Es cierto que cuando se realizan los negocios mediante contratos, abogados y motorizaciones se le da la seriedad que merece, pero esto no es suficiente. Investigar a la otra parte es esencial para evitar pérdidas y perjuicios legales. Lamentablemente este es un paso que casi todo el mundo olvida realizar, hasta que caes víctima del fraude.
Vehículo caro, estafa de lujo
No confié en nadie solo porque aparente ser una persona de éxito
El teléfono sonó en mi oficina; era un hombre joven con el siguiente caso: "Soy el propietario de un carro de lujo, valorado en $150.000, lo vendí con el objetivo de invertir más dinero en mi negocio, que gracias a Dios me es muy rentable. Se lo vendí a Jorge (nombre cambiado) que es propietario de un próspero negocio en la ciudad donde yo vivía anteriormente, lo vendí por $25.000 de entrada y $12.500 mensuales por 10 meses. Se firmó el acuerdo frente un notario público, el señor pagó los $25.000 dólares pero no realizó ningún otro pago. A los 6 meses contraté a un abogado y lo demandé, para que me pagara la deuda o me devolviera mi vehículo; gané la demanda y el juez le ordenó pagarme $50,000 y devolverme el vehículo. Ya han pasado 12 meses desde que gane la demanda y no me ha devuelto el vehículo, no me ha pagado el dinero y ahora no sé dónde encontrarlo. Necesito encontrar a Jorge, ubicar sus propiedades para recuperar mi dinero y por supuesto, encontrar el vehículo para recogerlo pues yo sigo siendo el único dueño del mismo. No creo que le sea difícil pues este señor es empresario y seguro tiene varias propiedades".
"Pues manos a la obra", le respondí, y de inmediato organicé la investigación. Pocos días después ya teníamos listo el reporte. De empresario nada, este Jorge era todo un personaje, un delincuente. El negocio próspero que manejaba no tenía licencia para operar. Jorge no tenía ni casas, ni vehículos a su nombre. Mantenía una vida de lujo, restaurantes caros, hoteles caros y mucho efectivo. En sus antecedentes contaba, entre otras, con una demanda por $30.000 dólares que le pidió prestado a otra persona para, según muestra la demanda, comprar un carro de lujo que luego vendería a un mayor precio y le devolvería $40.000 a dicho prestamista. Coincidentemente ese préstamo ocurrió apenas 2 días antes de la firma de compra-venta del vehículo de nuestro cliente. O sea que Jorge estafó a una persona para luego lograr estafar a nuestro cliente, al comprarle el carro por solo $25.000 dólares. Todas las demandas en contra de Jorge sumaban casi un cuarto de millón de dólares. Todo el dinero que mi cliente se gastó en abogados fue por gusto pues todos los anteriores demandantes tendrían que recobrar su dinero antes de que mi cliente pudiera cobrar el suyo, según estipula la ley.
Debido a la insolvencia de Jorge tuvimos que redireccionar la investigación hacia la ubicación del vehículo de lujo para poder recuperarlo. Tengo que admitir que Jorge era muy bueno escondiéndose pues nos tomó casi una semana para poder localizar su guarida. No tenía nada a su nombre en esa residencia que rentaba en un alejado vecindario de la ciudad. La residencia contaba con doble garaje, el mejor lugar para esconder el vehículo. La policía no actuaría a menos que se tuviese certeza que el vehículo estaba en dicha propiedad y aun así necesitaría una orden especial para ingresar a la propiedad privada y recuperarlo. Le explique a mi cliente que ese plan no era bueno pues si la policía lo visitaba él podía negarse a abrir el garaje y acto seguido trataría de mover el vehículo a un lugar más seguro y también más difícil de localizar. Definitivamente no era buena idea ponerlo sobre aviso.
Procedimos entonces a establecer vigilancia de 24 horas al día. Ese mismo día su esposa abrió momentáneamente el garaje para remover basura y allí estaba nuestro lujoso vehículo. Ahora era solo cuestión de tiempo. La noche siguiente nuestro querido Jorge y su esposa salieron en el vehículo y luego de un largo manejo por el área de la playa se estacionaron en un restaurante, un área pública, el lugar perfecto. Pocos minutos después la grúa que contratamos remolcó, finalmente, el vehículo de regreso a nuestro cliente, su legítimo propietario. No hace falta ni decir que cuando Jorge y su esposa salieron del restaurante y no encontraron el vehículo se enojaron mucho, obvio, y se tuvieron que regresar a casa en un taxi. Nuestro cliente saltaba de la alegría, la pesadilla que duró 17 meses ya había finalmente terminado.
Por su bien, no confié en nadie solo porque aparente ser una persona de éxito. Evite vender a pagos, usted no es un banco, pero si lo desea hacer, aparte de firmar un contrato de compra-venta con un abogado asegúrese de que un detective privado chequee la vida y obra de la persona en la que usted va a depositar su confianza.
Cuídese del fraude, pero si necesita ayuda, llámeme al 866-224-1245.
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