millones de dólares en televisión y medios digitales, mientras que Trump, quien ha tenido que lidiar con algunos de los mayores desafíos que jamás haya enfrentado un presidente en ejercicio, ha puesto el énfasis en el contacto personalizado de puerta en puerta, para ganar votos.

Por lo pronto, los consensos bipartidistas sobre políticas nacionales serán escasos, por temor a que el adversario pueda sacar dividendos electorales.

El mejor ejemplo se dio cuando congresistas demócratas y republicanos no pudieron llegar a un acuerdo sobre un paquete de estímulo para paliar los efectos económicos del coronavirus.

En respuesta a la paralización partidista, Trump firmó varias órdenes ejecutivas para sortear los desafíos de la pandemia como: un beneficio federal por desempleo de 400 dólares semanales, una reducción de impuestos en los salarios para aquellos que ganen menos de 100.000 dólares al año, una protección de moratoria para los alquileres y alivios para los préstamos estudiantiles. Sin embargo, como la Constitución otorga el control del presupuesto al Congreso, se espera que las medidas ejecutivas terminen ante la Corte Suprema para dirimir su legalidad.

Otro tema que ocupa cada vez más tiempo de la actual administración es la amenaza que representa China para la seguridad nacional de Estados Unidos.

En una significativa escalada, luego de acciones en contra de las firmas Huawei y ZTE, Trump anunció por decreto que estará prohibido para empresas y ciudadanos estadounidenses hacer transacciones con TikTok, la popular aplicación para compartir videos y WeChat.

Según el Brookings Institute, “la decisión tendrá implicaciones en las relaciones entre Estados Unidos y China sobre el futuro del Internet”.

Y añade que se atribuye la medida a la preocupación de que el gobierno chino pueda usar la información de los usuarios para el espionaje, el chantaje, la censura política o la difusión de información errónea. Para Washington es un tema de reciprocidad, dado que muchas empresas de tecnología estadounidense no pueden operar libremente en la nación asiática.

Dentro de este contexto, los servicios de inteligencia estadounidenses presentaron un reporte al Congreso que dice que China busca interferir en los comicios presidenciales para asegurarse que Trump sea derrotado. Rusia trata de hacer otro tanto con Biden pero su último objetivo es dividir al país y socavar las instituciones democráticas.

El porvenir del liderazgo estadounidense en el mundo dependerá en gran medida de cómo se enfrenta a China y Rusia.

Al final será el candidato que elabore el mensaje con mejores pistas del futuro posible del país quién ganará la confianza y el voto estadounidense.

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¿Debería el gobernador DeSantis emitir medidas sanitarias de carácter obligatorio para todo el estado? 40.78%
¿Las medidas deberían ser potestad de los gobiernos locales según se requieran? 32.36%
¿Las medidas sanitarias deben ser decisión individual de cada persona? 26.86%
12903 votos

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