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Washington y Londres deben honrar el Tratado de Bucarest

La débil actitud de las potencias garantes del convenio de Bucarest es estímulo a los apetitos expansionistas e insaciables de Rusia

La primaveral mañana del sábado siete de marzo cambió para siempre el futuro de los lugareños y del mundo cuando miles de extravagantes ciclistas avanzaron sin contratiempo desde el oeste y penetraron en la República de Renania en 1936. n

Estos ciclistas eran tropas militares de Alemania hitleriana que violaron impunemente el Tratado de Versalles, firmado el 28 de junio de 1919 y entró en vigor el 10 de enero de 1920. n

La apatía de las potencias occidentales, Francia y Gran Bretaña, estimuló la u201cpolítica de apaciguamiento u201d a Hitler que conllevó a la estimulación de sus ambiciones guerreristas con las anexiones Austria y Checoslovaquia en marzo y septiembre de 1938.
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La invasión a Polonia en 1939 puso en evidencia el fracaso de la política de apaciguamiento y dio comienzo a la Segunda Guerra Mundial.
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El socialismo hitleriano impuso los referendos de anexión en Renania y Austria. La presencia de las tropas nazis, las graves dificultades económicas y sociales, el nacionalismo chovinista y el fraude, aceleraron la integración de estas repúblicas al Gran Imperio Alemán. n

La historia como parte de las acciones de los hombres es un misterio que tiene repetición en la vida humana. Tucídides, desde la antigua Grecia, refirió, que u201cLa clase de acontecimientos que ocurren una vez por causa de la naturaleza humana volverán a repetirse u201d. n

En pleno siglo XXI, en este año 2014, tiene repetición esa historia chovinista y expansionista de Hitler. Ahora son las motivaciones de Vladimir Putin, presidente de la Federación Rusa.

Con el mismo guión hitleriano en el Anschluss (anexión de Austria al Imperio alemán con violación del Tratado de Versalles), Putin puso en práctica la misma historia pero en Crimea ucraniana.
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La ciudad de Sebastopol y la Península de Crimea son de facto posiciones territoriales de la Federación de Rusia. n

El crimen mayor de estas aventuras bélicas no es el de Putin sino el de las potencias occidentales garantes de la seguridad e integridad territorial de Ucrania por el Tratado de Bucarest de 1994. n

Ucrania tras su independencia de la Unión Soviética era el segundo país más grande de Europa con posesión de armamentos nucleares, únicamente superado en ambos aspectos por la Federación rusa. n

Los Estados Unidos, Gran Bretaña y Rusia ante el temor del surgimiento de otra nación con armas nucleares, propusieron a Ucrania la adhesión al tratado de no proliferación de armas nucleares y ellos garantizaban su soberanía e integridad territorial. n

Putin actuó como un vulgar y demagogo mafioso en su discurso en el salón San Jorge del Kremlin, al explicar que la Rusia postsoviética aceptó la pérdida de Crimea en los acuerdos de Bucarest de 1994, y la Rusia de hoy quebrantaba esos acuerdos para recuperarla. n

La débil actitud de las potencias garantes del convenio de Bucarest es estímulo a los apetitos expansionistas e insaciables de Rusia.
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Estas respuestas endebles hacen resurgir el temor de las guerras de usurpación territorial en Europa y Asia bajo el viejo estilo de la política de apaciguamiento ahora en la figura de Putin. n

Con razón Polonia y Chequia estaban temerosas cuando quedaron desprotegidas al no adquirir el sistema del escudo antimisil prometido por los estadounidenses. Asimismo se encuentran Georgia y Moldavia, en la búsqueda de la aceleración de sus incorporaciones a la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN). n

La Sociedad de Naciones surgió de las motivaciones de paz del Tratado de Versalles en los años veinte del siglo pasado, fracasó por la falta de voluntad para cumplir sus tratados y por el espíritu guerrero y anexionista de algunas naciones como la Unión Soviética, al invadir Finlandia en 1939. n

Esta actitud en la Sociedad de Naciones es una repetición de lo que se puede desencadenar en las Naciones Unidas por la apatía de los estados a garantizar la soberanía e independencia de las naciones en los pactos acordados.
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Las exigencias constantes de las potencias del mundo hicieron cumplimientos del antiguo Tratado de Versalles con las cuotas de indemnizaciones a pagar por Alemania.

Éstas fueron detalladas y honradamente pagadas hasta su último centavo en el año 2010. nÉsas son las actitudes firmes y necesarias en la Organización de Naciones Unidas para mantener la Paz e integridad de los países en el mundo. n

Así como la nueva Alemania, surgida de la caída del campo comunista soviético, cumplió con los adeudos de guerra impuesto a sus antepasados compatriotas; las potencias occidentales deben imitar este ejemplo magnánimo y honrar sus acuerdos de protección a Ucrania.
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