La República Dominicana, al igual que otras naciones del hemisferio occidental, enfrenta una serie de crisis convergentes: deterioro de los valores patrios, descomposición de la familia, dependencia económica del Estado, criminalidad amenazante y presiones ideológicas extranjeras.
Desafíos actuales de RD y cómo afrontarlos desde la arena pública
La educación ha sido contaminada con narrativas ideologizadas que promueven el resentimiento, el igualitarismo extremo y la desconfianza hacia la identidad nacional
La arena pública dominicana se ha convertido en el escenario clave donde se decidirá si la Patria sigue siendo libre, cristiana y soberana, o si sucumbe a la agenda globalista que amenaza con borrar nuestras raíces.
Como enseñó Edmund Burke: “Lo único necesario para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada”.
El intervencionismo de organismos multilaterales, ONGs con agenda ideológica y diplomacias extranjeras, condiciona nuestras decisiones internas: desde la gestión migratoria, hasta la política educativa y fiscal. Esta presión erosiona el principio constitucional de independencia y somete al país a una especie moderna de vasallaje.
Es, pues, necesario reafirmar la soberanía constitucional, limitar la injerencia de agentes extranjeros y establecer una doctrina de política exterior basada en intereses nacionales.
La promoción del aborto con las tres causales, la ideología de género y la desnaturalización del matrimonio atentan contra la base histórica y moral de la sociedad. Estas imposiciones provienen de lobbies internacionales que ignoran nuestra cultura y nuestras convicciones religiosas.
Es, pues, necesario, promover la Constitución en su defensa a la vida desde la concepción, fortalecer las políticas de apoyo a la familia natural y promover una educación con enfoque en valores.
La educación ha sido contaminada con narrativas ideologizadas que promueven el resentimiento, el igualitarismo extremo y la desconfianza hacia la identidad nacional. Se ha desdibujado la enseñanza de la historia, la religión y el civismo.
Es, pues, necesario, recuperar la educación como formación integral de ciudadanos libres, con pensamiento crítico y raíces patrióticas, garantizando la libertad de cátedra y la participación de los padres.
El actual modelo económico mantiene a vastos sectores atados a subsidios y a una burocracia improductiva. Al mismo tiempo, una estructura impositiva excesiva que desalienta el trabajo formal, la inversión nacional y extranjera.
Es, pues, necesario, impulsar una reforma fiscal y laboral que promueva la libertad económica, reduzca impuestos distorsivos y fomente la cultura del esfuerzo, el ahorro y la propiedad.
Así, lograremos enfrentar con éxito los desafíos que tenemos por delante.
*Elías Wessin Chávez es diputado en ejercicio de la República Dominicana.
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