ver más
PLATAFORMAS

Pablo Piovano, 15 años de experiencia empujando la IA hacia un futuro más humano

En tiempos en los que la IA avanza a velocidad de vértigo, Pablo Piovano convierte promesas en productos, métricas en decisiones y principios en prácticas

Por Alexandra Sucre

MIAMI.- Pablo Piovano lleva quince años en la trinchera tecnológica. Argentino, ingeniero en computación, hoy es Microsoft MVP en Inteligencia Artificial y Director de AI Services. Su nombre suena en conferencias, comunidades y salas de directorio. Su foco, dice, no es la espectacularidad técnica por sí misma, sino el impacto real. “Me he enfocado en democratizar la inteligencia artificial (IA): mostrar que no es solo para grandes corporaciones, sino que puede integrarse en soluciones accesibles y éticas”, explica. Esa convicción atravesó su carrera y lo llevó a impulsar la adopción de enfoques como RAG, agentes multimodales y copilotos en industrias que, hasta hace poco, veían la IA como una promesa lejana.

Ser reconocido como Microsoft MVP no es un trofeo más en su repisa. Para Piovano es un compromiso cotidiano: “Significa formar parte de una comunidad global de expertos que comparten conocimiento, impulsan innovación y colaboran directamente con los equipos de producto de Microsoft. Es un honor y una gran responsabilidad”. En su agenda conviven sesiones técnicas, mentorías y el trabajo con equipos que buscan pasar del prototipo a la operación a escala.

Innovación aplicada: de la prueba al impacto

Piovano se define como “un líder tecnológico con espíritu innovador y vocación de aprendizaje continuo”. Detrás de esa frase hay proyectos que cambiaron la manera de trabajar de organizaciones enteras. En OZ Digital, donde dirige el área de IA, lideró iniciativas que optimizaron procesos de análisis para múltiples clientes, redujeron tiempos operativos y establecieron un Center of Excellence de IA. Ese CoE no fue un centralizador burocrático; fue el motor para que las áreas de negocio incorporaran IA de forma transversal, con estándares, gobierno y resultados medibles.

La otra cara de la innovación que promueve no se queda en el back office. Piovano impulsó experiencias con IA generativa y avatares digitales que abrieron nuevas vías de comunicación y creatividad. No eran demos para el aplauso: eran productos que conversaban con usuarios reales, integrados en flujos existentes, con métricas de adopción y satisfacción. Allí aparece una de sus marcas personales: bajar a tierra tecnologías de frontera sin perder precisión técnica ni criterio de negocio.

Arquitectura, agentes y nube: el oficio detrás de la magia

El ingeniero habla claro cuando enumera sus especialidades: Azure AI Foundry, Generative AI, Cloud Architecture y soluciones agénticas. El énfasis en arquitectura no es casual. En tiempos de modelos cada vez más poderosos, Piovano recuerda que el valor nace de orquestar bien los componentes: datos gobernados, prompts y grounding responsables, pipelines reproducibles, observabilidad de los agentes y un enfoque de seguridad que no se negocia. Por eso promovió activamente patrones como Retrieval-Augmented Generation, el puente que permite combinar conocimiento corporativo con modelos fundacionales sin exponer información sensible ni inventar respuestas.

Su trabajo con agentes multimodales y copilotos especializados se apoya en la premisa de que una buena IA sabe colaborar. Diseñar agentes que entienden texto, voz e imagen, que razonan sobre contexto y llaman herramientas cuando hace falta, requiere mucho más que conectar APIs. Requiere criterios de producto, límites claros y una ética operativa que evite sesgos, filtraciones y decisiones opacas. En sus equipos, la trazabilidad de cada respuesta es tan importante como la respuesta misma.

