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OPINIÓN

¿Está Rusia provocando a la OTAN?

Un incidente con drones rusos en Rumanía eleva la tensión en la OTAN, planteando interrogantes sobre la estrategia de Moscú y la respuesta aliada.

Por SONIA SCHOTT

El ataque de drones rusos contra un bloque de apartamentos en Rumanía, la semana pasada, plantea para Estados Unidos y Europa un dilema cada vez más complejo.

Ya sea que se trate de un acto hostil deliberado por parte de Moscú o de un ataque con drones dirigido contra Ucrania que se desvió de su rumbo, complica aún más el panorama de la alianza occidental desde que Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022.

Dado que los miembros del flanco oriental de la OTAN se encuentran tan próximos al frente de batalla en Ucrania, resultaba casi inevitable que, en algún momento, el desvío accidental de cohetes o de drones de vigilancia invadiera el territorio de los aliados. De hecho, se han registrado docenas de casos en los últimos cuatro años.

Pero en esta ocasión, se trató de un dron equipado con una ojiva explosiva que no solo causó graves daños en los pisos superiores de un conjunto de apartamentos en la ciudad de Galai, situada a nueve millas de la frontera con Ucrania, sino que también hirió a dos civiles.

La pregunta que surge es: ¿Cómo deberían reaccionar Estados Unidos y sus socios de la OTAN para que a Moscú entienda que no se tolerará este tipo de violaciones de la soberanía territorial?

En principio, el presidente Donald Trump dejó claro en el pasado que cualquier país cuya soberanía sea vulnerada por drones o aeronaves militares rusas tiene derecho a derribarlos; sin embargo, la Casa Blanca no reaccionó inmediatamente a este último episodio y, en cambio, dejó que fuera la propia Alianza en la voz de su secretario general, Mark Rutte, quien condenara el hecho.

Aunque el incidente fue significativo, no se realizó ningún intento por abatir al dron, ya que, según el gobierno rumano, volaba a baja altura y, para el momento en que fue detectado, resultaba demasiado arriesgado atacarlo, pues al precipitarse, habría supuesto un peligro, tanto para los civiles como para la infraestructura de la ciudad.

Si ese ataque con drones constituyó una provocación deliberada para tantear las aguas y sembrar el pánico en Rumanía, estaríamos ante una nueva estrategia rusa mucho más atrevida y grave.

Por lo pronto, la única medida práctica que la Alianza puede adoptar es reforzar aún más los sistemas de defensa aérea y de contención de drones desplegados a lo largo de las fronteras con Ucrania bajo la advertencia de que, en lo sucesivo, cualquier dron o aeronave militar rusa que viole el espacio aéreo de la OTAN será derribado.

Si bien nadie desea que la guerra en Ucrania escale, no se puede permitir que Rusia salga impune tras lo que parecen ser intentos deliberados de socavar y amenazar a los países de la Alianza en Europa del Este.

Es sabido que Rusia, bajo el mandato del presidente Vladimir Putin, solo entiende y respeta las demostraciones de fuerza y una OTAN que se limite solo a condenar a Moscú, en lugar de adoptar más medidas firmes, no impresionará a los dirigentes del Kremlin.

Un enfoque mucho más enérgico, tanto ante el reciente incidente en Rumanía como en los que puedan ocurrir en el futuro, podría persuadir a Putin de adoptar una postura más cautelosa.

No obstante, en este momento es poco probable que Moscú deje de amenazar a los aliados de la OTAN, pues ello forma parte del plan para poner a prueba a la alianza transatlántica y sembrar la división entre Estados Unidos y Europa.

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