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OPINIÓN

El ilimitado poder de la inteligencia artificial: ¿Ciencia ficción o realidad?

El vertiginoso avance de la inteligencia artificial, con capacidades que se duplican cada cuatro meses, plantea interrogantes sobre su impacto en la economía, el empleo y la seguridad global, según análisis recientes.

Por Sonia Schott

Bill Gates, cofundador de Microsoft, la mayor empresa de software para computadoras personales del mundo alertó recientemente de que la era de la inteligencia artificial provocará una agitación sin precedentes, ya que la sociedad y los líderes mundiales carecen de un plan adecuado para gestionar esta conmoción.

Más inquietantes fueron las declaraciones de Jacob Coxon, ex investigador de Anthropic y OpenAI, y de Evan Hubinger, responsable de la ciencia de la alineación en Anthropic, al advertir que una inteligencia artificial avanzada podría acabar con toda la humanidad en diez años.

Y aunque muchos puedan considerar esa predicción más fantasía que realidad, estas conclusiones no son nuevas.

Ya en 2014, Stephen Hawking, el astrofísico teórico que ocupó el cargo de director de investigación en el Centro de Cosmología Teórica de la Universidad de Cambridge, habló sobre un impacto no deseado.

“La inteligencia artificial tiene el poder de erradicar la pobreza y las enfermedades, o bien de acelerar el fin de la civilización humana tal como la conocemos”, dijo Hawking durante un discurso en Cambridge, en 2016.

Cuando se desarrolló la IA por primera vez, el enfoque inicial se centraba en los beneficios que aportaría a la humanidad, pero los grandes actores del sector, como Anthropic, OpenAI, Nvidia, Microsoft y Google, han logrado avances tan rápidos que resulta difícil frenar este impulso tecnológico y establecer los límites necesarios en esta actividad.

Y es que el progreso en el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial (IA) ha alcanzado un nivel tal que los expertos se hacen eco de un escenario incierto e incontrolable que está más cerca de lo que pensamos.

Según Chris McGuire del Council on Foreign Relations, dos estudios realizados de manera independiente concluyeron que “las capacidades de los principales modelos de IA se han duplicado aproximadamente cada cuatro meses desde 2024”; por lo tanto, “las implicaciones de contar con capacidades de IA 250 veces más potentes, por no hablar de cifras superiores, resultan difíciles de comprender”.

Si bien McGuire no pasó por alto el potencial para acelerar la investigación científica, transformar la educación y crear sectores industriales totalmente nuevos, también hizo énfasis en que las alteraciones serán igualmente profundas, incluyendo incluso el ámbito electoral.

“En muchos casos, afectarán de manera muy personal a los votantes” afirmó.

Un área igualmente crucial será el sector laboral, pues el rápido avance de la IA provocará la pérdida de empleos.

Ya lo dijo Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI: “habrá un sufrimiento real” refiriéndose a categorías enteras de empleos que desaparecerán.

No hay que pasar por alto, que las advertencias provienen de personas ligadas directamente a la industria de la IA, capaces de visualizar cómo estos rápidos avances podrían volverse en contra si los nuevos sistemas de superinteligencia artificial cayeran en manos equivocadas y de cómo personas malintencionadas podrían utilizar la IA para fabricar armas biológicas capaces de aniquilar a la humanidad.

Actualmente, todos los gobiernos de Occidente cuentan con expertos en IA que buscan impulsar un crecimiento tecnológico para fomentar la innovación, pero ¿tienen la influencia suficiente para aportar sentido común a esta nueva era tecnológica?

El problema radica en que los posibles adversarios de Estados Unidos persiguen el mismo objetivo: crear armas controladas por IA que, al igual que los drones armados actuales, transformen los conflictos del futuro mediante la sustitución de humanos por robots.

China, gran potencia rival de Estados Unidos, ha demostrado recientemente su éxito en la fabricación de robots capaces de correr más rápido que cualquier ser humano.

Por lo pronto, tal vez la buena noticia es que, a pesar del panorama sombrío que puede representar la posible hegemonía de la IA sobre la raza humana, los llamados de alerta están sirviendo para que la discusión empiece a ocupar cada vez más espacios a fin de incentivar la búsqueda de soluciones.

No existe una respuesta sencilla para combatir estas amenazas crecientes; no obstante, un consenso de acción entre la clase política en Estados Unidos y sus aliados contribuiría, al menos en parte, a encontrar una vía efectiva para enfrentar los desafíos cuando todavía estamos a tiempo.

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