Comunidad, escenarios y la apuesta por compartir

Piovano no es un perfil de laboratorio. La comunidad lo identifica por su presencia en eventos de América Latina, Estados Unidos y Europa, y por su participación activa en conferencias globales como Microsoft Build e Ignite, que cada año reúnen a más de 10.000 profesionales de todo el mundo. En ambas ediciones participó como experto invitado junto a otros Microsoft MVPs y Microsoft Advocates, contribuyendo en seis laboratorios técnicos centrados en el uso de modelos LLM multimodales y servicios de IA en Azure. En esos talleres colaboró en la formación de más de 200 profesionales por laboratorio, acompañándolos en la implementación práctica de soluciones basadas en IA generativa. Además, dedica tiempo a mentorías y a la formación de equipos que comienzan su recorrido en IA. “Soy curioso, colaborativo y me apasiona compartir conocimiento”, resume. Ese impulso lo llevó a recibir menciones por innovación y liderazgo técnico en el circuito latinoamericano.

Antes de su etapa actual, Piovano fundó y dirigió una compañía que llegó a tener 150 personas y facturó 6 millones de dólares al año. No es un detalle ornamental: esa experiencia empresaria lo entrenó para medir impacto, leer riesgos y hablar de costos, márgenes y escalabilidad con propiedad. Cuando promueve una plataforma o una arquitectura, lo hace con la mirada de quien ya debió sostener nóminas, cumplir entregas y cuidar la reputación ante clientes regionales.

Ética y accesibilidad: los bordes que importan

La ética no aparece en sus presentaciones como un slide de cortesía. Es el marco. Democratizar la IA, insiste, es hacerla accesible sin bajar la vara de seguridad y responsabilidad. Esto implica políticas de datos claras, controles de privacidad por diseño, y un criterio de inclusión que evite que los beneficios queden concentrados. En sus despliegues, la gobernanza de modelos y el registro auditable de decisiones son parte del contrato. No es retórica: es ingeniería aplicada para prevenir sesgos, alucinaciones y usos indebidos.

El vínculo con Microsoft es más que afinidad tecnológica. Como MVP y colaborador activo del ecosistema, Piovano acerca al terreno lo que se cocina en productos y roadmaps. Esa proximidad acelera aprendizajes y ayuda a las organizaciones a decidir con información de primera mano. El resultado es un ida y vuelta: las necesidades reales que ve en clientes alimentan, a su vez, mejoras en herramientas y servicios.

Hacia dónde va la IA: agentes confiables y experiencias personalizadas

Cuando mira cinco años hacia adelante, Piovano es concreto: “La IA se moverá hacia sistemas más multimodales, personalizados y éticos. Veremos la expansión de avatares inteligentes, copilotos especializados y agentes autónomos, integrados en todos los entornos empresariales y educativos”. No lo imagina como ciencia ficción, sino como una transición ya en curso. La clave, advierte, será construir agentes confiables que convivan con los equipos, respeten la privacidad, documenten su razonamiento y se integren con sistemas críticos sin romperlos.

Los hitos se acumulan, pero el hilo conductor es el mismo: liderazgo tecnológico con impacto. El reconocimiento como Microsoft MVP selló una trayectoria de contribución a la comunidad y excelencia técnica. La dirección de proyectos de alto impacto en OZ Digital mostró su capacidad para transformar operaciones a escala. Las experiencias con IA generativa y avatares llevaron la innovación al frente de la escena. La construcción de comunidad en tres continentes demostró que compartir acelera a todos. Y la historia como fundador dejó claro que entiende la tecnología tanto como el negocio.

En tiempos en los que la IA avanza a velocidad de vértigo, perfiles como el de Pablo Piovano marcan una diferencia: convierten promesas en productos, métricas en decisiones y principios en prácticas. Su trayectoria sugiere un camino: innovar sin perder humanidad, abrir la puerta a más jugadores y construir sistemas que no solo funcionen, sino que merezcan confianza. Ese, al final, es el tipo de futuro que vale la pena programar.

 NULL

    

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Temas

Deja tu comentario

Te puede interesar