Por más de medio siglo, la mayoría de los ciudadanos venezolanos ha vivido ignorante de su verdadero potencial de desarrollo personal y ha sucumbido, una y otra vez, ante la engañosa oferta demagógica de políticos populistas que, a cambio de un voto, han ofrecido a los ciudadanos el poder vivir sin trabajar.

La idea del Estado paternalista sobre la que se ha tejido todo el sistema político venezolano se ha basado en la equivocada afirmación de que la tenencia del petróleo y de otros recursos naturales nos hace un país rico.

El fraude cometido por la clase política dominante, conformada por los que han gobernado y por sus opositores, con honrosas excepciones, ha tenido como claro objetivo el de perpetuarse en el poder para medrar de los recursos públicos que, en su mayoría y por una extravagancia de la providencia, no se derivan del esfuerzo o de la virtud de los ciudadanos.

La única manera de modificar esa perversa dinámica que termina favoreciendo siempre a los demagogos es implantando un proyecto educativo de muy amplio espectro, de largo aliento y con garantía financiera para todos los ciudadanos venezolanos, sin excepción.

La ignorancia jamás es culpa del ignorante. La mayor responsabilidad en la educación de los ciudadanos venezolanos recae sobre quienes hemos tenido la suerte de obtener una educación superior al promedio.

Debemos abogar por una educación para la libertad, el trabajo, la excelencia y la virtud. En tal sentido, el proyecto educativo debe funcionar de manera tal que cada ciudadano o su representante legal tenga la libertad de seleccionar donde y que estudiar, sin perjuicio de que los cuerpos intermedios de la sociedad puedan organizarse para ofrecer guiaturas e incentivar el mejor aprovechamiento del proyecto por parte de todos los ciudadanos.

Uno de los objetivos primordiales del Fideicomiso Nacional para el Futuro (“FNF”) que hemos venido proponiendo desde este espacio de Control Civil, es precisamente financiar los costos educativos de todos los ciudadanos venezolanos, sin excepción.

Tal como hemos enunciado anteriormente en esta columna, el FNF, que se constituiría en un país desarrollado con moneda dura, recibiría en transferencia la propiedad sobre todos los derechos de explotación, activos y empresas del Estado venezolano, salvo aquéllos activos que fueran necesarios para el asiento de las oficinas gubernamentales y para el cumplimiento de sus funciones básicas.

EL FNF sería propiedad de todos y cada uno de los ciudadanos venezolanos vivos y debidamente registrados para una fecha específica a ser determinada, quienes seríamos sus únicos beneficiarios y que, como tales, tendríamos derecho a que una porción del rendimiento del Fideicomiso se utilizare para pagar costos de educación y de pólizas de seguro de salud de cada uno de nosotros y de nuestros descendientes.

Para evitar fraudes y desviación de recursos y para incentivar su mayor utilización, se establecería que los pagos a las instituciones educativas y a las empresas de seguros de salud los efectuaría directamente el FNF por cuenta de cada beneficiario. Igualmente se dispondría que las cantidades no utilizadas por los beneficiarios para educación y salud, engrosarían los activos del FNF en favor de todos sus beneficiarios.

La propuesta de Control Civil sugiere que, a su vigésimo aniversario, el FNF se convierta en una o varias corporaciones, cuyas acciones se distribuirían por igual entre todos sus beneficiarios y se cotizarían en las más sólidas bolsas de valores a nivel mundial, en el entendido de que el derecho a vender tales acciones se iría liberando gradualmente durante los 20 años siguientes a su emisión.

Un proyecto educativo de amplísima base y financieramente garantizado como el acá indicado, sin duda alguna resultaría en muy importantes impactos económicos, sociales y políticos para Venezuela.

Luego de que pasen 50 años con dos o tres generaciones de ciudadanos formándose hasta niveles superiores en las mejores casas de estudio, tanto nacionales como foráneas, estamos seguros que la tendencia de mejora de la capacidad de la sociedad para formar y elegir mejores gobernantes, así como para participar en su supervisión y control, sería irreversible.

juanriquezes@gmail.com
@juanriquezes

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