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OPINIÓN

El eje de confrontación geopolítica en las Américas es la democracia contra el crimen

El narcotráfico y las dictaduras de izquierda han corrompido gobiernos en la región, convirtiéndose en el principal eje de confrontación geopolítica en América.

Por CARLOS SÁNCHEZ BERZAÍN

La expansión de la dictadura de Cuba con los recursos de Venezuela como socialismo del siglo 21 o castrochavismo produjo el control por la delincuencia organizada trasnacional de gobiernos y países, suplantando la política con el crimen, creando dictaduras narcoestados y gobiernos para dictatoriales. La Seguridad Nacional de Estados Unidos cambió la geopolítica y hoy el eje de confrontación en las Américas es la democracia contra el crimen.

Un narcoestado es el país en el que las “instituciones políticas se encuentran influenciadas por el poder y las riquezas del narcotráfico, cuyos funcionarios gubernamentales, amparados por sus facultades e influencias, son miembros de las redes ilegales del tráfico de drogas y cuyas fuerzas de seguridad no son efectivas en el combate al narcotráfico”. La dictadura castrista estableció en Cuba el primer narcoestado de las Américas con las actividades delictivas de Fidel Castro con los narcotraficantes Pablo Escobar de Colombia y Roberto Suárez de Bolivia, que el fusilamiento de los subordinados de Castro no logró tapar.

La expansión de la dictadura de Cuba en el siglo 21 hizo de Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador con Correa, dictaduras/narcoestados, bases del narcoterrorismo. La proclama del “narcotráfico como arma de lucha antiimperialista” en la narrativa castrista de 1960 y castrochavista del siglo 21, fue confesión pública para que el socialismo del siglo 21 pase de recibir financiamiento del narcotráfico (narco-vínculos) a dirigir el crimen con el control de gobiernos, países y territorios.

La agresión del socialismo del siglo 21 contra las democracias de todas las Américas tomó forma de “guerra híbrida”, agregando al narcoterrorismo la migración forzada, la trata de personas, la manipulación de grupos de delincuencia común, el financiamiento de candidatos y campañas electorales, asesinatos y atentados transnacionalizados, extorsiones, y una larga lista de delitos cometidos desde el poder de los gobiernos que controlan.

El cambio de la realidad en las Américas comenzó con el gobierno del presidente Trump 47, que luego de varias acciones emitió la “Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América” 2025, que respecto al Hemisferio Occidental indica: “El corolario Trump de la doctrina Monroe. Después de años de negligencia, Estados Unidos reafirmará y hará cumplir la Ley Monroe Doctrina para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger nuestra patria y nuestro acceso a geografías clave en toda la región. Nosotros negaremos a los competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o poseer o controlar activos estratégicamente vitales, en nuestro Hemisferio”.

El cambio geopolítico se expresa en la misma Estrategia: “Nuestros objetivos para el hemisferio occidental se resumen en atraer socios (reclutar) y expandir nuestra presencia. Atraeremos socios ya establecidos en el hemisferio para controlar la migración, detener el tráfico de drogas y fortalecer la estabilidad y la seguridad en tierra y mar. Nos expandiremos cultivando y fortaleciendo nuevas alianzas, al tiempo que reforzamos la posición de nuestra nación como socio económico y de seguridad preferido del hemisferio”.

En la relación con gobiernos del hemisferio, la posición es: “…reclutar líderes regionales que puedan contribuir a crear una estabilidad tolerable en la región, incluso más allá de sus fronteras. Estas naciones nos ayudarían a detener la migración ilegal y desestabilizadora, a neutralizar a los cárteles, a impulsar la producción en países cercanos y a desarrollar economías privadas locales, entre otras cosas. Recompensaremos y alentaremos a los gobiernos, partidos políticos y movimientos de la región que estén alineados con nuestros principios y estrategia”.

Así tenemos la “Lanza del Sur”, la captura del dictador Nicolás Maduro hoy reo, la eliminación del jefe del tren de Aragua, el “Escudo de las Américas”, múltiples extradiciones, y más. El desmontaje del crimen está en ejecución con la participación cada vez más activa de gobiernos de la región. El nuevo paradigma indica que si un gobierno no puede o no quiere luchar contra el crimen, Estados Unidos tiene la decisión, las capacidades militares y tecnológicas para hacerlo.

No se trata de derechas o izquierdas, ni de progresistas o conservadores, la disputa por los gobiernos y el poder en los países de las Américas tiene hoy como centro la confrontación entre la delincuencia organizada (que tomó, que tiene el poder y gobiernos en muchos países de Latinoamérica) y la recuperación de la normalidad democrática (con la reposición del estado de derecho, la seguridad ciudadana y jurídica, el derecho de propiedad y la vigencia de los derechos humanos).

La llamada izquierda del siglo 21 en las Américas es el crimen, probado, reincidente e impune: narcoterrorismo, terrorismo de Estado, violación de derechos humanos, corrupción, entreguismo a dictaduras extrahemisféricas de China, Irán y Rusia, migración forzada, tráfico de personas y más. El cambio geopolítico en curso indica el fin de la presencia de los criminales en la política y en los gobiernos.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

www.carlossanchezberzain.com

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