Leonardo Padura: Preferimos al elegido democráticamente Donald Trump que padecer la infame dictadura nazo-fascista de los Castro por la que es evidente tu total complicidad.
Padura: Trump propone y la democracia dispone
“Raúl y su régimen es el pecado que están pagando los propios cubanos por su manera de pensar”. Esta maldición no es justa para los habitantes del archipiélago antillano. Jamás afirmaría algo así. A ti no te importa. La apoyas.
"Pienso lo que piensa, creo, el 90 por ciento de los ciudadanos del mundo". Mejor Trump que el Castro Dictador; esto sí lo asegura más del 90% del planeta Tierra, donde Cuba es una prueba viva y sangrante de lo que no debe ser.
No me atrevo a decir que eres comunista; ¡qué va! Además de ser un buen escritor, me atrevo a afirmar que aún vives en Mantilla porque te permiten ser rico, o sea, pisoteas con tus viajes autorizados y los miles de dólares ganados –después de ínfimos impuestos– a la barriada habanera donde moras rodeado de una pobreza que entristece y que señoreas sin piedad.
Eres de esos patriotas hipócritas y solapados que quieren ser a toda costa cabeza de león y ni por un día, cola de ratón. Eres de los que no se atreve a salir para siempre de esa pecera de agua podrida donde estás en la superficie mirando desde muy arriba las miserias sin fin del pueblo cubano, y las disfrutas.
Odias a Cuba tanto como la nulidad de la democracia que padece y que no necesitas. Estás en el galanteo permanente con el poder más criminal desde el fatal 1959. ¡Qué vergüenza!... Si José Martí te conociera y a otros intelectuales que en vez de sufrir por la Patria usurpada y avasallada se aprovechan de sus bondades para los que custodian al poder, donde te incluyes.
En tu nuevo libro “La transparencia del tiempo” habrás sido turbio como la sociedad donde habitas. Nada en la isla es traslúcido, nada. Excepto un pueblo sin voz ni voto.
El protagonista de tus novelas policíacas, Mario Conde, no sale de La Habana porque es tu alter ego. Ahí es donde habita, donde habitas. “Sacar a Padura-Conde de La Habana sería arrancarle los pies y los brazos". Sería enfrentarse a igualdades sociales que disminuyen tu desmesurado amor propio, donde te igualarían a Reinaldo Arenas, a Guillermo Cabrera Infante, dos dignos cubanos, y a muchos más.
Si te atreves a escribir la novela “El clan disperso”, sobre un grupo de cubanos que viven en distintos lugares del mundo; ponte las botas de Antonio Maceo y di el por qué tuvieron que salir de su país. Habla por fin y “en cubano” de la verdad. Sal de tu zona de confort farandulera e imita a Félix Varela. ¿Podrás? No te conviene.
Ustedes se contradicen una y otra vez. En el carrusel de mentiras que rota y rota sin parar, sembraron la falacia en la población cubana de que en Estados Unidos los negros no tienen ningún derecho. Después de 2008; cuando Barack Obama salió electo como el primer presidente de raza negra en el “imperio yanqui” los dejamos sin palabras. Y ahora hay que inventar.
Has dicho, o te mandaron a decir para seguir viajando al exterior, que nuestro actual presidente Donald Trump fue electo porque la candidata demócrata era una mujer. Ya no se discrimina racialmente, ahora es cuestión de género. Están perdidos.
Padura, busca una musa sincera y no te traiciones más. Habla en tu vida real sobre las bondades que ofrece el sistema capitalista a los países donde vas. Compara desde tu elegante prosa lo que ves en Cuba y llora sobre el papel. Sangra, si al fin te sinceras con el dolor de tu Patria. Evita la prostitución de tu alma.
El Apóstol cubano, José Martí, vivió a favor de Cuba, no en contra. Los intelectuales ven con luz larga toda la problemática de una sociedad. Sal del grupo de oprobio que le dio la espalda a la soberanía popular.
A veces siento sensibilidad en tus textos. Siente lo mismo por el pueblo que padece frente a tus ojos. Entonces te mantendrías como un gran escritor, pero como un ilustre hijo de Cuba.
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