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opinión

Harvard: El pueblo cubano contra tus académicos

En los dos primeros meses del año 1959, la revolución comunista de Castro violentó la Carta Magna del 40 y se implantó el 7 de febrero de 1959 la Ley Fundamental

Por OSCAR ELÍAS BISCET

“Es hora de separación”: el pueblo cubano no está dispuesto a adoptar el plan malicioso forjado en la Universidad de Harvard para amparar al socialismo en Cuba. Un plan muy parecido a las palabras del narcotirano Fidel Castro, que, al ver suprimidos los enormes recursos financieros y económicos de su metrópoli, la Unión Soviética, y su desintegración, llamó a salvar el socialismo en Cuba.

Del mismo modo, el narcodictador general Raúl Castro, reunido con los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) para la elaboración de la carta magna, les dijo públicamente que podían cambiar todo, excepto el artículo insustituible que aseguraba la supremacía del Partido Comunista (PCC) y la irrevocabilidad del socialismo en Cuba, y se concluyó aprobando la Constitución de 2019.

La Constitución de 2019 es un reglamento del Partido Comunista de Cuba, impuesto a la fuerza a la nación cubana con el objetivo de mantener por siempre la tiranía totalitaria comunista o socialismo salvaje en el poder máximo del país.

La Constitución de 2019 es un fruto heredado de la Constitución de 1976, una copia fiel de la soviética estalinista de 1936, por lo que también hereda su ilegitimidad e ilegalidad por sustituir de facto y no de derecho a la Constitución de 1940.

En los dos primeros meses del año 1959, la revolución comunista de Castro violentó la Carta Magna del 40 y se implantó el 7 de febrero de 1959 la Ley Fundamental.

Los académicos del Grupo de Trabajo de Harvard en el informe sobre el futuro de Cuba formulan una acción completamente inmoral e ilegítima al proponer los cambios hacia la democratización en el país dirigidos por el PCC y la Constitución de 2019.

Por supuesto, esta pretensión de usar medios institucionales para dar la apariencia de medio moral y civilizado para la preservación de un fin inmoral, la revolución socialista o tiranía castrocomunista. Esto es algo verdaderamente execrable que demuestra la involución académica y radicalización izquierdista dentro de la institución universitaria bostoniana.

Mantener una variante más atenuada del socialismo salvaje en Cuba es recordar las formas perjudiciales de evolución de este sistema en Yugoslavia de Slobodan Miloševi o en Bielorrusia con Alexander Lukashenko. Asimismo en China comunista, Vietnam, Birmania y Bolivia.

La China comunista de Xi utilizó el modelo socialista económico de Hitler (nazi) y sostiene un feroz control político del país y el estado, no hay libertad ni libertad económica total, manteniendo la propiedad privada como un instrumento para beneficio de la clase en el poder, el Partido Comunista de China (PCCH).

El tirano Xi Jinping ha restituido la doctrina maoísta o estalinista sobre el PCCH y cuando encuentre una oportunidad de fortaleza en la nación, la impondrá sobre el país como hizo Mao Tse-Tung, aunque Xi tiene la megalomanía de imponer su dictadura sobre el mundo.

Al menos ahora Xi ya suprimió las elecciones de dos períodos para los cargos en el país y se puso como mandatario vitalicio del gobierno y el estado, así como del PCCH. También le robó la libertad al pueblo hongkonés y busca lo mismo con Taiwán (República de China).

Algo muy importante para conocer por los cubanos y evitar la alianza transicional con los comunistas (PCC) fueron las acciones del pueblo boliviano que depuso al tirano Evo Morales en una rebelión pacífica (2019); sin embargo, dejaron sin condenar ni sancionar al partido tiránico, el Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo, y este, en una situación fraudulenta, volvió a ocupar la dirección del país.

El desastre en Cuba es una catástrofe humanitaria desencadenada por una crisis multifactorial, de una crisis económica crónica agudizada, la peor de la existencia de la nación, expresada por una escasez intensa de alimentos y medicinas, de energía eléctrica y combustible, una inflación galopante en ascenso que sería el segundo Período Especial.

Si bien en los años de supuesta bonanza para el régimen de Fidel Castro, cuando recibía enormes cantidades de dinero, 60 mil millones de dólares en total, de la Unión Soviética y unas cifras muy parecidas de Venezuela chavista (Chávez y Maduro) la población vivía en el borde de la pobreza; porque Fidel y su régimen lo gastaban en las injerencias y guerras por el mundo y asociado a la inviabilidad estructural del sistema socialista.

Estados Unidos es uno de los países de más injerencia castrocomunista y en un informe del Departamento de Estado, titulado, Cuba: La capital del comunismo del siglo XXI, describe esta situación:

“Durante el último medio siglo, programas como la Brigada [Venceremos] ayudaron a Cuba a infiltrarse y establecer un punto de apoyo en una serie de movimientos políticos radicales estadounidenses. Cada vez más, su alcance también se ha extendido a las principales instituciones liberales: el sector académico de élite, las principales organizaciones sin fines de lucro y ONG, e incluso el propio Partido Demócrata”.

El pueblo cubano objetaría la propuesta de un gobierno medio esclavo y medio libre; porque le afectarían los vicios de la podredumbre cívica si aceptara la transición como la proponen los académicos de Harvard.

Aquella sería una forma de servidumbre deplorable, no propia de un libre pensador ni de un intelectual, que de forma magistral fue llamada por nuestro apóstol José Martí, la nueva esclavitud, el socialismo.

El pueblo cubano no quiere la supervivencia del régimen comunista ni del PCC en un proceso democratizador, incluso desea su desintegración total y conoce que “La tiranía es la tiranía, venga de donde venga”, situación expuesta en muchas de sus manifestaciones pacíficas, en especial, en las multitudinarias y sui generis de la jornada del 11J.

En realidad, nosotros los Emilianistas decimos como nuestro pueblo y lo reflejamos y lo mantenemos a base de esfuerzos, talentos y cicatrices en los principios del Proyecto Emilia.

Este proyecto, imbuido de un profundo amor patrio, define: “Concordamos en declarar ilegítima a la Constitución Comunista y a la Asamblea Nacional del Poder Popular con sus órganos de poder del Estado”.

“Convocamos al pueblo cubano a que suscriba este proyecto para dar pasos hacia una Cuba soberana, democrática, libre y justa”.

“Por consiguiente, no nos queda otra alternativa que poner en marcha el desafío político no violento para hacer realidad la libertad de nuestro pueblo”.

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