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REPRESIÓN

A Juannier lo golpearon en Cuba porque: "¡Con el comandante, no!"

El joven biólogo cubano pagó así el precio de pertenecer a una familia de opositores. En los últimos tiempos ha sufrido violencia física y detenciones de corta duración

Juannier Rodríguez Matos es un joven biólogo de la oriental provincia cubana de Guantánamo que quiso emprender el camino del sacerdocio, pero en su andar se topó de frente con la represión del régimen.

Se describe como un hombre cívico que defiende las libertades y asegura que siempre ha estado vigilado porque varios opositores forman parte de su familia. Justo por eso, en los últimos tiempos ha sufrido violencia física y varias detenciones de corta duración.

Después de un violento arresto, Rodríguez Matos ofreció declaraciones a DIARIO DE CUBA.

¿Qué sucedió durante la última detención?

El día 8 de diciembre me encontraba en mi barrio, en una zona cercana al [servicentro] CUPET compartiendo con uno de mis primos y llegó el delegado del Ministerio del Interior (MININT) Reinier López Carcasés, vestido de civil.

Cruzamos unas palabras, se fue y a los 15 minutos llegaron las tropas especiales, me montaron en el carro y me empezaron a golpear. Cuando yo les dije que el comunismo se iba a caer en Cuba muy pronto, porque el engendro del comandante en jefe había muerto, empezaron a decir que "con el comandante, no", y me golpearon más fuerte.

Estuve en un calabozo, todo molido. Me habían dado un apretón por el estómago que me fui en vómitos. El domingo, trascurridas las 72 horas, me liberaron con una multa de 1.000 pesos.

¿Cuáles son tus antecedentes con este oficial?

Este delegado del MININT fue quien firmó el pasado 12 de octubre una orden de registro en mi casa, de donde se robaron una computadora, el teléfono, mis libros, y yo le dije que él había sido partícipe de ese robo. Se molestó y me dijo que me acusaba porque yo le dije ladrón.

Ese día me detuvieron hasta el 16 de octubre. El 17 fui a hacer la reclamación de lo que me habían robado. Dijeron que todo estaba decomisado porque yo tenía propaganda enemiga y material subversivo.

Dices que estas detenciones no han sido las únicas en los últimos tiempos…

A la semana me fui a La Habana. Soy católico y fui a ver a un sacerdote dominico porque estaba haciendo un camino para entrar a un seminario, cuyo camino se ha tronchado porque dicen que yo estoy en política.

De vuelta a Baracoa, me bajaron de la guagua y estuve preso tres días más en Guantánamo, donde me amenazaron de muerte. Cuando yo les dije que Cuba iba a ver un cambio pronto, me dijeron que sí, que ellos estaban convencidos de eso, pero que me aseguraban que yo no lo iba a ver ni disfrutar.

¿Querías entrar al sacerdocio? ¿Has abandonado la idea?

Yo estaba haciendo un camino con los dominicos en La Habana, la Orden de los Predicadores. Pero como fui expulsado por dos años de la Universidad de Santiago, el que es hoy arzobispo de Camagüey, Wilfredo Pino Estévez, me dijo que no podía entrar al seminario porque tenía problemas políticos, que esperara un tiempo.

En aquel momento, el prior superior de la Orden de los Predicadores en Cuba llamó a Pino Estévez para interesarse por mí, porque él era el obispo de la diócesis de Guantánamo-Baracoa, pero no hubo solución.

Estoy buscando en América Latina otra posibilidad, en Cuba va a ser imposible. Aquí no quieren seminaristas ni curas que asuman posturas cívicas contestatarias contra el sistema.

¿De dónde salen esas posturas contestatarias contra el sistema?

Yo hice periodismo independiente año y medio con Palenque Visión, después que fui expulsado en 2013 de la Universidad, pero nunca he pertenecido a ninguna organización opositora. Soy un simple ciudadano, un hombre cívico que defiende la libertad.

¿Te expulsaron de la Universidad, pero pudiste terminar la carrera?

Estudié Biología pura, sí, me gradué después de dos años, bajo amenaza prácticamente. Tuve que ir a la oficina de la Seguridad del Estado de Santiago de Cuba en 2015 y amenazar con que iba a tomar la Universidad con una huelga.

Me gradué a puertas cerradas, pero no he encontrado trabajo en ningún lugar.

Lo que hago es irme al monte y trabajar con una especie endémica de caracoles y tomar datos por mi cuenta a ver si puedo publicar resultados en alguna revista.

Soy primo de Ernesto y Rolando Rodríguez Lobaina, de la Alianza Democrática Oriental. Mi familia siempre ha sufrido la represión, mi padre ha sido perseguido siempre. Y la represión hacia mi persona se agudizó estando en la universidad.

¿Por qué?

En 2011 me reuní con otros jóvenes en Baracoa para enviar una carta al arzobispo canadiense Marc Ouellet, presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, que venía a Cuba con el papa Benedicto XVI.

La Seguridad del Estado se apareció en mi casa y amenazó a mis padres con que si entregaba la carta podía perder mi carrera.

Desde entonces empezó la vigilancia. Finalmente decidieron la expulsión por reincidir en indisciplinas y porque la Universidad en Cuba era para los revolucionarios. Escribí al ministro de Educación, a la UNESCO, por gusto. Dos años después fue que pude graduarme y ahora sigo en el aire y expuesto a una represión constante.

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FUENTE: DIARIO DE CUBA

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