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OPINIÓN

Una presidencia a golpe de trino

Para la libertad de expresión y de prensa esta situación es preocupante y no representa un buen presagio
Por SONIA SCHOTT

La presidencia de Donald Trump ha comenzado con una contradicción fundamental, mientras el Presidente se vale del poder revolucionario de las nuevas plataformas comunicacionales, como Twitter, para transmitir pensamientos y propuestas políticas, tal parece que quisiera apretarle el lazo a la libertad de expresión.

De hecho, uno de sus principales asesores ha dicho a los medios de comunicación “que se callen”.

Y es que la nueva administración en la Casa Blanca considera a la prensa como un rival político, lo que ha hecho que Trump esté escogiendo con sumo cuidado a quiénes les concede entrevistas, bajo el argumento de que desprecia a los periodistas porque en general los considera deshonestos.

Con esta actitud, el nuevo mandatario estadounidense da la impresión de ser una persona que espera que todos estén de acuerdo con él y que no soporta la crítica.

Para la libertad de expresión y de prensa esta situación es preocupante y no representa un buen presagio para lo que debería ser una relación sana entre la Casa Blanca y los medios.

La paradoja, sin embargo, es que el presidente Trump ha convertido al tuit en su aplicación preferida para hablar directamente con el pueblo estadounidense.

El expresidente Barack Obama también utilizó el mensaje digital regularmente, pero nunca tanto como Donald Trump ni como medio para dar a conocer cambios en la política exterior o nacional.

Bajo la ley estadounidense, todo lo que el presidente dice o hace tiene que ser conservado como parte del acervo histórico de la nación, pero en este caso, ya se sabe que Trump ha eliminado al menos un tuit, algo que técnicamente podría ser una violación de la ley que rige la conducta presidencial.

No obstante, parece poco probable que Trump se preocupe demasiado por eso. Él es el rey del tuit y claramente tiene la intención de continuar con esa práctica, al menos durante el tiempo que dure en su cargo.

Es obvio que es su forma de hacer negocios y ahora política, pero esta modalidad es una fuente de preocupación, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.

Por lo pronto, los líderes extranjeros tendrán que acostumbrarse a esa nueva expresión de la presidencia estadounidense, así como también los miembros del Congreso, alcaldes y gobernadores, especialmente si no cumplen sus compromisos no actúan como el presidente Trump espera porque serán notificados por tuits, ¿en aras de la transparencia?.

El alcalde de Chicago fue blanco de un mensaje de Trump, cuando el Presidente amenazó con enviar agentes federales a esa ciudad por la incapacidad del funcionario en hacerle frente y controlar el creciente nivel de violencia en esa ciudad.

El uso del tuit para Trump no es sólo un medio para hacer llegar su mensaje a todo el mundo, sino también es una plataforma para presentar hechos, "alternativas", como dijo Kellyanne Conway, consejera del Presidente.

En realidad no hay ninguna razón para creer que Trump limitará o cambiará su hábito de tuitear, especialmente cuando al parecer buena parte de su éxito electoral se lo debe justamente al poder de la comunicación instantánea.

Por lo pronto, habrá que acostumbrarse a la idea de que la dinámica política de Washington comenzará con el primer trino del presidente Trump, pues como buen conocedor de la comunicación rápida en tiempo real, sabe que tiene una audiencia enorme, no sólo en Estados Unidos, sino en todas las capitales del mundo, desde Moscú hasta Pekín.

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