Pasan los días y seguimos sin novedades claras de los Miami Marlins, aunque todo parece indicar que solo tenemos una certeza y es que el principal pelotero del equipo, el jardinero izquierdo Giancarlo Stanton, está en el mercado y que Derek Jeter anda buscándole un nuevo equipo al toletero mayor de las Grandes Ligas.
Stanton se va, se va, se va
Ese es un secreto a voces que todos conocen y que en estas reuniones invernales que están teniendo lugar por estos días y que ya sabemos que entre seis y ocho equipos han estado hablando en serio con los Marlins para quedarse con los servicios de Stanton.
¿Ocurrirá pronto?
No lo sabemos. Ahora, lo que sí sabemos es que hay un 99.99 por ciento de posibilidades de que el jardinero derecho regular de Miami termine en otra franquicia para la temporada del 2018.
No importa lo que nos pueda decir o no la gerencia. Para bajar la nómina a 90 millones los próximos dos años hay que salir de Stanton y sus casi 30 millones de ahora en adelante. No hay de otra. Matemática pura.
Y es duro. Una franquicia que tanto ha sufrido desde 1998 con la primera limpieza de personal no está para seguir recibiendo palos. No para el fanático común que quiere ver a sus estrellas brillar en su equipo.
Podemos hablar todo lo que deseamos sobre si es factible o no para un equipo pequeño tener un jugador con un contrato tan grande y poder ser una franquicia rentable. Pero a veces en la vida, sobre todo en los deportes, un símbolo vale más que la propia realidad. Sobre todo en estos golpeados Marlins que llevan tantos años luchando contra corriente.
Stanton es el faro y guía de esta franquicia. Sus 59 jonrones de esta temporada que pasó hablan por sí mismo, son su mejor carta de presentación.
Un cambio, a primera vista podría –puede– ser fatal.
No importa si a corto o largo plazo el equipo mejora, arregla su sistema de Ligas Menores y endereza el rumbo. Repito, la percepción muchas veces supera a la realidad y ante la fragilidad de estos Marlins, un ligero tropiezo puede significar mucho más de lo que en realidad es.
Stanton puede ser el punto de partida de la historia moderna de la franquicia. Para bien o para mal.
Mejor dicho, todo comienza o termina con Stanton. Y no solo me refiero a los nuevos dueños, encabezados por Derek Jeter. Si canjean a Stanton, como va a ocurrir, ellos van a necesitar que los que vengan sean de primer nivel. No solo prospectos de las Menores, sino jugadores que lleguen a ganar juegos de pelota en el Marlins Park. Algo que se extraña bastante.
El golpe de imagen va a ser muy duro. No sé si lo podrán aguantar a corto plazo porque, repito, esta es una franquicia muy manoseada y golpeada que se agarra a Stanton como su tabla de salvación.
De hecho, la campaña pasada sus jonrones fue la única historia a nivel nacional que salía de estos Marlins. Nada más. Ni Ozuna, ni Yelich, ni nadie más. Él y al final la venta a Jeter y compañía.
Y mientras más se acerca la nueva temporada más se aleja Giancarlo. Con o sin razón. Con o sin plan para reemplazarlo de manera adecuada. Aunque tengo claro que 59 jonrones no se reemplazan así tan sencillo. No es fácil encontrar en esta pelota moderna sin la sombra de esteroides.
Pero esa es la dirección que va a tomar el grupo de dueños, teniendo en cuenta el deseo de ahorrar dinero en estos primeros años.
El golpe puede ser duro, puede ser definitivo. Solo los salva el hecho de que Loria era lo peor que pudiera tener un equipo como dueño en Miami.
Ese es un punto a su favor. Solo ese.
Todo mientras Stanton se va, se va, se va.
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