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OPINIÓN

Los archivos de Jeffrey Epstein se cuelan en política

El tema ha tomado fuerza porque durante su campaña presidencial, Trump prometió exponer todo sobre la supuesta lista de clientes de Epstein y revelar toda la información relacionada con su muerte en prisión

Por SONIA SCHOTT

Una vez más, el presidente Donald Trump está siendo blanco de la controversia, pero está vez por la interminable disputa sobre el contenido de los archivos inéditos relacionados con el fallecido delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.

A menos que existan razones legales justificadas para que algunas partes de los archivos no se hagan públicas, al mandatario le conviene que se publiquen, de lo contrario parecería un encubrimiento deliberado que puede acabar en problemas para la administración.

Y es que la historia política ha demostrado siempre con ejemplos que, en tiempos de crisis, la percepción pública puede ser volátil, por lo que es aconsejable proporcionar información precisa, abordar las preocupaciones y mantener la transparencia para gestionar el impacto negativo de la narrativa.

Basta con recordar el escándalo de Watergate durante la era del presidente, Richard Nixon, para entender que los encubrimientos pueden ser incluso más perjudiciales políticamente que el propio presunto delito.

Tanto republicanos como demócratas en el Congreso, están pidiendo transparencia gubernamental sobre el caso de Epstein, quien murió en prisión en 2019.

Trump ha restado importancia sistemáticamente al intenso interés de los medios de comunicación, e incluso de sus propios partidarios, aunque se mostró especialmente indignado, la semana pasada, cuando el Wall Street Journal afirmó tener una carta del empresario, dirigida a Epstein con motivo de su 50 cumpleaños, que incluía un dibujo básico de una mujer desnuda con el nombre “Donald” escrito en el centro.

El mandatario afirmó que era falsa, que nunca dibujó mujeres y condenó la publicación del supuesto contenido por parte del periódico mientras recibia apoyo de su vicepresidente J.D. Vance; incluso, Elon Musk, con quien por estos días no mantiene tan buenas relaciones, reconoció que el contenido de la carta no se parecía al lenguaje que Trump usaría.

Pero el tema no quedó ahí.

Debido a la amplia cobertura del tema por el inmenso ruido político que causó en su contra, Trump demandó, ante un tribunal federal del Distrito Sur de Florida. a la editorial de The Wall Street Journal.

La demanda incluye dos cargos de difamación, cada uno de los cuales busca al menos 10 mil millones de dólares en daños, para un total de al menos 20 mil millones de dólares, alegando que las afirmaciones del periódico eran "falsas, difamatorias, infundadas y despectivas" y acusa al Journal de "claras fallas periodísticas".

A fin de detener el efecto ‘bola de nieve’ que se está creando, Trump solicitó a su fiscal general, Pam Bondi, que gestione la liberación del testimonio del gran jurado, relacionado con el procesamiento penal del pedófilo Epstein, no sin antes comentar que "nada será suficiente para los alborotadores y lunáticos de la izquierda radical".

El problema con el caso Epstein es que ha estado asociado con teorías conspirativas y para aquellos que están convencidos de que aún quedan más escándalos por develar, se vieron animados por las contradictorias declaraciones de Bondi quien primero dijo que tenía una lista de clientes de Epstein en su escritorio y luego afirmó que no existía tal cosa.

El tema ha tomado fuerza porque durante su campaña presidencial, Trump prometió exponer todo sobre la supuesta lista de clientes de Epstein y revelar toda la información relacionada con su muerte en prisión. Bondi por su parte ha confirmado que Epstein no fue asesinado, sino que se quitó la vida.

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