El presidente Joe Biden ha estado desempeñando un doble papel desde la masacre de más de 1.400 israelíes por parte de la organización terrorista Hamás, el pasado 7 de octubre.
Washington entre fuego cruzado
Biden ya ha tenido que afrontar el desafío de dos guerras desde que asumió la presidencia: la retirada de las tropas estadounidenses de la guerra de 20 años en Afganistán y la invasión rusa de Ucrania
La Casa Blanca ha respaldado y armado a Israel pues reconoce su derecho a tomar represalias contra Hamás con una invasión terrestre, para intentar eliminar al grupo terrorista que controla Gaza.
Sin embargo, también aboga por que Israel no lance ataques tan devastadores que afecten a miles de civiles palestinos y ha instado a Israel a aprobar un corredor humanitario que permita la entrada de alimentos y otros suministros a Gaza, según dijo recientemente el Consejero de Seguridad Nacional, Jack Sullivan,
Aunque la intención parece noble, es casi imposible respaldar una campaña terrestre, mientras se intenta mantener seguros a los civiles palestinos.
Las escenas posteriores al ataque de Hamás en la frontera, que provocó matanzas indiscriminadas y la toma de rehenes, fueron tan dramáticas que no fue difícil entender por qué Biden dio todo su apoyo a Israel para vengarse de Hamás.
Pero ahora, con los ataques aéreos diarios de Israel, la magnitud de las represalias está provocando alarma en Washington.
Biden ya ha tenido que afrontar el desafío de dos guerras desde que asumió la presidencia: la retirada de las tropas estadounidenses de la guerra de 20 años en Afganistán y la invasión rusa de Ucrania.
Sin embargo, la guerra entre Israel y Hamás representa una pesadilla para el mandatario ya que, quiere respaldar a Israel pero, está alarmado por la posibilidad de una guerra regional más amplia ante la ocupación de Gaza y además, el impacto global que pueda acarrear.
Estados Unidos tiene una influencia incomparable sobre Israel, pero los funcionarios de la administración han enfatizado repetidamente que Washington tampoco puede decirle al gobierno de Tel Aviv qué hacer pues, es su nación la que está en juego y debe ser su decisión el cómo defenderse.
Ahora bien, a juzgar por las llamadas diarias que realizan la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Pentágono con el gobierno de Israel y los jefes militares que planean la invasión terrestre, parece claro que Estados Unidos ha desempeñado un papel en el retraso de la ofensiva a gran escala.
Una de las principales preocupaciones es el destino de los aproximadamente 200 rehenes tomados por Hamás y retenidos en los múltiples túneles que se extienden a lo largo de cientos de kilómetros bajo Gaza.
Biden dijo que había 17 estadounidenses conocidos entre los rehenes. Dos fueron ya liberados pero se desconoce el destino de los demás y su rescate es el objetivo prioritario, así como evitar que la guerra se extienda por Oriente Medio.
El enfoque de Biden ha funcionado hasta ahora pero, informes procedentes de Israel indican que ahora existen divisiones entre el gobierno de Benjamín Netanyahu y el ejército sobre cómo debe proseguir la ofensiva terrestre.
También hay crecientes llamados de todo el mundo a un alto el fuego para evitar más víctimas civiles pero Biden y otros líderes en Europa, no han respaldado un alto el fuego porque eliminaría el derecho de Israel a defenderse de Hamás.
Recientemente, Israel rechazó una resolución aprobada por Naciones Unidas a favor de un corredor humanitario.
Este es un enigma difícil para Washington: querer respaldar el derecho de Israel a emprender acciones militares pero al mismo tiempo, esperar desesperadamente reducir el riesgo inevitable de más víctimas civiles.
Cuanto más dure la guerra, más difícil podría resultar para la administración mantener este enfoque, aparentemente contradictorio.
Nadie debería olvidar jamás lo que Hamás hizo. Las familias israelíes involucradas, muchas de ellas con miembros tomados como rehenes, nunca olvidarán ni perdonarán lo que se considera el peor incidente terrorista en suelo israelí.
Sin embargo, las imágenes alrededor del mundo cada vez más se enfocan en las muertes y el sufrimiento en Gaza por eso, la influencia y los argumentos persuasivos de la administración Biden serán cruciales durante las próximas semanas para intentar poner fin a la guerra.
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