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HUMOR

Mayiyi, el personaje con el que Rogelio Peral explora su siguiente etapa

El personaje nació de la observación de situaciones cotidianas y de la intención de transformarlas en humor

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

Durante un tiempo, Rogelio Peral subía videos a redes sociales como quien prueba ideas. Algunas escenas nacían de conversaciones cotidianas, otras de situaciones que parecían tan absurdas que casi pedían convertirse en parodia. No todo funcionaba igual, y esa era precisamente la parte interesante del proceso.

En medio de ese ejercicio apareció Mayiyi, un personaje que comenzó a tomar forma poco a poco, hasta que el público empezó a reconocerlo incluso antes de que terminara el chiste.

El crecimiento fue rápido, pero no necesariamente planeado. Las parodias musicales y los sketches inspirados en situaciones cotidianas empezaron a circular con facilidad en redes sociales, especialmente durante los meses de la pandemia, cuando millones de personas consumían contenido desde sus casas. El humor directo del personaje conectó con un público que se veía reflejado en esas escenas exageradas de la vida diaria. Lo que comenzó como una exploración creativa terminó convirtiéndose en un proyecto con audiencia propia.

Con el paso del tiempo, ese crecimiento abrió una conversación distinta para Peral. Mantener un personaje en redes sociales no depende únicamente de publicar contenido con frecuencia.

En algún momento aparece una pregunta más amplia: qué tipo de proyecto puede construirse cuando un personaje deja de ser solo un video que funciona bien y empieza a convertirse en algo más reconocible.

Para entender esa reflexión también hay que mirar el recorrido que precede al personaje. Antes de que Mayiyi apareciera en internet, la relación de Rogelio Peral con el entretenimiento ya había pasado por escenarios muy distintos. Creció dentro de una familia circense en Cuba, un entorno donde el humor se mide por la reacción inmediata del público. En un escenario, la respuesta no llega horas después en forma de comentarios o reproducciones, sino en el instante exacto en que ocurre la escena. Esa experiencia temprana dejó una marca clara en su manera de entender el ritmo de la comedia.

A lo largo de los años, esa intuición escénica se mezcló con otros intereses creativos. La música se convirtió en un espacio de exploración que lo llevó a aprender ingeniería de sonido y a trabajar en producción musical. Más adelante, el cine apareció como otra herramienta cuando decidió estudiar cinematografía. Esa formación terminó influyendo en la manera en que observa las situaciones cotidianas y en la forma en que construye las escenas que luego se convierten en parodias.

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Cuando habla de ese recorrido, suele explicar que ninguna de esas etapas estaba pensada para crear un personaje digital. Sin embargo, con el tiempo todas terminaron aportando elementos al proyecto. El ritmo aprendido en la música, la estructura narrativa del cine y la experiencia escénica del circo se encontraron de forma natural cuando el personaje comenzó a desarrollarse en redes sociales.

A medida que la audiencia crecía, también empezaron a aparecer nuevas posibilidades para el personaje. Una de las ideas que surge con frecuencia en esa conversación es el escenario. El contacto directo con el público sigue siendo una referencia importante para Peral, porque permite algo que el entorno digital no siempre ofrece: la reacción inmediata. Un gesto, una pausa o una línea pronunciada en el momento preciso pueden cambiar por completo la energía de una escena cuando se comparte con una audiencia presente.

El cine también aparece dentro de ese horizonte creativo. No como una promesa inmediata ni como un anuncio concreto, sino como una extensión natural de un interés que ya existía antes de que el personaje encontrara visibilidad en internet. La posibilidad de desarrollar historias más largas y explorar otras formas de narrativa forma parte de las ideas que han surgido a medida que el proyecto ha ido creciendo.

En ese punto, Mayiyi deja de percibirse únicamente como un formato de video breve y comienza a verse como un personaje que podría adaptarse a distintos espacios. Las redes sociales siguen siendo el lugar donde el público encuentra el contenido con mayor facilidad, pero el desarrollo de un proyecto creativo rara vez se limita a una sola plataforma.

La evolución de muchos creadores en los últimos años muestra que ese tipo de transición es cada vez más común. Personajes que nacen en internet terminan encontrando nuevas formas de expresión en escenarios, producciones audiovisuales más largas o proyectos que combinan distintos lenguajes narrativos. Cada proceso sigue su propio ritmo, pero todos comparten una misma pregunta sobre cómo crecer sin perder la identidad que hizo reconocible al personaje.

En el caso de Mayiyi, esa etapa todavía está en construcción. El personaje nació de la observación de situaciones cotidianas y de la intención de transformarlas en humor. Esa base sigue siendo el punto de partida de cada nuevo proyecto, incluso cuando el horizonte creativo empieza a ampliarse hacia otros formatos.

Mas allá de la plataforma o del formato, el criterio que sostiene la comedia continúa siendo bastante simple. La escena funciona cuando el público se reconoce en lo que está viendo y responde con una reacción auténtica. Esa lógica, que Peral conoció desde muy joven en el mundo del circo, sigue siendo la misma que guía al personaje hoy, incluso cuando el escenario donde aparece empieza a hacerse más grande.

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