jueves 9  de  abril 2026
TENSIÓN DIPLOMÁTICA

Panamá dice que no permitirá que sigan "detenciones" de barcos en China

El gobierno de José Raúl Mulino rechaza presiones en sus puertos y defiende su soberanía frente a tensiones con Pekín y el litigio con una empresa hongkonesa

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

CIUDAD DE PANAMÁ.- El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, advirtió este jueves que su país no busca confrontaciones con China, pero dejó claro que no permitirá la retención de buques con bandera panameña en puertos del gigante asiático, en medio de un conflicto que ha elevado la tensión entre ambas naciones.

Las declaraciones se producen tras reportes sobre retrasos e inspecciones a embarcaciones panameñas en China, en el contexto de una disputa legal con la empresa hongkonesa Hutchison Ports, cuya filial operaba terminales estratégicas en el canal interoceánico.

“No nos interesa tener un problema con China, pero tampoco vamos a permitir que estas situaciones se prolonguen indefinidamente”, afirmó el mandatario durante una rueda de prensa en el puerto de Balboa, una de las instalaciones afectadas por el conflicto.

Disputa por puertos y presión internacional

Las relaciones entre Panamá y China se tensaron luego de que la justicia panameña anulara en enero el contrato que permitía a Panama Ports Company (PPC), subsidiaria de Hutchison, operar puertos clave en las entradas del Canal de Panamá.

La decisión se produjo en un contexto de creciente preocupación internacional por la presencia china en infraestructuras estratégicas de la región. En ese marco, Estados Unidos ha expresado respaldo a Panamá ante lo que considera prácticas que podrían afectar el comercio marítimo global.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, manifestó recientemente su apoyo al gobierno panameño frente a las denuncias de retención de buques, aunque estas han sido negadas por Pekín.

Impacto en el comercio global

Mulino advirtió que las inspecciones y retrasos a embarcaciones con bandera panameña pueden afectar la dinámica del comercio internacional, dado el volumen de mercancías que se movilizan desde China hacia distintos mercados.

“El flujo de carga global podría verse comprometido, pero también impacta a China, que depende en gran medida de sus exportaciones”, señaló.

El mandatario también indicó que la mayoría de los buques involucrados pertenecen a grandes navieras internacionales y no a empresas panameñas, lo que refuerza el carácter global del conflicto.

Acciones legales y reorganización portuaria

Tras la anulación del contrato, Panama Ports Company inició acciones legales ante la Cámara de Comercio Internacional en París, donde reclama cerca de 2,000 millones de dólares por presuntos daños y perjuicios.

Paralelamente, la compañía presentó una demanda en Londres contra la naviera Maersk, a la que acusa de haberse coordinado con las autoridades panameñas para asumir la operación del puerto de Balboa.

Mulino rechazó estas acusaciones y aseguró que su gobierno ha actuado conforme a la ley y sin alinearse con intereses externos. “No nos hemos alineado con nadie”, afirmó.

Actualmente, la operación del puerto de Balboa fue asignada de forma temporal a Maersk, mientras que el puerto de Cristóbal, en el Atlántico, quedó bajo control de una subsidiaria del grupo MSC.

Un escenario bajo observación

El conflicto entre Panamá y China se desarrolla en un contexto de creciente competencia geopolítica por el control de rutas estratégicas y nodos logísticos clave en el hemisferio occidental.

Mientras el gobierno panameño insiste en su derecho a administrar sus infraestructuras bajo criterios soberanos, la evolución de las tensiones será clave para el equilibrio comercial y político en la región.

FUENTE: Con información de AFP

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