ver más
OPINIÓN

¿Qué hará Trump en sus dos últimos años?

Donald Trump podría ver limitada su agenda interna por un Congreso demócrata, impulsando un viraje hacia la política exterior y la búsqueda de legados diplomáticos.

Por SONIA SCHOTT

Según las últimas encuestas de opinión, los pronósticos no son muy favorables para los republicanos de cara a las próximas elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, en las que se decidirá quién representará a su estado ante el Gobierno federal y que partido político tendrá la mayoría en las cámaras del Congreso, durante los próximos dos años.

Faltando poco más de un mes para la votación, parece cada vez más probable que el partido republicano perderá el control de la Cámara de Representantes y, tal vez incluso del Senado.

Si esto sucede, ¿qué supondrá para el presidente Donald Trump, a quien le quedan dos años de mandato en la Casa Blanca?

Inevitablemente, los demócratas se centrarían en la agenda legislativa del mandatario y posiblemente intentarían iniciar un proceso de destitución “impeachment” en su contra; algo que por cierto han desaconsejado varios demócratas, entre ellos, Rahm Emmanuel.

Ambas situaciones podrían llevar a Trump a buscar su legado en otros ámbitos y al igual que ocurrió con muchos de sus predecesores, la política exterior se convertiría en el eje de acción, en lo que resta de su periodo.

Sin embargo, ¿cuáles son sus posibilidades reales de tener éxito en este escenario?

La promesa de poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania no se ha materializado, todavía. El conflicto con Irán sigue sin resolverse. El escenario político en Venezuela todavía dista mucho de cumplir las expectativas porque” la estrategia estadounidense de fortalecer la capacidad estatal como requisito previo para la celebración de elecciones puede llevar décadas”, según Benigno Alarcón, de Polis Consultores, en su último artículo de Americas Quarterly.

A todas estas, la crisis energética mundial sigue afectando negativamente, la economía mundial.

No obstante, si Trump se ve impedido de llevar a cabo sus políticas internas predilectas al ser bloqueado por un Congreso de mayoría demócrata, esto podría obligarle a idear nuevas formas de poner fin a la guerra en Ucrania y detener la confrontación con Irán.

Si lograra una solución duradera a la crisis de Oriente Medio y alcanzara un acuerdo aceptable tanto para el presidente ruso, Vladimir Putin, como para su contraparte ucraniana, Wolodymir Zelenski, su legado mejoraría en relación con la posición que tiene actualmente.

El problema radica en que, hasta la fecha, nadie ha logrado elaborar una propuesta viable, ni para Oriente Medio ni para Ucrania, que ofrezca incentivos aceptables para comprometer a todas las partes.

En el caso de Irán, el régimen de Teherán se ha vuelto más hostil y obstruccionista, mostrando poco interés en una solución negociada a menos que se atiendan sus exigencias, entre las que se cuentan: el levantamiento del bloqueo naval estadounidense, la eliminación de todas las sanciones y la liberación de los activos congelados, gran parte de los cuales se encuentran en bancos europeos.

Entre tanto, en Europa, vientos de guerra empiezan a soplar cada vez más fuerte en preparación a posibles acciones bélicas de Moscú mientras Putin rechaza cualquier solución pacífica hasta que no se cumplan sus demandas, como, por ejemplo: la entrega de toda la región del Donbás, en el este de Ucrania.

Si en noviembre, Trump debe lidiar con una Cámara de Representantes y un Senado de mayoría demócrata, esto podría incentivar aún más a Rusia e Irán a seguir luchando y a sacar partido de lo que percibirían como un presidente estadounidense debilitado.

Pero, esta suposición podría resultar errónea pues, deseoso de concluir su mandato con éxitos en política exterior, Trump podría optar por volver a bombardear Irán, pero a una escala mucho mayor para obligar a ese gobierno a sentarse a negociar.

Por otro lado, podría presionar a Putin imponiendo más sanciones o incluso entregando a Kiev todos los fondos rusos congelados en bancos occidentales, una medida que varios gobiernos europeos llevan tiempo reclamando.

En todo caso, aunque los resultados de las elecciones de mitad de mandato sean desfavorables para Trump, no cabe esperar que haya un terremoto en la Casa Blanca pues, aunque los demócratas ganen terreno en el Congreso, es poco probable que un gobierno dividido logre obstaculizar la agenda de Trump, como aventuró el Financial Times.

 NULL

    

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Temas

Deja tu comentario

Te puede interesar