La inteligencia artificial (IA) cambia por completo la forma en que opera el crimen organizado en Europa. Antes, los delincuentes necesitaban habilidades específicas, contactos en el bajo mundo y acceso a tecnologías complejas para perpetrar fraudes, extorsiones o robos financieros. Ahora, con herramientas de IA accesibles para cualquiera con conexión a internet, las barreras de entrada para cometer delitos prácticamente han desaparecido, permitiendo que incluso personas sin conocimientos técnicos ejecuten estafas sofisticadas con solo unos clics.
La Inteligencia Artificial reinventa el crimen organizado en Europa
Un análisis preciso para contar las cosas como son
Un ejemplo claro es el uso de deepfakes, videos y audios generados por IA que imitan la apariencia y la voz de cualquier persona con una precisión casi perfecta. Imagina recibir una llamada de tu jefe pidiéndote que transfieras una suma de dinero a una cuenta urgente. La voz es idéntica, el tono es el mismo, las expresiones también, pero en realidad no es tu jefe quien habla, sino un delincuente que usó IA para clonar su voz. En segundos, caes en la trampa y el dinero desaparece. Esta misma tecnología se está utilizando para chantajear a personas con falsos videos comprometedores, suplantar identidades en operaciones bancarias y manipular la opinión pública con noticias falsas diseñadas para influir en mercados financieros o en procesos electorales.
La IA también transformó el mundo del cibercrimen al permitir que los ataques informáticos sean más masivos, precisos y difíciles de rastrear. Un delincuente que antes necesitaba invertir semanas en diseñar correos de phishing, los mensajes engañosos que intentan robar información confidencial, ahora automatizan el proceso con IA, personalizando los ataques según el perfil de cada víctima. Un sistema de IA analiza en segundos los datos de miles de personas, identifica patrones de comportamiento, detecta sus intereses y les envía correos o mensajes que parecen escritos a su medida. Si una persona busca en internet vuelos baratos, en minutos puede recibir un correo de una supuesta aerolínea ofreciendo descuentos exclusivos, con un enlace falso que, al hacer clic, roba sus credenciales bancarias. Antes, estos ataques eran genéricos y relativamente fáciles de detectar, pero ahora son hiperpersonalizados y mucho más efectivos.
El crimen organizado también encontró en la IA una herramienta para esquivar a la justicia. Redes criminales que trafican drogas, armas o personas utilizan modelos de IA para analizar patrones de las fuerzas de seguridad y anticiparse a sus movimientos. Si la policía realiza operativos en ciertos horarios o zonas, los algoritmos predicen esos patrones y reubican las operaciones en lugares y momentos menos vigilados. Además, el uso de criptomonedas y blockchains, combinado con IA, convirtió el lavado de dinero en una tarea más eficiente y difícil de rastrear. Técnicas como el chain hopping, donde los delincuentes cambian rápidamente entre diferentes criptomonedas para ocultar el origen del dinero, se potencian con algoritmos que optimizan cada transacción en milisegundos. Antes, mover dinero sucio requería cuentas bancarias en paraísos fiscales y redes de testaferros, ahora basta con unos cuantos clics y un software de IA para borrar cualquier rastro en cuestión de minutos.
Uno de los aspectos más preocupantes es el impacto de la IA en el tráfico de material de abuso infantil. Gracias a estos modelos, los criminales generaron contenido falso, pero altamente realista, inundando la web con material difícil de distinguir de imágenes reales, lo que complica la tarea de encontrar a los verdaderos responsables. Los sistemas de detección tradicionales, buscando patrones en imágenes existentes, se volvieron ineficaces contra un contenido que antes no existía generado en tiempo real por IA.
Otro fenómeno alarmante es la minería ilegal de criptomonedas, conocida como cryptojacking. Los delincuentes instalan sin permiso programas en computadoras ajenas para usarlas en la creación de criptomonedas, robando electricidad y poder de cómputo sin que los dueños de los dispositivos lo sepan. Muchas personas notan que sus computadoras funcionan más lentas sin razón aparente, pero no sospechan que, en el fondo, son parte de una red criminal.
Y lo más inquietante es que esto es solo el principio. Con la llegada de la computación cuántica, los sistemas de cifrado que hoy protegen datos bancarios, registros médicos y documentos gubernamentales se volverán obsoletos de un día para el otro. Algunos grupos criminales ya almacenan información cifrada con la esperanza de que, en el futuro, la computación cuántica les permita descifrarla y acceder a datos sensibles. Al mismo tiempo, la IA automatiza la propia estructura del crimen organizado, eliminando la necesidad de interacción humana directa y haciendo que las investigaciones sean más difíciles.
El futuro del crimen en Europa estará marcado por el avance de tecnologías emergentes como el metaverso, las redes 6G, los sistemas autónomos y las interfaces cerebro-computadora, todas herramientas que, en manos equivocadas, abrirán nuevas puertas al crimen organizado. Frente a esto, la única respuesta posible es una cooperación sin precedentes entre gobiernos, fuerzas de seguridad y empresas tecnológicas para desarrollar marcos regulatorios efectivos y sistemas de detección avanzados. La IA cambió las reglas del juego y, si no se actúa con rapidez, el crimen organizado será cada vez más difícil de combatir.
Las cosas como son
Mookie Tenembaum aborda temas de tecnología como este todas las semanas junto a Claudio Zuchovicki en su podcast La Inteligencia Artificial, Perspectivas Financieras, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.
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