Florida está posicionado a ser un caso de estudio en la transformación de la influencia de los puertorriqueños, lo que plantea nuevos desafíos para los líderes en Tallahassee y Washington. Decenas de miles de residentes de la isla están llegando a la Florida - impulsados por una economía en crisis, el manejo fiscal imprudente y un gobierno demasiado grande. A medida que construyen nuevas vidas en el continente, ven como los floridanos están tratando de evitar los mismos errores políticos que están aplastando la economía en la isla. Esta nueva dinámica ha traído varias propuestas de parte de funcionarios del gobierno federal, que van desde comités de control a la declaración de quiebra.
Poder Político: puertorriqueños en Florida
En el territorio de Puerto Rico, los residentes tienen poco peso político cuando se trata de Washington. Los más de 3.5 millones de residentes de la isla están representados en el Congreso por un solo delegado sin derecho a voto
En el territorio de Puerto Rico, los residentes tienen poco peso político cuando se trata de Washington. Los más de 3.5 millones de residentes de la isla están representados en el Congreso por un solo delegado sin derecho a voto. Por el contrario, los más de 1 millón de puertorriqueños que viven en la Florida ayudan a seleccionar 27 representantes del estado, dos senadores y el presidente. Pero mientras que el número de votantes en la isla ha sido consistentemente más altos que en el continente, este disminuye una vez que llegan a los estados. ¿La capacidad de apoyar una disciplina fiscal sólida llevará a estos recién reubicados puertorriqueños a las urnas?
Entre 2011 y 2013, la población neta de Puerto Rico se redujo en 50,000 personas al año, mayormente debido a las dificultades económicas. Una tendencia que sólo se ha acelerado en el pasado año. Ahora, más de un millón de puertorriqueños se encuentran con el derecho a votar en las elecciones de la Florida y estar representados en el gobierno en un nivel superior. ¿Cómo van a responder?
Investigaciones sugieren que, en 2008, los puertorriqueños radicados en el continente votaron en o por debajo de la tasa de 57 por ciento de los hispanos elegibles en edad de votar en todo el condado. Esto es preocupante. Los puertorriqueños tienen la opción de repetir las políticas que llevaron a la isla a un debacle económico, o defender los ideales de un gobierno más limitado y la libre empresa para estimular el crecimiento económico.
Los efectos devastadores de las políticas de gobiernos grandes vistos en la isla han hecho que muchos lo piensen dos veces antes de otorgar más poder al gobierno. Desde una alta tasa de empleos gubernamentales - con algunos municipios de la isla teniendo hasta el 45 por ciento de su población en la nómina del gobierno - a un tercio de toda la población recibiendo cupones de alimentos, solo un pequeño segmento de trabajadores puertorriqueños son los que sostienen el estado. Lo último que se desea es hacer crecer el costo del gobierno en su nuevo hogar.
Aquellos que llegan al continente pueden encontrar algunas de las retóricas sobre la ampliación de gobierno muy familiar. "El gobierno va a resolver todos sus problemas" ha sido el cántico de los penepés y populares por igual en la isla desde hace muchos años. Eso es exactamente lo que los puertorriqueños en Estados Unidos están dejando atrás. Vinimos en busca de oportunidades, por la oportunidad de trabajar, producir, y tener éxito - algo que no es posible cuando el gobierno se entrelaza en cada aspecto de su vida.
Habiendo experimentado y reconociendo que las políticas de expansión del gobierno han fracasado en Puerto Rico es algo verdaderamente valioso para los que viven en los estados. Para cambiar la situación en la isla y evitar que se repita en la Florida, los puertorriqueños deben tomar el poder político que ahora tienen en el estado del sol. De acuerdo con un análisis del Centro Hispano Pew los puertorriqueños componen casi el 20 por ciento de la población hispana del estado, sin embargo, representan el 29 por ciento de sus votantes hispanos elegibles.
Las lecciones aprendidas en la isla son valiosas. Los errores cometidos por los políticos en Puerto Rico no deben ser olvidados. Nuestra experiencia de primera mano con los problemas de un gran gobierno en Puerto Rico nos debe motivar a estar a la vanguardia en la defensa de los ideales del libre mercado que le proporcionan a todos los estadounidenses la oportunidad de prosperar. Y con miles corriendo a Florida cada año, ahora tienen el poder político para garantizar que el estado y el país se salven de la suerte que dejaron atrás.
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