La espada de Damocles para Pompeo
14 de agosto de 2018 - 18:08 - Por SONIA SCHOTT
Cuando Trump celebró su cumbre en Singapur con el líder norcoreano Kim Jong-un el pasado junio, parecía que el sueño del mandatario estaba cerca

El secretario de Estado Mike Pompeo tiene uno de los trabajos más difíciles en Washington, ya que, como jefe de la diplomacia estadounidense, debe entregar al presidente Donald Trump reportes sobre los positivos avances en política exterior, que tanto necesita la administración para sustentar los éxitos de sus políticas en el mundo.

Puede que una de las últimas declaraciones de Pompeo haya sido para ponerse en línea con la administración Trump, sobre no tener ninguna injerencia en el supuesto atentado en contra del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en el que unos drones detonaron fuego durante un desfile militar por la celebración del 81 aniversario de la Guardia Nacional, pero lo que realmente le quita el sueño al secretario de Estado es concretar la desnuclearización en Corea del Norte.

Cuando Trump celebró su cumbre en Singapur con el líder norcoreano Kim Jong-un el pasado junio, parecía que el sueño del mandatario estaba cerca: conjurar la amenaza que representaba un estado fallido como Corea del Norte para Estados Unidos, en posesión de armas nucleares.

Por supuesto es todavía muy temprano para anticipar lo que serán unas negociaciones bilaterales cada vez más complejas y difíciles, entre Estados Unidos y Corea del Norte, con Pompeo asumiendo el liderazgo del lado estadounidense.

Hasta ahora, los avances no se veían bien porque Corea del Norte estaba utilizando un lenguaje bastante subido de tono para condenar el enfoque estadounidense y demostrar descontento con la vigencia de las sanciones.

Según Pyongyang, ellos han cumplido una serie de promesas que van desde la celebración de la cumbre, la destrucción de algún arsenal nuclear hasta incluso el regreso de los supuestos restos de soldados estadounidenses que murieron durante la Guerra de Corea en los años 50 pero, sin obtener el ansiado levantamiento de algunas de las penalidades que están asfixiando a la economía norcoreana.

De manera astuta, el régimen en Corea del Norte ha tenido especial cuidado en distinguir entre las gestiones lideradas por Pompeo y su equipo y la conversación con el propio Trump, quien todavía es alabado por su promesa de amistad.

A pesar de las supuestas concesiones de Corea del Norte para honrar el compromiso con Trump, un informe de Naciones Unidas da cuenta de que Kim continúa produciendo material nuclear para la fabricación de ojivas.

Puede que estas alarmantes noticias hayan impulsado la necesidad de una nueva cumbre entre Corea del Norte y Corea del Sur en septiembre.

Es justamente en este punto donde empieza el desafío para Pompeo, quien inicialmente dijo que esperaba el "gran desarme" de armas nucleares de Corea del Norte para el final del primer mandato de Trump. En otras palabras, se espera para 2020.

No obstante, luego de subsecuentes reuniones con Pyongyang, el secretario de Estado pareció abandonar cualquier mención expresa de fecha límite al indicar, que era responsabilidad de Kim iniciar el proceso de desnuclearización.

A pesar de ello, la semana pasada, el sitio web estadounidense de noticias y opinión Vox afirmó a través de fuentes familiarizadas con las negociaciones en Pyongyang que Pompeo había presentado a Corea del Norte un cronograma definido para entregar entre el 60 o 70 por ciento de sus ojivas nucleares, dentro de los próximos seis u ocho meses.

Por lo pronto no ha habido confirmación de esta noticia pero el mes pasado el Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Norte emitió una airada declaración denunciando las demandas de Estados Unidos.

Es claro que Trump quiere y necesita logros tangibles y si Pompeo puede obtener un acuerdo concreto de Corea del Norte para comenzar a entregar sus ojivas nucleares para una fecha determinada, el secretario de Estado ganará los aplausos del Presidente, pero si fracasa y el sueño de una Corea del Norte desnuclearizada se acaba, es probable que Pompeo lleve las de perder.

Trump ya ha demostrado en numerosas ocasiones que los funcionarios que le fallan no sobreviven en sus puestos.

Corea del Norte parece haber descartado cualquier idea de entregar la mayoría de sus armas nucleares para 2020, Trump esperará que su Departamento de Estado logre precisamente eso.

Es obvio que cuando el Presidente empiece a hacer campaña para un segundo mandato querrá presumir ante el pueblo estadounidense de que él, y solo él, logró convencer a Corea del Norte de que abandonara sus armas nucleares.