Una semana de embarazosas revelaciones, sobre la actitud de Donald Trump hacia las mujeres, debería haber sido suficiente para que el voto femenino de Estados Unidos hubiese emigrado masivamente hacia las filas de Hillary Clinton, asumiendo que ahora ninguna mujer pensará en elegir al candidato republicano ¿Cierto?
Hillary Clinton y el esquivo voto femenino
No tanto porque, como un ejemplo más de la contradictoria naturaleza de esta elección presidencial, todavía hay un gran número de votantes femeninas que favorecen a Trump sin importar sus comentarios, presentes o pasados.
Y es que a pesar de emitir opiniones escandalosas sobre las mujeres, según consta en el video difundido, todavía ésas votantes son capaces de perdonarlo porque prefieren tenerlo a él en la Casa Blanca, en lugar de Clinton.
Trump, desestimando la importancia de las pruebas en su contra, las llama "conversaciones de vestuario", argumentando que esas “tertulias” suceden a menudo cuando los hombres se juntan, mientras sus partidarias parecen estar de acuerdo.
Sin duda alguna, habrá mujeres que luego de escuchar o leer sobre los juicios emitidos por el millonario, tomarán partido por Clinton o no votarán en lo absoluto, pero todavía hay votantes que no se han dejado impresionar y quieren a Trump para presidente, convencidas de que él es líder fuerte y capaz de producir los cambios que necesita el país.
Y así como Barack Obama pasará a la historia como el primer presidente afroamericano, debería ser lógico pensar que Clinton pueda conquistar a las mujeres, con la idea de convertirse en la primera presidenta de Estados Unidos y sumar su legado al de mujeres como Eleanor Roosevelt, quien luchó por la participación de la mujer en los negocios y la política, o Betty Friedan, autora de La Mística Femenina, que imprimió un renovado entusiasmo a esa segunda ola de iniciativas pro igualdad e inclusión en los Estados Unidos de los años 60.
Tal vez las metas han cambiado porque las mujeres de hoy no parecen ver motivo para apoyar a Hillary, tan solo porque es mujer.
Aun así, Clinton tiene posibilidades de convertirse en la próxima presidenta, pero Trump promete seguir desafiante hasta el último momento porque, aunque sea depreciado por muchos, no solo por el establishment republicano, sino también por casi todos los medios de comunicación estadounidenses, el magnate parece que no va a cambiar o suavizar su imagen, y esto es en parte porque sospecha, que todavía puede atraer a las mujeres a su causa.
Michelle Obama en cambio ha logrado ser más elocuente que Hillary para destacar lo peor de Trump. La Primera Dama ha hecho una serie de discursos excepcionales, destinados a convencer a los votantes, hombres y mujeres, de apoyar a la demócrata como vía para rechazar a un hombre cuya actitud hacia las mujeres es tan asombrosa como imperdonable.
Es indudable el carisma de la señora Obama, quien cuenta con una presencia fascinante, pero aun así, no ha logrado del todo cambiar lealtades para beneficiar a Clinton, porque ahora más que nunca en la historia estadounidense, las mujeres prefieren sacrificar su voto antes de favorecer a cualquiera de los dos nominados presidenciales.
De un modo u otro, las mujeres van a jugar un papel muy importante en esta elección, ya sea por rebelarse, al no votar en absoluto, o porque a última hora tal vez decidan qué Trump ya no es el hombre que quieren en la Casa Blanca.
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