La fecha del nacimiento de Cristo continúa siendo uno de los grandes misterios de la Teología.
Navidad, meditar por el bien de todos
Hacia el año 350 el papa Julio I tomó en cuenta los estudios realizados y optó por festejar el gran suceso el vigésimo quinto día del mes. Celebración que sólo los potentados consagraban entonces, pero la fe y el tiempo se ocuparon de expandirla por prácticamente todo el mundo.
Desde entonces, la familia y la amistad han jugado un papel preponderante en la festividad. Mientras la Iglesia católica y cada una de las denominaciones cristianas preparaban las fiestas, la madre, el padre, los hijos y los amigos hacían en casa lo mismo en torno a un arbolito de Navidad, un belén o nacimiento, para mostrar el afecto que alimenta la unión y estimula el alma.
De aceptación, bondad, compasión y humildad se crearon las bases de una festividad que hoy, como ayer, ayudó a la humanidad a encontrarse a sí misma en medio de las vicisitudes, el dolor y la opresión. No hay otra fecha en el calendario que estimule tanto a los seres humanos como el día de Navidad.
Unos cuantos siglos después, con epidemias, guerras, revoluciones y consumismo incluidos; hacemos frente a otros tipos de adversidades y nos replanteamos cuál es el verdadero sentido de la Navidad. ¿Apostar por la esperanza, el perdón, la fe y el amor o simplemente obsequiar regalos?
De cualquier manera, hay 20.000 maneras de entrelazar ambos sentidos: repartir la alegría entre los 365 días del año, regalar un buen libro o un buen abrazo. Darle de comer a quien tenga hambre o ayudar de alguna forma a quien no tenga techo.
Celebrar Navidad es incluso mucho más que aferrarse a los parámetros de la fe religiosa que lo profesa. Es reconocer los valores que nos semeja a Cristo y nos hace reflexionar sobre la imperiosa necesidad de hacer un mundo mejor, que venza los intereses de los poderosos y supere las promesas que nunca se cumplen.
Por todo eso y mucho más, no limitemos la celebración de Navidad a una fastuosa o sencilla cena o un intercambio de regalos pasajero. Hoy necesitamos, tanto como ayer, reunirnos en familia, con los amigos, para meditar sobre el futuro que se nos avecina y necesitamos resolver antes de que sea demasiado tarde.
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