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OPINIÓN

La camarada Claudia, la guerrillera

Entre esos principios de la camarada Claudia y su legión de fanáticos está el apoyo a la dictadura cubana. No les importa la miseria y la opresión de los habitantes de la isla cautiva y arruinada. Los principios por sobre todo

Por Omar Sixto

Claudia Sheinbaum forma parte del ala más radical del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), un cártel político y económico aglutinado en torno a Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Esa ala radical, además de corrupta, es, ideológicamente hablando, enemiga de la democracia, del capitalismo, de la libertad de prensa, de Estados Unidos y de todo lo que represente la libertad.

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Entre 2018 y el presente, a golpe de fraudes, de saqueo del presupuesto y la complicidad de los cárteles del crimen organizado, lograron disolver la aún no madura democracia por la que los mexicanos lucharon tantas décadas. Usurparon el poder legislativo, conquistaron el judicial, diluyeron los órganos electorales y de fiscalización y ahora se preparan para mantenerse indefinidamente en el poder.

Como les he venido diciendo, repitiendo hasta aburrirlos, Claudia Sheinbaum se presenta sumisa ante las animaladas de Donald Trump, pero tras esa aparente sumisión no cesa en hacer todo lo posible para socavar la relación bilateral y para ayudar a los rivales y enemigos de Estados Unidos. Todo esto sin importarle que es su principal socio comercial y sostén de la economía mexicana. Pero sabemos que a los fanáticos no les importa la economía, sino los principios.

Entre esos principios de la camarada Claudia y su legión de fanáticos está el apoyo a la dictadura cubana. No les importa la miseria y la opresión de los habitantes de la isla cautiva y arruinada. Los principios por sobre todo.

Gracias a las presiones de Trump, la señora taimada y rencorosa dejó de enviar tanqueros completos llenos de combustible robados a sus ciudadanos. Ahora lo manda dentro de contenedores. Mientras muchos otros países han entendido que tenían contratados a esclavos cubanos, en forma de personal médico, la señora ha reiterado que su gobierno seguirá explotando esclavos isleños y pagando millones de dólares a los sabuesos de La Habana.

Médicos que, dice ella, llegaron a “ayudar” durante la pandemia de Covid-19. Pandemia que, como les he dicho, fue manejada de manera desastrosa por el gobierno de AMLO, quien no solo contrató esclavos a la dictadura cubana, también le compró la inservible vacuna Abdalá; a Putin le compró la Sputnik. Si sumamos las muertes por Covid con las muertes maquilladas bajo el rótulo de “ neumonía atípica”, murieron ochocientos mil mexicanos por esas causas durante la pandemia.

De todos los países que han contratado médicos esclavos cubanos, México es el único que mantiene en secreto su número y la cantidad y forma en que se les paga. No ofrece información de dónde están trabajando o de qué calificación profesional tienen. Todo oscuro, al cabo que AMLO y Claudia acabaron, destruyeron o disolvieron la mayoría de las instituciones de transparencia y anticorrupción.

Debo aclarar que México no es el único ni el primer cómplice de los dictadores cubanos en esto de contratar esclavos. Desde los tiempos de Fidel Castro, el Orador Orate, su dictadura envió soldados, maestros, personal médico, asesores o entrenadores deportivos a decenas de países en América, África, Medio Oriente y Asia. Tampoco la dictadura cubana es la única en exportar a sus oprimidos: ahora mismo trabajan como esclavos en Rusia miles de desdichados enviados por el maniaco Kim Jong Un, el líder supremo del hambre.

Claudia no solo contrata esclavos cubanos para ayudar a la Junta Militar de Barrigones. Hace unos días, gracias al portal LatinUS, supimos que solo en el 2025, el gobierno de México le otorgó a una empresa de la dictadura, creada en México, contratos por trece millones de dólares —227 millones de pesos— para la compra de productos farmacéuticos. Le compra medicinas a una dictadura que tiene a sus cautivos sin medicinas. Las compra un gobierno que desde 2018 tiene a los mexicanos desabastecidos de medicinas. Los principios, les digo.

México le compró esos millones a Neurotic Mexicana S.A. de C.V., perteneciente a BioCubaFarma. Perteneciente a la dictadura. Le compró materiales para combatir el cáncer: vincristina, metotrexato y doxorrubicina. No solo en 2025, sino desde mucho antes. Los pagos, por supuesto, los recibió la empresa cubana en México y de inmediato los transfirió a La Habana.

Claudia y su mentor AMLO hacen todo lo que sea por ayudar y apoyar a sus cómplices ideológicos. Como les he dicho antes, caminen por las calles de Ciudad de México y verán autobuses y las paredes del Metro saturadas de anuncios de Russia TV, el arma de desinformación del gobierno de Putin; pasen por la avenida Masaryk y vean el búnker gigantesco que es la embajada de Cuba, nada proporcional con el miserable país que representa. Es un centro de espionaje y manipulación política.

Pablo Iglesias, el hipócrita dientes de sarro, se tuvo que ir de Madrid y ahora habita en territorio aliado, en Ciudad de México. AMLO salió de su falso retiro a pedir donaciones en “solidaridad” con la dictadura cubana. Cuando lo tundieron en redes y periódicos, lanzó a sus secuaces a extorsionar empresarios para que hicieran depósitos en una cuenta bancaria a nombre de una sociedad sin fines de lucro, a nombre de un amigo de él.

Sociedad, además, que obtuvo el permiso de la Secretaría de Hacienda del gobierno de Claudia Sheinbaum de manera expedita, mientras otras cientos de sociedades del mismo tipo esperan desde hace tiempo por su aprobación. No solo eso, encabronada por las investigaciones de varias de ellas, hace una semana la señora Claudia ordenó asfixiarlas.

Ordenó al Sistema de Administración Tributaria (SAT) que les cancelara la posibilidad de deducir de sus impuestos las donaciones que reciben. Esto en un país en el que el sistema tributario está diseñado para joder al empresario y desincentivar el ahorro. Mientras al amigo de AMLO y de la dictadura cubana le dan todas las facilidades, a las organizaciones de la sociedad civil que investigan y denuncian sobre temas de corrupción, medio ambiente, infraestructura o salud las asfixian.

Ayuda para los dictadores, mientras estrangula la transparencia. Trump les paró la regaladera al por mayor de combustibles. Ahora se lo regalan de a poquito, tienen a los barcos de la Marina de México como fleteros de “ayuda humanitaria”, organizan y permiten que desde sus puertos salgan flotillas propagandísticas de supuesta solidaridad, en botes que llevan más hippies que ayuda, contratan médicos que hasta la inútil ONU ha declarado que son esclavos, compran medicinas a una dictadura que tiene a sus cautivos muriendo, no solo de hambre, también de enfermedades curables.

La camarada Claudia, la guerrillera. En otros tiempos, cuando la dictadura cubana disfrutaba exprimiendo subsidios a los soviéticos y luego a los venezolanos, hubieran organizado uno de aquellos actos en La Habana para imponerle a la camarada mexicana la Orden José Martí, o alguna de aquellas medallas que les ponían a los cómplices. Brezhnev, Putin, Evo Morales, Chávez, Maduro y toda esa pandilla antilibertad y anticapitalismo las recibieron en su momento. AMLO le puso la Orden del Águila Azteca al puesto a dedo Díaz-Contados en el 2023. Cómplices.

Claudia, la verdad, se la merece. No se la ofrecen en La Habana porque en Washington D. C. hay un elefante de mecha corta llamado Donald Trump. Pero la verdad, la camarada se la merece. Como mismo merece el desprecio de todos los cubanos libres y ya tiene el de los mexicanos de bien.

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