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BRIAN FAUGHNAN

¿Pasa Obama la prueba de liderazgo?

MIAMI.- Y la mirada desde el exterior no es más benévola: Obama se ubica sexto en la lista de los 10 líderes más influyentes a nivel global, según un estudio de la Universidad de Harvard. Ante estas dificultades, en lugar de dedicarle más atención y recursos a la seguridad, el presupuesto de defensa se ha encogido con los años.

Por LA INICIATIVA LIBRE

MIAMI.- @BrianFaughnan

¿Qué es lo que hace un gran presidente o un gran líder?

Como estadounidenses celebramos el Día de los Presidentes –o el cumpleaños de Washington y Lincoln-, y esta pregunta es hoy más relevante que nunca. Los grandes presidentes dejan una huella: Washington es el padre de la Patria, mientras que Lincoln es aclamado como el líder que salvó la Unión. Otros como Franklin Delano Roosevelt, Thomas Jefferson, Ronald Reagan, y James Madison frecuentemente son parte de la lista de los mejores líderes de América.

Estos presidentes ejemplifican cualidades que hacen que se destaquen, que los hacen líderes admirables a los ojos de la mayor parte de los estadounidenses. Pero hoy en día América está sufriendo una falta de liderazgo. Hoy, la mayor parte de los estadounidenses creen que el país está en la dirección errada y una gran mayoría considera que Barack Obama no es un líder fuerte.

La mayoría diría que lo que hace diferentes a nuestros grandes líderes es la habilidad para reconocer los peligros presentes y futuros, y preparar a la nación para afrontar esos peligros. Washington cimentó una serie de tradiciones democráticas que aseguraron el éxito a largo plazo de nuestro Gobierno (incluido el traspaso pacífico del poder).

Lincoln se negó a permitir que la nación se dividiera, y nos encaminó hacia el fin de la esclavitud. FDR se unió a Winston Churchill para salvar a las democracias liberales del mundo; Reagan revivió la economía estadounidense, mientras que presionó por un sistema de defensa que ayudó a acelerar el colapso de la Unión Soviética sin necesidad de un solo disparo.

Pocos presidentes se medirían en una comparación con héroes como éstos u otros. Pero en un mundo peligroso, en tiempos en los que la nación enfrenta muchos desafíos, esperamos que el Presidente tenga la sabiduría y el coraje político para liderar. Cuando el presidente Obama asumió el país enfrentaba muchos problemas: la economía se había desacelerado, el costo de la salud, la deuda nacional creciente, y la necesidad de consolidar las victorias conseguidas frente a Al Qaeda y otras organizaciones terroristas internacionales.  

Después de siete años en el Gobierno, la economía de los Estados Unidos finalmente está experimentando algún tipo de crecimiento, pero los salarios aún no aumentan. El Gobierno federal está a punto de llegar al séptimo déficit más alto en la historia de este país –y la deuda nacional ha crecido a una velocidad record-.

La cobertura de salud se expandió sólo gracias a que se está invirtiendo más dinero de los contribuyentes para tratar de mantener las primas medianamente económicas.

En el frente internacional, casi nada ha salido bien. Al intento de “volver a empezar” con Rusia, le siguió una agresiva expansión rusa que aún continúa hasta hoy. Irak volvió a caer en la violencia y los baños de sangre, después de que las tropas americanas se retiraran. Durante los últimos años, una nueva organización terrorista –ISIS- tomó el control de grandes territorios en Irak y Siria, y ha empezado a establecer su presencia en otros países, obligando al presidente a pedir aprobación para el uso de fuerza militar.

Además, Estados Unidos cerró sus embajadas en varios países de Medio Oriente debido a un aumento en la violencia y un crecimiento en las amenazas. Irán, China, Corea del Norte y otras naciones representan un desafío creciente para Estados Unidos y sus aliados. En América Latina, los gobiernos autoritarios están en aumento, y los defensores de los derechos humanos advierten que Estados Unidos está perdiendo terreno allí.

Claramente, nadie puede predecir el futuro. Cuando apenas asumió el poder en el año 2000, George Bush se veía a sí mismo como el “presidente de la educación”. Nadie podía prever los acontecimientos del 11 de septiembre, que lo cambiaron todo.

Pero contamos con nuestros líderes para responder a ese cambio de acontecimientos y para que elijan la vía de acción correcta a pesar de las presiones que llegan de todos lados. En última instancia, la historia juzgará al presidente Obama como líder, pero en este momento las encuestas muestran que los estadounidenses se cuestionan cada vez más su capacidad de liderazgo y se preocupan acerca de un mundo que parece ser más peligroso cada día.

Y la mirada desde el exterior no es más benévola: Obama se ubica sexto en la lista de los 10 líderes más influyentes a nivel global, según un estudio de la Universidad de Harvard. Ante estas dificultades, en lugar de dedicarle más atención y recursos a la seguridad, el presupuesto de defensa se ha encogido con los años.

Aliados regionales importantes están preocupados porque Estados Unidos perdió el rumbo ante las amenazas internacionales. Y en lugar de trabajar con una agenda que proponga un crecimiento vibrante que ayude a las familias y haga crecer la base de contribuciones impositivas, la Casa Blanca ofrece un plan de aumento de impuestos y más regulaciones.     

Al presidente Obama le quedan dos años de Gobierno, y muchas cosas pasarán en esos dos años. Como estadounidenses, hagamos una pausa para reflexionar acerca de los logros de nuestros presidentes en el pasado.

¿La historia juzgará la actual presidencia como exitosa o como fracasada? El liderazgo que veamos entre hoy y el 2017, determinará el veredicto. 

El autor es director de Comunicaciones de La Iniciativa LIBRE

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