La política es una ciencia cerebral, no emocional, ni testicular. Los últimos movimientos desplegados por el joven presidente de la Asamblea Nacional vigente y originaria, diputado Juan Guaidó, ante la usurpación denigrante de Nicolás Maduro de la Presidencia de la República, en un acto contra natura y violatorio de la Constitución Bolivariana de 1999, revelan que vamos por buen camino, y que la sapiencia, experiencia y madurez política de la dirigencia opositora democrática, han dado un paso certero en la recuperación y rescate de las instituciones, en los pasos de avance definitivos para la salida del régimen opresor castro comunista que impera en el país.

Todas las maniobras políticas y “trampas” montadas por sectores adversos a la AN legítima se estrellaron contra la realidad política, confirmada el día viernes en el acto masivo del Cabildo Abierto en Caracas, donde todos los sectores sociales se dieron cita para escuchar las palabras del joven presidente Guaidó, y su propuesta de la agenda de lucha prevista para el gobierno de transición, aceptando las atribuciones establecidas en los artículos 233, 333 y 350 de la Constitución nacional y asumiendo su importante rol en forma inmediata. ¡Habemus presidente!

Su llamado en especial a la FANB a acatar la institucionalidad de la república, y su convocatoria al pueblo de Venezuela y sus ciudadanos a la acción de calle, para protestar y rescatar el derecho a la ayuda humanitaria, a la libertad de los presos políticos, y realizar el día 23 de enero movilizaciones en todos los estados del país para consolidar la unión contra la dictadura y la derrota del usurpador. ¡Más claro no puede cantar un gallo!

En este momento histórico, sin saber cuál será la reacción en cadena que nos tiene preparada la dictadura castro comunista, en materia de represión y persecución política, y cuál será el destino de quienes tienen la gran responsabilidad de enfrentarlos en el terreno real de la batalla, nuestros pensamientos deben estar centrados en brindarle todo el apoyo y solidaridad a los diputados de la AN y al presidente Guaidó. No debe haber ninguna duda al respecto, atrás quedaron los ensayos, investigaciones jurídicas, opiniones de especialistas, posturas políticas antagónicas, no hay vuelta atrás. En este momento el paso dado nos obliga a ser solidarios, leales y patriotas con nuestra amada Venezuela. Vacilar es perder. Es la hora de la UNIDAD NACIONAL contra la tiranía.

Es la hora del cese al fuego entre la misma oposición, por tener ópticas o criterios distintos. No más campañas y agendas ocultas atadas a intereses torvos y perversos, llegó el momento de la verdad. O todos asumimos a cualquier nivel nuestra responsabilidad con el rescate y reconstrucción de la Venezuela Democrática, o corremos el riesgo de perderlo todo para siempre. La pequeñez y las vanidades humanas, los protagonismos y ambiciones personales, deben ser superadas por la grandeza del llamado de libertad que nos hace la patria herida y mancillada. La solución jurídica se cumplió y entra en escena la acción política que debemos apoyar sin condiciones ni vacilaciones.

Los venezolanos que vienen actuando como “combatientes” en internet, también nuestro llamado a denunciar al régimen, sus agresiones y a respaldar a la AN legítima y su Presidente, en esta cruzada histórica contra el castro comunismo. La batalla apenas comienza, debemos estar listos contra la ofensiva política y represiva del régimen. A nuestros grandes aliados en esta lucha, los medios de comunicación social, nuestros eternos agradecimientos por su permanente cobertura y el llamado a la solidaridad en momentos cruciales para la libertad de Venezuela.

A la comunidad internacional, a través de sus reales interlocutores, como el embajador Luis Almagro, secretario general de la OEA, continuar su extraordinaria gestión política y diplomática de sanciones reales a la dictadura. Al “Grupo de Lima” de países latinoamericanos solidarios con nuestra lucha, a continuar presionando a la dictadura, retirando sus representaciones diplomáticas e impidiendo la entrada a sus territorios de los funcionarios y testaferros del régimen. A los países de la Unión Económica Europea, aumentar su sanciones y restricciones económicas. A Canadá y los Estados Unidos, reiterarles la importancia vital de sus acciones directas contra la tiranía y la necesidad en la actividad económica energética de terminar de aplicar sanciones más fuertes en la compra de petróleo y venta de combustibles de alto octanaje.

Mención especial a la valiente y consecuente posición de la Iglesia católica venezolana, la cual, a través de varios documentos publicados, rechaza como Conferencia Episcopal la usurpación de Maduro.

Finalmente, a los compatriotas hermanos venezolanos, dentro y fuera del país, el llamado a la oración y a nuestro Dios, para que junto a nuestra Madre María, iluminen a los dirigentes y líderes opositores en esta crítica situación y les brinden la debida protección a sus vidas y las de sus familiares. La bestia está herida y así es más peligrosa.

Mucha Fe en Dios, Esperanza en nuestro pueblo y sus dirigentes y Valentía para derrotar para siempre la dictadura castro comunista de Maduro. Que Dios nos ayude en este pedimento nacional.

¡El 23 de enero, todos a la calle contra la dictadura de Maduro!

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