Cómo todo en la vida, la política también puede ser víctima de circunstancias insospechadas.
La carrera presidencial en manos del coronavirus
En tan poco tiempo, la carrera presidencial 2020 ha cambiado más allá de cualquier pronóstico, debido a la crisis del coronavirus.
Por el lado demócrata, ya es pr+acticamente seguro que el exvicepresidente Joe Biden ganará la nominación del partido, luego de su gran éxito en la votación de los 14 estados del Suermartes y sus victorias posteriores en Michigan, Missouri, Massachusetts y Florida, entre otros.
Sin embargo, cuando el país vaya a las urnas en noviembre, solo dos temas estarán a la vanguardia de las campañas republicanas y demócratas: el coronavirus y el impacto que pueda causar en las economías de Estados Unidos y del resto del mundo.
No hace mucho tiempo, la reelección del presidente Donald Trump parecía asegurada, luego de que los demócratas consumían su tiempo político tratando de encontrar el candidato ideal de una larga lista de rivales, en vez de hacer campaña por la presidencia.
Ahora, a menos que ocurra algo extraordinario que altere el progreso de Biden hacia la nominación, Bernie Sanders eventualmente será persuadido para que abandone el campo de batalla y deje paso a Biden para enfrente a Trump.
Tanto Trump como Biden lucharán con el virus y la economía siempre presentes en la mente de todos.
Para Trump, el desafío es mayor porque está a cargo del país, intentando, junto al vicepresidente Mike Pence y sus asesores de salud, detener la propagación del virus y tomar medidas para amortiguar el impacto en la economía.
Un liderazgo fuerte en este momento será crucial para la nación en su conjunto y si el Presidente puede demostrar que ha tomado todas las decisiones correctas y asegurar a todos que está en capacidad de evitar que el virus destruya tanto vidas como la economía, además de proteger los trabajos, sin duda estará en una mejor posición que Biden.
El demócrata ha optado por criticar las acciones de Trump para combatir el coronavirus, y si bien eso era de esperar, demasiada negatividad podría jugar en su contra.
El problema para el mandatario es que inicialmente trató de bajarle el perfil a la situación, al sugerir que el virus no representaba una crisis de salud.
Todo eso cambió la semana pasada cuando comenzó a referirse al coronavirus como algo mucho más grave e hizo su declaración desde la Oficina Oval prohibiendo todos los vuelos al país desde Europa.
Esta prohibición de vuelo, que fue muy criticada por la Unión Europea, representó un momento crucial para el jefe de Estado, quien luego anunció la emergencia nacional, todo con el propósito de asegurar que está preparado para para combatir la crisis de salud.
En todo caso, a menos que se detenga la propagación de la enfermedad en los próximos dos meses, es probable que Trump se vea obligado a tomar decisiones aún más dramáticas, que afectarán la vida de todos en Estados Unidos.
Si esto sucede, entonces Biden, asumiendo que será el líder en la carrera presidencial demócrata, tendrá la difícil tarea de intentar convencer a todos que haría un mejor trabajo que el Presidente, al abordar ambos desafíos: el coronavirus y la economía en caída libre.
Pase lo que pase en los próximos meses, la campaña de reelección de Trump sin duda ha recibido un duro golpe.
Si el mandatario cancela más y más eventos debido a los temores de infección por el virus, se verá privado de una de las herramientas más importantes de su éxito durante la campaña: despertar a sus seguidores con sus efervescentes mensajes de mantener a “América grande”.
Por lo pronto la Reserva Federal ya recortó las tasas de interés al cero por ciento y anunció que aumentaría drásticamente las compras de bonos del Tesoro y valores respaldados por hipotecas a fin de hacer frente a la recesión económica en puertas.
En tanto que Biden, quien todavía no ha logrado demostrar sus dotes de buen orador, podría intentar afirmar que sería un mejor líder que Trump, pero deberá desarrollar rápidamente habilidades para conquistar multitudes.
Entonces todo dependerá en realidad del virus y la economía. Si Trump logra combatir estas dos amenazas, ganará la reelección. Si no, deberá librar una verdadera batalla con pocas posibilidades de éxito para evitar que Biden tome el relevo en la Casa Blanca.
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