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OPINIÓN

El silencio del cementerio: Una lectura incómoda de la calma laboral

Un análisis preciso para contar las cosas como son

Por Mookie Tenembaum

En medio de una venta masiva de acciones de software que sacude a Wall Street, donde los inversores huyen de las empresas tecnológicas tradicionales por miedo a que la inteligencia artificial (IA) las vuelva obsoletas, el Wall Street Journal publicó un artículo titulado “Cómo mantenerse cuerdo en la carrera de habilidades de la IA” que intenta calmar a una fuerza laboral al borde del ataque de nervios.

Pero hay una lectura alternativa de sus datos que nadie considera. Y si esta lectura resulta correcta, el artículo no es un consuelo sino un epitafio.

El 4% que nadie entiende

El argumento central del Wall Street Journal para pedir calma descansa sobre un número aparentemente tranquilizador: según Indeed, solo el 4% de las ofertas laborales mencionan IA. El periódico interpreta esto como evidencia de que no hay urgencia, ya que hay tiempo y puedes relajarte, no te estás quedando atrás.

Pero existe otra interpretación radicalmente distinta: ¿Y si la ausencia de ofertas no significa calma sino extinción?

Cuando apareció el motor eléctrico a finales del siglo XIX, las empresas no publicaron anuncios buscando “operadores de enchufes”, simplemente dejaron de contratar fogoneros. La transición fue silenciosa y los “computadores humanos”, es decir las personas que hacían cálculos a mano en los años 40, no se convirtieron en programadores cuando llegaron las computadoras electrónicas, sólo salieron del mercado laboral.

La IA escribe informes completos, genera código funcional, analiza documentos legales o crea estrategias de marketing sin intervención humana más allá de la instrucción inicial. No necesita operarios al lado. Funciona así, por lo tanto, no esperamos ver ofertas pidiendo “expertos en IA”. Aparecerá exactamente lo que vemos, con pocas menciones porque la tecnología elimina puestos en lugar de crear otros nuevos.

Llamémoslo el “silencio del cementerio”, es decir, cuando la ausencia de ruido no indica paz, sino que la batalla ya terminó.

Por qué las empresas no pueden decir la verdad

Imaginemos que usted dirige recursos humanos de una empresa grande y su CEO le informa que implementarán sistemas de IA y automatizan el 40% del trabajo actual. Usted sabe que en 18 meses despedirá a cientos de personas.

¿Enviaría hoy un correo anunciando: “la mitad de ustedes será reemplazada por software el año próximo”? Por supuesto que no. Los empleados más valiosos renunciarán de inmediato y los que quedan perderán motivación, la productividad se desplomará, surgirían sabotajes y huelgas.

Entonces se hace lo racional y se mantiene la narrativa de la “transformación digital” y “trabajar junto a la IA”. Organiza cursos de introducción a la IA y publica comunicados optimistas. Y mientras tanto, silenciosamente, se reducen contrataciones y se resigna presupuesto de nómina hacia tecnología.

Esta es gestión de riesgos corporativos estándar.

La confesión escondida en la política monetaria

En el artículo original aparece un detalle que la mayoría pasará por alto, y es que Kevin Warsh, candidato a dirigir la Reserva Federal, declaró que la IA será una “fuerza deflacionaria”.

Interpretemos esto. “Deflación” significa precios que bajan, por lo tanto ¿cómo hace bajar precios una tecnología? Reduciendo costos de producción. Y en cualquier empresa moderna, especialmente en consultoría, ¿cuál es el costo más grande? Los salarios.

Cuando Warsh dice que la IA será deflacionaria, comunica que reducirá la masa salarial total de la economía. No hay otra forma de que una tecnología aplicada a tareas de oficina genere deflación significativa. Si un futuro director de la Reserva Federal apuesta a que la IA bajará precios mediante reducción de costos laborales, entonces las instituciones financieras más poderosas ya operan bajo el supuesto de destrucción masiva de empleo, solo que no lo dicen con esas palabras en público.

El Consejo que no sirve

El Wall Street Journal aconseja “construir una narrativa” personal, crear un “portafolio” con IA, tomar cursos online. Pero el propio artículo admite que los reclutadores no saben qué valor darles a las certificaciones de IA. Dicen que se estudie algo, pero admiten que probablemente no servirá para conseguir empleo. Por lo tanto, piden preparación para un examen que ya no existe.

Es como si en 1925 le hubieran dicho a un conductor de carruajes: “toma un curso de cómo hablarles a motores de combustión y estarás bien”. El consejo malentiende la naturaleza de la transición tecnológica.

Las dos Lecturas y el costo de equivocarse

Ofrezco una hipótesis, no una certeza. El Wall Street Journal ofrece una lectura reconfortante a partir de una transición ordenada con tiempo para adaptarte y todo estará bien. Yo ofrezco la lectura perturbadora: ese 4% es extinción silenciosa, no estabilidad.

Analicemos el costo de equivocarse en cada dirección. Si yo estoy equivocado, hubo ansiedad innecesaria, pero seguirá la preparación y la adaptación. El costo será una preocupación excesiva.

Por su parte, si el WSJ está equivocado, se habrán perdido los únicos meses que quedan para un radical reposicionamiento. Se perdió tiempo en cursos inútiles mientras el mercado colapsaba. El costo es quedar atrapado en una transición que se presentaba ordenada, pero era colapso.

Así, el error de creerme cuando estoy equivocado es reversible y barato. El error de no creerme cuando tengo razón es permanente y costoso.

La votación que ya está ocurriendo

Los inversores institucionales venden masivamente acciones de software tradicional. Tienen acceso a información privada con reuniones con CEO, planes estratégicos internos, proyecciones reales. Lo que ven los asusta lo suficiente como para abandonar posiciones de cientos de miles de millones de dólares.

Este pánico en Wall Street y la calma del Wall Street Journal no pueden ser ambos racionales simultáneamente.

Dentro de 24 meses sabremos quién tenía razón. Si para mediados de 2027 hay escasez de trabajadores con habilidades en IA y el desempleo es bajo, habré sido un alarmista ridículo. Pero si el desempleo tecnológico es palpable y la deflación salarial se materializa, este artículo habrá sido un sedante para que los pacientes no alteren la sala de espera.

El silencio en las ofertas de empleo puede ser calma o puede ser cementerio. No puedo demostrar cuál con certeza. Pero si se está en un trabajo que procesa información, redacta documentos o analiza datos, lo que la IA ya hace hoy, apostar a la calma podría ser el error más costoso de su vida profesional.

El dato del 4% y las señales ya están aquí, sólo que vienen envueltas en silencio.

Las cosas como son

Mookie Tenembaum aborda temas de tecnología como este todas las semanas junto a Claudio Zuchovicki en su podcast La Inteligencia Artificial, Perspectivas Financieras, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.

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