La abrupta salida del asesor de Seguridad Nacional John Bolton reveló cómo se libran las batallas en la Casa Blanca, por el control de los objetivos de política exterior del Presidente Donald Trump.

Cuando Bolton fue nombrado en el cargo, en marzo del año pasado, estaba convencido de que serviría a un jefe de Estado, que favorecía su visión de línea dura, especialmente en lo concerniente a Corea del Norte, Irán y Rusia.

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Sin embargo, a los tres meses de asumir esa crucial responsabilidad, Trump se reunió con Kim Jong-un en una cumbre en Singapur y le ofreció concesiones sobre los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur en la región, para apaciguar así al líder norcoreano.

Luego, durante los meses siguientes, Bolton constató que sus drásticas medidas para tratar asuntos internacionales no siempre se encontraban con el tipo de acogida que esperaba, aun cuando Trump había prometido que a Estados Unidos no le temblaría el pulso para enfrentar a quienes desafíen los intereses estadounidenses.

Antes de iniciar la vía diplomática con Kim Jong-un, Trump había amenazado con aniquilar a Corea del Norte e insultó a su líder durante su primera intervención ante Naciones Unidas, llamándolo "hombre cohete".

Con Venezuela en el radar político, hubo todo tipo de mensajes y mucha presión por parte de la administración Trump, en parte impulsados por Bolton

Estados Unidos denunció las elecciones que le dieron a Nicolás Maduro otros seis años al mando de Venezuela al tiempo que reconoció al presidente del congreso venezolano Juan Guaidó como el líder interino legítimo.

Después siguió una ráfaga de retórica altisonante entre Washington y Caracas. Incluso hubo rumores alimentados por la misma Casa Blanca de que Trump podría optar por la opción militar para sacar a Maduro del poder.

Estas tensiones culminaron con lo que parecía ser un complot dentro del círculo interno de Maduro para derrocarlo. Pero todo quedó en nada.

Bolton, a decir de todos, fue la voz más fuerte dentro de la administración Trump para buscar el cambio de régimen en Caracas. El hecho de que la supuesta conspiración, para enfrentar a Maduro fracasara, debe haber sido duro golpe para Trump.

Bolton, como el halcón en su gabinete que respaldó el derrocamiento de Maduro, pudo haber recibido parte, si no toda la culpa. Después de todo Maduro, todavía está en el poder y el impulso para ser reemplazado por Guaido parece haber perdido fuerza.

Este fue probablemente el momento en que Trump comenzó a tener dudas sobre su asesor de Seguridad Nacional.

Pero habría más por venir.

En cuanto a Corea del norte, Bolton siempre había expresado su oposición a la ofensiva diplomática de Trump y apoyaba la retórica anterior del Presidente sobre la destrucción de las instalaciones nucleares de Corea del Norte.

Ver a Trump y Kim Jong-un charlando juntos en la primera cumbre en Singapur debe haber servido de advertencia a Bolton, de que su consejo ya no recibía la atención que sentía que merecía.

La humillación por el fiasco de Maduro y la continua diferencia de opiniones sobre Corea del Norte fue seguida por el cambio extraordinario e inesperado de Trump sobre la estrategia a seguir con Irán.

Después de haber presionado con sanciones económicas a Teherán y haber retirado a Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 e incluso insinuar la opción militar, Trump de repente sugirió que sería productivo reunirse con el presidente, Hassan Rouhani.

El líder iraní ha rechazado, hasta ahora, la oferta alegando que no puede haber una reunión con el mandatario estadounidense mientras las sanciones continúen vigentes.

Otro duro golpe para Bolton.

Sin embargo, lo más importante para él, como asesor de Seguridad Nacional, fue haber perdido el respeto de Trump, mientras el secretario de Estado, Mike Pompeo, continúa siendo objeto de su confianza.

Puede que Corea del Norte e Irán o cómo proceder con los talibanes fueron los temas que abrieron la brecha entre Trump y Bolton pero, extrañamente, fue el desafío de Maduro el que comenzó a deslizarse en las relaciones entre el ahora exasesor de Seguridad Nacional y el Presidente y lo que dio al traste con la relación.

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