La Casa Blanca ha estado haciendo sus últimos esfuerzos por lograr un acuerdo de paz en Ucrania antes de Navidad, pero todos los intentos de detener la guerra este año han resultado infructuosos.
Las esperanzas de paz en Ucrania se estrellan contra una Rusia implacable
Todo parece depender en última instancia de la influencia que Estados Unidos pueda ejercer para convencer a Putin de que entre en razón y detenga los combates, pero en todo caso esto no sucederá antes de Navidad
A estas alturas, el presidente Donald Trump debe estar lamentando la promesa que hizo de que podría fin a la guerra en las 24 horas posteriores a asumir el cargo por segunda vez.
En las últimas semanas se ha producido un torbellino de reuniones diplomáticas para intentar encontrar una fórmula que satisfaga tanto al presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, como al hombre fuerte de Rusia, Vladimir Putin, quienes siguen tan distanciados como siempre.
La semana pasada, en su conferencia de prensa anual ante medios nacionales e internacionales, Putin fue categórico en un punto: la guerra en Ucrania continuaría a menos que Kiev accediera a entregar toda la región de Donbás a Moscú.
El presidente ruso no ha cambiado su estrategia ante los desesperados intentos de Kiev, Estados Unidos y Europa por encontrar una fórmula de paz que permita a Ucrania conservar el territorio que las tropas rusas no han logrado conquistar desde la invasión de febrero de 2022.
Lo más cerca que estuvo Putin de considerar un plan de paz fue cuando la administración de Trump presentó su acuerdo de 28 puntos, que incluía la controvertida concesión territorial a favor de Moscú.
Sus tropas invasoras han tomado el control de alrededor del 75% de la región oriental de Donbás, dividida entre las provincias de Donetsk y Luhansk, y Putin, quiere que el resto del territorio sea cedido a Rusia sin lucha y exigiendo la retirada de todas las tropas ucranianas.
Zelensky ha dicho que eso nunca sucederá así que el mensaje de Putin en la conferencia de prensa fue en efecto: "Que así sea, la guerra continúa".
¿Qué hará Trump ahora? ¿Dejará todo el problema en manos de los europeos y se retirará del apoyo a Ucrania? ¿O aceptará Europa el argumento de que si se permite que Putin salga impune de su agresión, se sentirá tentado a lanzar más invasiones militares en el futuro, posiblemente contra miembros de la OTAN?
En principio, Estados Unidos ha sido el líder de la Alianza y estaría obligado a acudir en ayuda de una nación miembro si esta fuera atacada por Rusia.
En su conferencia de prensa de cuatro horas, Putin dijo que no tiene intención de atacar a ningún otro país que no sea Ucrania, siempre que Rusia sea tratada “con respeto”.
Europa, claramente, no le cree, pero ¿tiene Trump alguna razón para confiar en Putin?
Hasta ahora, Putin, con respecto a las propuestas estadounidenses, ha dado la impresión de estar dispuesto a poner fin a la guerra en Ucrania, para luego negarse a hacer cualquier concesión.
Sin embargo, Estados Unidos con Trump como presidente, probablemente tenga más posibilidades de negociar un acuerdo para poner fin a la guerra que cualquier otro país.
Europa ha propuesto paquetes de paz alternativos que Moscú ha rechazado, más aún ahora que la Unión Europea aprobó la congelación indefinida de unos 210.000 millones de euros en activos rusos para financiar la reconstrucción de Ucrania.
Por lo tanto, todo parece depender en última instancia de la influencia que Estados Unidos pueda ejercer para convencer a Putin de que entre en razón y detenga los combates, pero en todo caso esto no sucederá antes de Navidad.
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